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La CiDH otorga medidas cautelares a Ángel Santiesteban-Prats y a su hijo menor de edad

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¡Libertad para Iliana Hernández!

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Iliana Hernández grita desde su celda de castigo. Esta hermanita hoy duerme en un calabozo sin haber cometido delito salvo, según el régimen, pensar diferente. Ella está consciente del sacrificio. De hecho regresó de tierras de libertad para enfrentar al régimen. Ella en España, de donde es ciudadana, no tendría ningún problema para sobrevivir cómodamente, sin embargo, aquí la tenemos luchando por nuestros derechos universales. Démosle nuestra gratitud con pensamiento espiritual, es la única manera de acompañarla en la oscuridad donde la dictadura la mantiene secuestrada. En la noche llamé a su casa y su madre apenas podía emitir palabras de tanto llorar. Le dije que orgullo es lo que debía sentir; pero cómo le decimos a una madre que esté orgullosa de saber a su hija encarcelada. Es pedir demasiado. ¡Libertad para Iliana Hernández!

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Todo esfuerzo contra la dictadura me parece conveniente e ineludible.

Todo esfuerzo contra la dictadura me parece conveniente e ineludible. Creo fervorosamente que entre todos está el empuje del muro de la dictadura; pero ahí no radica la realidad actual, a estas alturas del campeonato no podemos creer en cantos de sirenas. Particularmente creo en todos los opositores, en las Damas de Blanco, en Rosa María Paya, la cual respeto y admiro, en Antonio Rodiles, en Fariña, UMPACU, Antúnez y todos los demás, por solo citar los que vienen a la memoria ahora. En el que sí no creo es en el régimen, en que algún opositor cuente con que los Castro y sus secuaces vayan a transigir y aceptar cualquier exigencia donde ellos no formarán parte.
Simplemente se trata de estar de acuerdo o no, con tal o mas cual proyecto. Creo que es innecesario que pasen cinco años para decirnos, este no es el camino, mejor rectificamos. Desde ahora, y lo vemos con el ejemplo de Venezuela donde Cuba es el ideólogo, no van a permitir nada. La exigencia me parece a mí, debe ser directa: que el régimen abandone el poder y permita el camino a una democracia donde el pueblo sea quien gobierne. Que ellos no sean actores en esa transición, y solo se podrá lograr, por supuesto, con la presión del concierto de naciones. Para ese entonces nos vamos a ahorrar varios años, que ya le va haciendo falta a nuestra generación, a ver si podemos tener la experiencia de libertad en nuestras amadas islas que conforman el archipiélago cubano.
Ojalá los opositores que lideran proyectos se sienten a conversar y encuentren una hoja de ruta, entre todos, el mejor camino, el más apegado, en tiempo y forma, a lo que necesita la dictadura para que se largue del poder. Esto es como en la religión, todas tienen un poquito de verdad, de razones y necesidades, ninguna en sí sola guarda todas las exactitudes y sabidurías.
Y para eso creo que los artistas e intelectuales debemos tener un papel activo. Como bien saben, ningún movimiento político se ha logrado si antes no se tiene un movimiento cultural de arte y pensamiento desarrollado. Aquí va mi voz para que se logre.

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ACERCA DEL AUTOR

Ángel Santiesteban

Ángel Santiesteban

(La Habana, 1966). Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.

Por una Cuba futura, y una actual oposición transparente.

Por: Ángel Santiesteban-Prats

1

He demorado mi respuesta porque he esperado, he apurado mi regreso a Cuba, para emitir mis puntos de vista, porque hacerlo desde lugares donde no corro ningún riesgo me hace sentir cobarde, y esto es solo una impresión personal. Desde un principio es bueno aclarar que a Antonio Rodiles no le hace falta que lo defiendan. Ha demostrado tener la suficiente entereza para enfrentar sólo sus contiendas. Tampoco es de los líderes que se ocultan mientras sacrifican, como reses, a una caterva de fulleros que lanzan al ruedo público, y que asemejan a las hordas de gladiadores que se degüellan entre sí, o peor, a esa chusma que criticamos en los Encuentro de las Américas en Ciudad de Panamá y ahora en Lima, en busca de histrionismos, quince minutos de fama o alguna prebenda para su peculio personal.

3

Desde que conocí a Antonio Rodiles, siempre ha sido el primero en ir delante y recibir los zarpazos de la dictadura. No se esconde para que otros hablen por él. No vive del pasado de su familia, del sacrificio que ellos hicieron y que sin arriesgar nada, pudo disfrutar de beneficios; él se los gana aun, enfrentando a esa propia familia que es parte del régimen; expone su cuerpo todos los días, no algún día de pasada y pernoctar en La Habana. Ha estado siempre al lado de los que la policía política sacrifican y encarcelan, así como de su familiares, aunque luego le muerdan la mano.

Vale recordar que cuando el expresidente Barak Obama –el hombre más poderoso del mundo en su momento– quiso dictar su política grasienta contra el régimen de los Castro, el Foro por los Derechos y Libertades, liderados por Berta Soler y Antonio Rodiles, en pleno rostro en la reunión de La Habana –que los recibió por la cocina para no marcarse con la dictadura– le dijeron que no, que era una política errónea y un espaldarazo al régimen; pero a Obama no le importaba la disidencia cubana, no le interesaba ver los brazos de Antonio inflamados y heridos por los abusos de la policía política, no le concernía que las Damas de Blanco fueran abusadas, y son aún hoy, cada domingo. Si ellos le dijeron eso a Obama, cómo no se lo van a decir a Rosa María o a quien fuere necesario, en pos de la transparencia política.

Por momentos me pregunto si Antonio es un político. Es tan honesto que a veces parece que algo falla, máxime cuando vivimos en un mundo de embustes. Coincidimos en espacios públicos donde todos tenemos la misma voz y ayudan a confundir y tergiversar. Antonio jamás habla por la espalda. Dice las cosas de frente y a eso es a lo que muchos le temen. A Rosa María Payá le ha dicho en persona que no diga que vive en Cuba, porque no es cierto. Pasar por Cuba y tener libreta de abastecimiento, no quiere decir que vive en Cuba. Le ha dicho también sus desacuerdos con su proyecto donde la dictadura es un actor importante.

Antonio Rodiles se ha ganado el derecho de exigir no ser inmiscuido en un proyecto que no comparte. Eso no es un delito, se llama honestidad.

Antonio Rodiles tiene el derecho de llamar la atención sobre el espaldarazo político y financiero a un proyecto que todos sabemos que es irrealizable dentro, y mientras exista la dictadura, eso se llama confrontación. Antonio Rodiles le asiste el derecho de pedir un debate público con Rosa María o cualquiera que lo desee, pues eso se llama democracia.

Que Antonio Rodiles pida transparencia no significa un traspié a otro proyecto o persona, se llama caminos políticos que difieren, por ende, lo aconsejable es explicar, discutir públicamente esos proyectos, y tenemos el gran ejemplo de las contiendas por la presidencia de los Estados Unidos. Es el derecho de Antonio Rodiles a pedir un debate público, como también es el derecho a los demás de negarlo. Pero como todos sabemos, quien calla otorga.

No es cierto  que Antonio Rodiles  ha ofendido a Rosa María. Sus palabras públicas o escritas salen con fuerza, no con saña, son dichas con verticalidad, no con odio. Defienden su proyecto, no coartan los demás. El día que Antonio decidió abandonar a su familia y la tierra de libertad que lo acogía, para ir a luchar por la democracia en Cuba, botó la llave del regreso. No finge que vive en Cuba, vive y sangra en Cuba. No intenta manipular que se sacrifica, sino que expone su vida y recibe el encono del régimen. No inventa que lo apoyan tantos grupos opositores ni personas si no es cierto, porque bastaría con las Damas de Blanco y otros grupos dispersos por el país para formar una plataforma política sostenible. Antonio jamás ha saltado por intereses mezquinos. Nunca acepta lo que no cree bueno para Cuba ni cambia de tren cuando lo sabe cerca de apoyos políticos y económicos si no son viables, objetivos y coherentes. Lo más injusto es que pronto Antonio Rodiles regresará a Cuba, y todos aquellos que lo critican y que emiten falsan acusaciones, quedarán resguardados en suelos de libertad y sentados cómodamente en sus poltronas, viéndolo partir, mientras lleva sobre sus espaldas los arañazos y codazos de aquellos que jamás arriesgan. Que el gran sacrificio de esos está en dejar caer sus dedos sobre unas teclas plásticas para restar credibilidad y exponerlo a los castigos del totalitarismo. Esos no recibirán siquiera una amenaza de la dictadura porque jamás se le podrán al alcance.

2

Antonio no vive de su apellido. Antonio no vive de sus muertos. Antonio no vive de Cuba, sino de los sueños por una Cuba libre.

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Ángel Santiesteban

(La Habana, 1966). Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.

Por una Cuba futura, y una actual oposición trasparente.

Por: Ángel Santiesteban-Prats

1

He demorado mi respuesta porque he esperado, he apurado mi regreso a Cuba, para emitir mis puntos de vista, porque hacerlo desde lugares donde no corro ningún riesgo me hace sentir cobarde, y esto es solo una impresión personal. Desde un principio es bueno aclarar que a Antonio Rodiles no le hace falta que lo defiendan. Ha demostrado tener la suficiente entereza para enfrentar sólo sus contiendas. Tampoco es de los líderes que se ocultan mientras sacrifican, como reses, a una caterva de fulleros que lanzan al ruedo público, y que asemejan a las hordas de gladiadores que se degüellan entre sí, o peor, a esa chusma que criticamos en los Encuentro de las Américas en Ciudad de Panamá y ahora en Lima, en busca de histrionismos, quince minutos de fama o alguna prebenda para su peculio personal.

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Desde que conocí a Antonio Rodiles, siempre ha sido el primero en ir delante y recibir los zarpazos de la dictadura. No se esconde para que otros hablen por él. No vive del pasado de su familia, del sacrificio que ellos hicieron y que sin arriesgar nada, pudo disfrutar de beneficios; él se los gana aun, enfrentando a esa propia familia que es parte del régimen; expone su cuerpo todos los días, no algún día de pasada y pernoctar en La Habana. Ha estado siempre al lado de los que la policía política sacrifican y encarcelan, así como de su familiares, aunque luego le muerdan la mano.

Vale recordar que cuando el expresidente Barak Obama –el hombre más poderoso del mundo en su momento– quiso dictar su política grasienta contra el régimen de los Castro, el Foro por los Derechos y Libertades, liderados por Berta Soler y Antonio Rodiles, en pleno rostro en la reunión de La Habana –que los recibió por la cocina para no marcarse con la dictadura– le dijeron que no, que era una política errónea y un espaldarazo al régimen; pero a Obama no le importaba la disidencia cubana, no le interesaba ver los brazos de Antonio inflamados y heridos por los abusos de la policía política, no le concernía que las Damas de Blanco fueran abusadas, y son aún hoy, cada domingo. Si ellos le dijeron eso a Obama, cómo no se lo van a decir a Rosa María o a quien fuere necesario, en pos de la transparencia política.

Por momentos me pregunto si Antonio es un político. Es tan honesto que a veces parece que algo falla, máxime cuando vivimos en un mundo de embustes. Coincidimos en espacios públicos donde todos tenemos la misma voz y ayudan a confundir y tergiversar. Antonio jamás habla por la espalda. Dice las cosas de frente y a eso es a lo que muchos le temen. A Rosa María Payá le ha dicho en persona que no diga que vive en Cuba, porque no es cierto. Pasar por Cuba y tener libreta de abastecimiento, no quiere decir que vive en Cuba. Le ha dicho también sus desacuerdos con su proyecto donde la dictadura es un actor importante.

Antonio Rodiles se ha ganado el derecho de exigir no ser inmiscuido en un proyecto que no comparte. Eso no es un delito, se llama honestidad.

Antonio Rodiles tiene el derecho de llamar la atención sobre el espaldarazo político y financiero a un proyecto que todos sabemos que es irrealizable dentro, y mientras exista la dictadura, eso se llama confrontación. Antonio Rodiles le asiste el derecho de pedir un debate público con Rosa María o cualquiera que lo desee, pues eso se llama democracia.

Que Antonio Rodiles pida transparencia no significa un traspié a otro proyecto o persona, se llama caminos políticos que difieren, por ende, lo aconsejable es explicar, discutir públicamente esos proyectos, y tenemos el gran ejemplo de las contiendas por la presidencia de los Estados Unidos. Es el derecho de Antonio Rodiles a pedir un debate público, como también es el derecho a los demás de negarlo. Pero como todos sabemos, quien calla otorga.

No es cierto  que Antonio Rodiles  ha ofendido a Rosa María. Sus palabras públicas o escritas salen con fuerza, no con saña, son dichas con verticalidad, no con odio. Defienden su proyecto, no coartan los demás. El día que Antonio decidió abandonar a su familia y la tierra de libertad que lo acogía, para ir a luchar por la democracia en Cuba, botó la llave del regreso. No finge que vive en Cuba, vive y sangra en Cuba. No intenta manipular que se sacrifica, sino que expone su vida y recibe el encono del régimen. No inventa que lo apoyan tantos grupos opositores ni personas si no es cierto, porque bastaría con las Damas de Blanco y otros grupos dispersos por el país para formar una plataforma política sostenible. Antonio jamás ha saltado por intereses mezquinos. Nunca acepta lo que no cree bueno para Cuba ni cambia de tren cuando lo sabe cerca de apoyos políticos y económicos si no son viables, objetivos y coherentes. Lo más injusto es que pronto Antonio Rodiles regresará a Cuba, y todos aquellos que lo critican y que emiten falsan acusaciones, quedarán resguardados en suelos de libertad y sentados cómodamente en sus poltronas, viéndolo partir, mientras lleva sobre sus espaldas los arañazos y codazos de aquellos que jamás arriesgan. Que el gran sacrificio de esos está en dejar caer sus dedos sobre unas teclas plásticas para restar credibilidad y exponerlo a los castigos del totalitarismo. Esos no recibirán siquiera una amenaza de la dictadura porque jamás se le podrán al alcance.

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Antonio no vive de su apellido. Antonio no vive de sus muertos. Antonio no vive de Cuba, sino de los sueños por una Cuba libre.

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Ángel Santiesteban

(La Habana, 1966). Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.

Por una Cuba futura, y una actual oposición trasparente.

Por: Ángel Santiesteban-Prats

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He demorado mi respuesta porque he esperado, he apurado mi regreso a Cuba, para emitir mis puntos de vista, porque hacerlo desde lugares donde no corro ningún riesgo me hace sentir cobarde, y esto es solo una impresión personal. Desde un principio es bueno aclarar que a Antonio Rodiles no le hace falta que lo defiendan. Ha demostrado tener la suficiente entereza para enfrentar sólo sus contiendas. Tampoco es de los líderes que se ocultan mientras sacrifican, como reses, a una caterva de fulleros que lanzan al ruedo público, y que asemejan a las hordas de gladiadores que se degüellan entre sí, o peor, a esa chusma que criticamos en los Encuentro de las Américas en Ciudad de Panamá y ahora en Lima, en busca de histrionismos, quince minutos de fama o alguna prebenda para su peculio personal.

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Desde que conocí a Antonio Rodiles, siempre ha sido el primero en ir delante y recibir los zarpazos de la dictadura. No se esconde para que otros hablen por él. No vive del pasado de su familia, del sacrificio que ellos hicieron y que sin arriesgar nada, pudo disfrutar de beneficios; él se los gana aun, enfrentando a esa propia familia que es parte del régimen; expone su cuerpo todos los días, no algún día de pasada y pernoctar en La Habana. Ha estado siempre al lado de los que la policía política sacrifican y encarcelan, así como de su familiares, aunque luego le muerdan la mano.

Vale recordar que cuando el expresidente Barak Obama –el hombre más poderoso del mundo en su momento– quiso dictar su política grasienta contra el régimen de los Castro, el Foro por los Derechos y Libertades, liderados por Berta Soler y Antonio Rodiles, en pleno rostro en la reunión de La Habana –que los recibió por la cocina para no marcarse con la dictadura– le dijeron que no, que era una política errónea y un espaldarazo al régimen; pero a Obama no le importaba la disidencia cubana, no le interesaba ver los brazos de Antonio inflamados y heridos por los abusos de la policía política, no le concernía que las Damas de Blanco fueran abusadas, y son aún hoy, cada domingo. Si ellos le dijeron eso a Obama, cómo no se lo van a decir a Rosa María o a quien fuere necesario, en pos de la transparencia política.

Por momentos me pregunto si Antonio es un político. Es tan honesto que a veces parece que algo falla, máxime cuando vivimos en un mundo de embustes. Coincidimos en espacios públicos donde todos tenemos la misma voz y ayudan a confundir y tergiversar. Antonio jamás habla por la espalda. Dice las cosas de frente y a eso es a lo que muchos le temen. A Rosa María Payá le ha dicho en persona que no diga que vive en Cuba, porque no es cierto. Pasar por Cuba y tener libreta de abastecimiento, no quiere decir que vive en Cuba. Le ha dicho también sus desacuerdos con su proyecto donde la dictadura es un actor importante.

Antonio Rodiles se ha ganado el derecho de exigir no ser inmiscuido en un proyecto que no comparte. Eso no es un delito, se llama honestidad.

Antonio Rodiles tiene el derecho de llamar la atención sobre el espaldarazo político y financiero a un proyecto que todos sabemos que es irrealizable dentro, y mientras exista la dictadura, eso se llama confrontación. Antonio Rodiles le asiste el derecho de pedir un debate público con Rosa María o cualquiera que lo desee, pues eso se llama democracia.

Que Antonio Rodiles pida transparencia no significa un traspié a otro proyecto o persona, se llama caminos políticos que difieren, por ende, lo aconsejable es explicar, discutir públicamente esos proyectos, y tenemos el gran ejemplo de las contiendas por la presidencia de los Estados Unidos. Es el derecho de Antonio Rodiles a pedir un debate público, como también es el derecho a los demás de negarlo. Pero como todos sabemos, quien calla otorga.

No es cierto  que Antonio Rodiles jamás ha ofendido a Rosa María. Sus palabras públicas o escritas salen con fuerza, no con saña, son dichas con verticalidad, no con odio. Defienden su proyecto, no coartan los demás. El día que Antonio decidió abandonar a su familia y la tierra de libertad que lo acogía, para ir a luchar por la democracia en Cuba, botó la llave del regreso. No finge que vive en Cuba, vive y sangra en Cuba. No intenta manipular que se sacrifica, sino que expone su vida y recibe el encono del régimen. No inventa que lo apoyan tantos grupos opositores ni personas si no es cierto, porque bastaría con las Damas de Blanco y otros grupos dispersos por el país para formar una plataforma política sostenible. Antonio jamás ha saltado por intereses mezquinos. Nunca acepta lo que no cree bueno para Cuba ni cambia de tren cuando lo sabe cerca de apoyos políticos y económicos si no son viables, objetivos y coherentes. Lo más injusto es que pronto Antonio Rodiles regresará a Cuba, y todos aquellos que lo critican y que emiten falsan acusaciones, quedarán resguardados en suelos de libertad y sentados cómodamente en sus poltronas, viéndolo partir, mientras lleva sobre sus espaldas los arañazos y codazos de aquellos que jamás arriesgan. Que el gran sacrificio de esos está en dejar caer sus dedos sobre unas teclas plásticas para restar credibilidad y exponerlo a los castigos del totalitarismo. Esos no recibirán siquiera una amenaza de la dictadura porque jamás se le podrán al alcance.

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Antonio no vive de su apellido. Antonio no vive de sus muertos. Antonio no vive de Cuba, sino de los sueños por una Cuba libre.

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Ángel Santiesteban

(La Habana, 1966). Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.

¿Cómo logró llegar a Bogotá el cubano Ángel Santiesteban-Prats?

El autor de ‘Lobos en la noche’ cuenta cómo es la vida de escritor y bloguero en su Cuba natal.

Ángel Santiesteban-Prats, escritor cubano

Por: María Isabel Rueda
07 de mayo 2018 , 03:35 a.m.

Fue invitado esta semana a un foro en Bogotá por la Universidad Sergio Arboleda y la Fundación Vista-Larga, con sede en Miami, que promueve a los escritores en el exilio. Entiendo que el régimen cubano casi no lo deja venir… 

Pues, la verdad, casi no me dejan salir de Cuba. Llegué al aeropuerto a montarme en un vuelo de Avianca el viernes, y me tuvieron preso hasta el sábado. El domingo, luego de muchas presiones internacionales, me dejaron viajar a Bogotá.

¿Por qué lo detuvieron?

Bueno, estuve preso dos años y medio, de una condena de cinco años, a partir de un blog que abrí y que se llama ‘Los hijos que nadie quiso’. En ese momento empezó mi persecución.

¿Qué tratamiento recibió en prisión? 

Me trataron como un preso político, con respeto. Realmente, las autoridades de prisiones no eran las que me gobernaban, ellas solo me cuidaban. El que regía sobre mí era el Departamento 21 de la Seguridad del Estado (la policía política).

Me tuvieron dos años y medio preso, salí en julio del 2015 gracias a una intervención de eurodiputados y con ayuda del ministro de Relaciones Exteriores alemán que hoy es el presidente, quien fue a Cuba y entregó una carta e inmediatamente me liberaron.

¿Por qué abrió el blog si se volvió objeto de tanta persecución?

Fue una cosa consciente. Sucede cuando comienzas a sentir asco de ti, sí, por tu silencio, por tu doblegamiento ante la dictadura y ante las cosas que suceden, y cuando tú sientes ese asco, entonces acudes a hacer tu manifestación contra el sistema, contra el régimen.

¿Qué lo hizo pensar que lo iban a dejar salir para viajar a Bogotá?

Cuando el 28 de febrero cumplí los cinco años de la condena, fui a sacar el pasaporte y me lo dieron. El pasaporte ya quería decir que yo no estaba ‘regulado’, que es la palabra que ellos usan. Pero una vez que me presento ahí en el aeropuerto, me llevan a una oficina y me informan que como estoy ‘regulado’, no solo no puedo viajar, sino que me van a detener.

¿Y bajo qué cargo?

Desde el día antes me estaba llamando un policía diciéndome que estaba vinculado a ‘una estafa de un móvil’, porque te buscan las cosas más feas que te puedas imaginar. Entonces, bueno, me llevan al cuartico, de emigración me traslada la policía de gobierno a una estación cercana al aeropuerto y ahí me dejan hasta el otro día, detenido en el calabozo. Me liberaron el sábado a partir de la fuerza que se empieza a hacer desde afuera.

¿Quiénes desde afuera?

La Fundación Vista-Larga. Mientras estaba detenido me llamaron por teléfono y me dijeron: ‘Angel, no estamos hablando contigo sino con la policía secreta que nos está escuchando.

Vamos a redactar la Declaración de Bogotá y diremos que no te dejaron salir de la isla’. Creo que entendieron. Pero antes de eso llegó un oficial y me dijo que estaba acusado de tráfico de drogas.

Después, que era por una estafa con una moto, y finalmente volvieron a la historia del móvil. El domingo por la mañana me llama una funcionaria de emigración para decirme que ya no estoy ‘regulado’. Entonces corrí para el aeropuerto y me fui en el próximo avión.

¿Ser escritor en Cuba, y más si se escribe desde la oposición, es muy difícil? 

A la literatura uno no la escoge, ella lo escoge a uno. Si yo la hubiese escogido, quizá nunca me hubiese metido con el sistema, habría sido un cínico y estaría escribiendo para navegar, para flotar dentro de la dictadura y que no se metieran conmigo.

Hasta una época podías criticar el sistema sin mencionar a los Castro; podías hacer una literatura crítica, ellos te ponían en una lista que si no era negra, era gris, ya con pespuntes negros, pero bueno, no era negra, como en la que yo estoy ahora. Se puede jugar con la cadena, pero no sacar a bailar al gorila. A partir de que yo abrí el blog en el 2008 ya me metí con el gorila, que comenzó a dar sus zarpazos.

¿Está arrepentido de haberse puesto a jugar con el gorila?

Para nada. Todo lo que me ha pasado a mí y a otros son condecoraciones. Si no me sigue pasando, tengo que cuestionarme qué estoy haciendo mal.

¿Cómo fue la historia del blog? 

Fui a República Dominicana en el 2008. Siempre tenía el sueño de que me dieran un pedacito de la última página, en la parte de abajo, en un periódico para yo decir lo que pensaba.

En esa visita a Dominicana me enseñaron a hacer un blog y aquello me pareció como cosa de Dios. Ahí podía escribir lo que me daba la gana sin la censura de nadie.

¿Cómo hace para acceder a su blog? 

Hay dos maneras de limitar internet en Cuba. Una es la banda, que es muy angostica, y la otra es solo darles a los que son cercanos buen internet. A los escritores amigos del régimen les dan 50 horas de internet. Tengo un amigo que me deja oculto.

Mi blog está censurado, no se puede abrir en Cuba. A escondidas me regala una de las 50 horas que le dan y vía internet les envío a parientes o amigos los textos para que los pongan en el blog. Desde que lo comencé, hace 10 años, nunca he abierto mi blog en Cuba.

¿Cómo se busca el blog? 

Loshijosquenadiequiso.wordpress.com.

¿Cómo publica sus libros?

Como es literatura crítica, para publicar los tres libros que publiqué en Cuba tenía que ser contra premio. A los concursos enviaba el material inédito y el premio ya respaldaba la publicación. En 1992 me gané el premio Casa de las Américas; tenía 26 años y cuando llegué a la premiación a las 8 de la noche, me lo habían retirado. Ellos me dijeron que su cobardía se escudó bajo la amenaza de que si me premiaban me harían daño, y no querían.

Tres años después me gané un premio de la Uneac (Unión Nacional de Artistas y Escritores de Cuba) con ‘Sueño de un día de verano’ y me tocó negociarlo con Abel Prieto, que era el presidente. Hoy es el ministro de Cultura. En estos momentos soy ‘bestseller’ en Alemania con mi libro ‘Lobos en la noche’. Pero en Cuba no puedo publicar. En Miami también me ha publicado la Fundación Vista Larga con su proyecto Puente a la Vista.

¿Qué está y que no está permitido escribir en Cuba?

Bueno, está permitido escribir mucha ciencia ficción, pero a mí no me sale. Desde que comencé a escribir soy un escritor maldito, porque como te decía, no sé escoger otra literatura, solo la que me sale, y la que me sale es problemática.

O sea, ¿lleva su trabajo a una editorial de la isla, y allá le dicen no?

Te dicen no. Si es un cuento de prostitución y pones a un policía corrupto, ¡oh, espérate!, te estás metiendo con el Ministerio del Interior; si el padre de la muchacha es un funcionario del gobierno, ¡oh, te estás metiendo con el Ministerio de Relaciones Exteriores!

¿Pero el libro de la Uneac sí se lo publicaron?

Termino la historia. Abel Prieto me dice que para publicar el libro le tengo que quitar cinco cuentos porque si no, la Asociación de Combatientes de Cuba nos va a fusilar si sale este libro, palabras textuales. Entonces me ofrece un apartamento gratis, a mi nombre, como premio, a cambio de que yo acepte sacar esos relatos.

O sea, a manera de premio le ofrece un apartamento a cambio de que saque cinco capítulos…

Cinco relatos. Y yo al principio le digo, no, olvídate. Le digo que no soy un escritor de escándalo, que quiero que me conozcan por mi obra. Y es cuando él me dice, ‘¿Tú tienes auto?’ Le dije, sí. Me dice, ‘¿y casa?’ Yo me quedo así… Mi esposa en ese momento estaba embarazada y estábamos viviendo de agregados en casa de ella.

Dice, yo estoy dispuesto a darte un apartamento si tú sacas estos cinco relatos. Cosa que me habría podido pasar en cualquier editorial del mundo: no interesan unos capítulos. Este hombre me estaba diciendo, te voy a publicar, pero estos cinco relatos no me interesan y, además, te voy a dar un apartamento a cambio de los que no me interesan. Claro, era un premio y en honor a la justicia tenían que publicarlo. Finalmente, el libro salió sin los relatos. Y yo con mi apartamento…

¿Publicó el libro entero por fuera?

Cogí ese libro e hice algo que en Cuba no se puede hacer, me inventé una editorial con el nombre de Emely, le puse hasta código de barras falso y publiqué el libro íntegro, como si fuera publicado en Barcelona, e hice 2.000 copias y las repartí. Así fue como el libro pudo salir.

¿Lo han puesto preso en otras oportunidades?

Sí. A los 17 años, cuando terminé la carrera militar fui a la costa a acompañar a mi familia que se escapaba en una lancha; los apresaron en altamar. Alguien contó que yo estaba en la costa y fui apresado un año y dos meses, a los 17 años. La prisión fue en donde comencé a escribir.

Era la manera de escapar de aquel infierno, de estar uno a solas, sin escuchar a la gente llorando, abusada, violada; escribí una novela sin saber cómo se escribía una novela. Empecé a fijarme en un libro, cómo se hacían los diálogos y cosas así, y salí de allí entonces a buscar mi oficio de escritor.

¿Espera que con el cambio de gobierno pase algo a nivel de la libertad de expresión? ¿O eso será lo mismo?

No, lo mismo y peor, porque ahora los Castro van a trabajar detrás del rostro de otro. Raúl Castro quiere a sus hijos y a sus nietos, Fidel no. Fidel no era muy familiar, era un hombre muy frío. Pero Raúl sí es muy familiar, y pienso que él está cuidando su familia. A él le interesan sus hijos, sus nietos…

No puedo dejar de preguntarle qué opina de la situación en Venezuela. Después de su visita a Colombia, ¿cree que tenemos algún peligro de caer en eso?

Sufrimos muchos y sentimos mucha vergüenza por lo que está pasando en Venezuela, por lo que ha hecho la dictadura, por la manipulación, por el asesoramiento que han recibido de los cubanos. A eso se suma toda la vergüenza que sentimos de todas las décadas de guerra de Colombia por culpa también de Cuba.

No entiendo cómo la Comunidad Europea está haciendo las paces con Cuba, mientras se las retira a Venezuela. Nuestra dictadura es el eje del mal. En cuanto a Colombia, me da terror que después de todas estas guerras y de que ya ustedes pueden empezar una nueva y hermosa vida, venga Petro. Colombia no merece volver atrás.

¿No le han dado ganas de irse de Cuba?

No. Mis amigos, mis compañeros me lo dicen, pero yo siento un compromiso con la libertad de Cuba. A mí la política no me interesa, solo quiero ser un escritor que dice lo que piensa. Y mientras yo no pueda decir lo que pienso en mi país, no me voy a ir.

¿Y la Declaración de Bogotá se hizo o no se hizo? 

Se hizo en la Sergio Arboleda. Le reclama, le exige al régimen que libere a otros escritores y artistas que no dejan salir de Cuba.

MARÍA ISABEL RUEDA

DECLARACIÓN DE BOGOTÁ A ver… escritores cubanos con dignidad… espero ver sus firmas en este documento…

A ver… escritores cubanos con dignidad… espero ver sus firmas en este documento…

DECLARACIÓN DE BOGOTÁ

Los escritores cubanos reunidos en la ciudad de Bogotá, participantes en el Primer Festival Vista de Colombia,

Teniendo en cuenta la situación de acoso, amenazas y persecusión en que desarrollan su labor los artistas y escritores de la Isla que no comulgan con la ideología oficial o simplemente trabajan de manera alternativa,

Ante las continuas violaciones a los derechos de asociación y movimiento de los creadores independientes,

Ante el recrudecimiento de las actividades represivas del régimen vigente en la Isla, las cuales incluyen el secuestro de varios creadores en territorio cubano –casos de los escritores Victor Manuel Domínguez, Roberto Quiñones Haces, Henry Constantín Ferreiro, Ileana Alvarez y Francis Sánchez, del escritor y activista LGTB Pedro Manuel González Reinoso y del músico Gorki Águila, a quienes se les ha impedido viajar fuera de Cuba en los últimos 12 meses teniendo incluso sus documentos en regla y sus permisos y pasajes de avión ya pagados; y del escritor Ángel Santiesteban, que el 27 de abril pasó 24 horas en un calabozo de La Habana bajo falsas acusaciones de la policía política, que buscaba impedir su asistencia a la edición de este Festival Vista en la Universidad Sergio Arboleda, de Bogotá,

Conociendo, además, que la lista de creadores cubanos secuestrados por la dictadura en los últimos meses es más amplia (los nombres relacionados en esta declaración son solo los más conocidos o aquellos que en su momento han tenido más impacto mediático),

Acordamos:

a) Condenar la escalada represiva contra los escritores y artistas alternativos residentes en Cuba

b) Exigir al régimen cubano que respete el derecho de los escritores y artistas a crear en libertad, de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos

c) Emprender una campaña internacional de denuncia que dificulte a la dictadura la implementación impune de sus violaciones

d) Pedir la solidaridad, en forma de firmas, de todos aquellos escritores y artistas cubanos, y de otros países, capaces de sensibilizarse con sus colegas retenidos por la fuerza en la Isla

La presente declaración continuará acumulando firmas de adhesión en las próximas semanas para luego circular en todos aquellos medios informativos que se hagan eco de ella, y será propuesta a la comisión de derechos humanos en Ginebra.

Somos conscientes de que, tras 60 años en el poder, el régimen vigente en Cuba ha tejido una vasta red de compromisos y apoyos a nivel internacional, en virtud de una ideología totalitaria. Pero no podemos permanecer impasibles ante el abuso de todo un Estado contra creadores cuyo único “pecado” ha sido pensar con cabeza propia y crear en consecuencia, en un país cuyas instituciones y leyes responden prioritariamente a los intereses del Partido Comunista y sus dirigentes.

Bogotá, Colombia. 30 de abril de 2018

Firmas:

Ángel Santiesteban-Prats
Armando de Armas
Armando Añel
Faisel Iglesias
Luis Pérez de Castro
Rafael Vilches Proenza
Rebeca Ulloa
Odette Alonso
Amir Valle
Maria Santiesteban