Entrada destacada

La CiDH otorga medidas cautelares a Ángel Santiesteban-Prats y a su hijo menor de edad

otorgadas medidas cautelares a Angel Santiesteban Prats

Sigue leyendo

Asesinos, cómplices y víctimas (II)

Abel Prieto, ministro cubano de cultura, Eduardo Galeano y Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa de las Américas.  AIN FOTO/Omara García Mederos

Abel Prieto, ministro cubano de cultura, Eduardo Galeano y Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa de las Américas. AIN FOTO/Omara García Mederos

Después de escribir lo que a partir de ahora podrá el lector considerar como la primera parte de este post, y que publiqué bajo este mismo título, fui detenido por la Seguridad del Estado, solo que no sería la escritura, y mucho menos la visibilidad que ella alcanzara en mi blog, la causa real del arresto. Mis captores, en el colmo del menosprecio, pretendieron hacerme creer que yo era un embaucador, un estafador vulgar. En un santiamén me convertían, otra vez, en un delincuente peligroso. Confieso que hasta llegué a imaginarme en el pellejo de algunos estafadores famosos que conocí en el cine, pero esto no era para nada un juego, y la celda no era un set de filmación.

Mucho hurgué hasta hoy en sus procedimientos y ya conozco sus falsedades, fue por eso que los conminé para me hicieran saber los detalles de mi pillería. ¿Cuál era la causa? ¿Qué harían ahora para presentarme como un timador?

Lo primero sería convencerme de esa rara condición de estafador que ni yo mismo me conocía. Una y otra vez la estafa estaría en sus discursos, sin que apareciera en la concreción de los hechos. Dispersión, acusación, para que el tramposo que era yo se contrariara y terminara convencido de sus malos procedimientos. ¿Cuáles?

Ellos mismos me ofrecerían unos pocos pormenores. Todo había ocurrido un año atrás, y en la Isla de Pinos, esa isla al sur de la más grande al que arbitrariamente, y sin consultas populares, el gobierno decidió nombrar Isla de La Juventud. Encerrado en un calabozo, mis “entrevistadores” mencionaron un fraude que no consiguieron explicar muy bien, para referirse luego a un paquete de octavillas que, supuestamente le había yo entregado a Claudio Fuentes, fotógrafo y defensor de los derechos humanos, quien también estuvo detenido.

Intentando convencerme de la “fechoría” y de que no tenía otra opción que el reconocimiento de mi “delito”, insistió el sicario y yo no pude evitar la carcajada. Era tan ridícula que pude haberla reverenciado con muchas risotadas como aquella que me provocó al principio, pero esas acusaciones espurias no tienen otra intención que dañar la vida de los cubanos que pensamos diferente, y la risa es cosa buena.

No me quedaba otra opción que hacerles saber que conocía muy bien esas estrategias, y que estaba seguro de que intentaban hacerme creer que Claudio me había delatado, que esa táctica era demasiado socorrida, incluso en el cine y en la literatura policial. “Yo no pienso igual que tu. Yo no soy un cobarde y mi compañero tampoco. Yo no soy un esbirro”. Así les dije.

Entonces se rieron, pero su risa no era la del vencedor, su risa era la risa nerviosa de quien está a punto de perder. Confieso que me sentí frustrado; siempre he soñado con un adversario inteligente, un enemigo convencido de su acciones, eso sería mucho mejor, pero esta vez también fue inútil añorar tal cosa y lo peor es que aquellos gendarmes no tenían la más mínima idea de lo que significaban las palabras libertad y democracia.

Tan molesto estuve que me puse a hablar de mi infancia, de aquellos días en los que suponía que la seguridad del Estado cubana era una de las mejores del mundo, y hasta llegué a mencionar algunas novelas en voz alta: “Aquí las arenas son más limpias”, “Y si muero mañana”, “En silencio ha tenido que ser”. Señalé las huellas que habían dejado en un montón de adolescentes orgullosos que, todavía, creían que aquello que estaban defendiendo esos oficiales de la ficción existía realmente, y que hasta creímos, inocentemente, que en esta isla se luchaba para conseguir una prosperidad duradera.

Lo malo, les aseguré, fue cuando supe toda la verdad, cuando entendí que esos agentes únicamente intentaban perpetuar en el poder a los hermanos Castro. Mencioné el instante en que crucé la línea, esa que me puso, irremediablemente, en el lado contrario. Hablé de mi descontento con un régimen totalitario, y de cómo descubrí las verdaderas esencias de esos matones al servicio de los Castro, capaces de abusar de las mujeres, de plantar evidencias falsas para sancionar, después de golpear, a quienes luchan por un cambio en Cuba. Ellos reían, nerviosamente…, y sin transiciones llegaron a un nuevo argumento, el que sin dudas era el más importante, el que los llevó a encerrarme.

Lo que realmente los había molestado era un post que había publicado sobre Roberto Fernández Retamar donde lo llamé asesino; según ellos yo no había tenido en cuenta el hecho de que Roberto era mi colega. “Yo no tengo colegas asesinos”, dije, y ellos, que mi ataque no había alcanzado ninguna importancia, que ya se había olvidado y que sus verdaderos compañeros le habían hecho un homenaje de inmediato. ¿Entonces por qué me tenían allí? ¿Por qué mencionaban el post? Sin dudas se contradecían, pero a eso ya me tienen acostumbrado, y volví a sonreír, socarronamente.

Me vino a la mente la imagen de un Silvio Rodríguez a quien había mirado en la televisión haciendo homenajes, con su canto, a Retamar, lo que me hizo sospechar que todo podía ser una respuesta a mi post. Mi detención nada tenía que ver con las octavillas ni con ninguna estafa, aquel secuestro fue instrumentado después que acusé a Roberto Fernández Retamar de haber firmado una sentencia de muerte contra tres jóvenes que solo querían largarse de un país extremista en el que no querían permanecer.

Ya me habían llegado algunas noticias sobre los comentarios que había despertado aquel texto, y también conocí de la molestia que provocó en algunos escritores, quienes juzgaron excesivo el hecho de que yo llamara asesino a Retamar. Otra vez volvía yo a ser el monstruo, yo quien cometía salvajadas, yo el bárbaro irreverente y cruel, mientras Retamar era presentado como el venerable anciano, el hombre respetable y virtuoso, honesto, incluso después de firmar una sentencia de muerte.

Mis detractores, los mismos que se convirtieron en sus defensores sin recordar que fue el poeta uno de los firmantes de aquel dictamen que pondría a tres jóvenes en el paredón, me denigraron nuevamente, pero nunca mencionaron que el poeta “revolucionario” dio visos de legitimidad a la muerte de esos tres muchachos, cuyo único pecado había sido intentar salir de un país que los agobiaba, separarse de una isla y de los dictadores que la gobiernan desde hace más de cincuenta años. ¿Eso es un crimen?

Quienes se molestaron con el post son los mismos que repiten la versión que contra mi preparó hace unos años el discurso oficial. Los que suponen que fui injusto con Roberto Fernández Retamar no defendieron mi inocencia cuando fui a la cárcel. Me vieron partir, me supieron aislado en una celda, y callaron. Ellos nunca tuvieron dudas, jamás se enfrentaron a un poder que decidió acusarme de maltratar físicamente a la mujer que entonces me acompañaba. Esos que vuelven a juzgarme ya me echaron antes a un lado son también culpables de mi encierro.

Esos que hoy están molestos porque acusé al presidente de Casa de las Américas, no levantaron un dedo para pedir, al menos, que se investigara bien mi caso. Ellos creyeron en la “dignidad” de aquella mujer, y hoy son sordos a los comentarios de mi hijo. Esas, y esos, a quienes tanta rabia provocó mi post, son los mismos que hacen silencio cuando la “Seguridad del Estado” golpea a las Damas de Blanco. Una “Seguridad del Estado” que golpea mujeres que se manifiestan pacíficamente. ¿De qué seguridad hablamos entonces? ¿De que Estado? Eso demuestra su doble rasero y su hipocresía. Quienes firmaron contra mí y hoy se molestan por mi “ataque” al pobre poeta Retamar, cumplían órdenes de Abel Prieto, que a su vez las cumplía de la más alta jerarquía de un gobierno dictatorial.

Quienes me atacaron defienden únicamente su permanencia en ese gremio oficial que es la UNEAC. Los que intentan mancharme quieren preservar la insistencia de sus nombres en las delegaciones oficiales a cualquier evento que se celebre fuera de la isla. Quienes levantan su voz para atacarme defienden los zapatos y alimentos de sus hijos. Esos que asaltaron mi libertad porque, supuestamente, yo golpeaba a la madre de mi hijo, no dijeron ni una palabra tras la golpiza que le propinó la Seguridad del Estado a la actriz Ana Luisa Rubio.

Esa mujer que se miró tan indefensa, tan golpeada, no tuvo más opción que largarse de Cuba, y qué iba a hacer si la UNEAC no le ofreció respaldo ni convocó a una manifestación que enfrentara a ese poder que decidió aporrearla. No hubo mujer alguna que enfrentara a los jenízaros que la magullaron. En esos días no hubo un libro dispuesto a recoger las firmas de los miembros indignados, si es que los hubo. Nadie salió a la calle, al parecer estaban entretenidos cuidando las migajas que el poder les da por sus servicios a la “patria”.

Asesinos, cómplices y víctimas

retamar-vilma-raul-fidel

Por estos días se cumplió otro aniversario del fusilamiento de los jóvenes que en 2003 intentaron secuestrar la Lancha de Regla y fueron fusilados por la dictadura. Como es sabido, ha sido uno de los más viles asesinatos de la mal llamada “Revolución Cubana”, dentro de esa extensa lista que acumula en sus cinco décadas de totalitarismo. Sesgó las vidas de un grupo de jóvenes indefensos que solo anhelaban alcanzar un horizonte que les ofreciera una vida digna.

Los ejecutaron, pese a que las autoridades responsables en la negociación los engañaron, asegurándoles que no les ocurriría absolutamente nada si se entregaban, especialmente al existir el atenuante de que no habían dañado a ninguno de los pasajeros. Tras un juicio sumario, fueron fusilados. Esta es la historia en su versión más breve.

Recuerdo que, entre los primeros post de este blog, expresé que sería una vergüenza para cualquiera ─sobre todo, si se trataba de un intelectual de renombre, en este caso de un buen poeta─ mancharse las manos con sangre inocente. Lo dije cuando, quien redacta este post, no era perseguido por la policía política, o al menos, no del modo tan evidente como lo harían después. El escritor en cuestión es Roberto Fernández Retamar, que formaba entonces parte del Consejo de Estado, y que tuvo que confirmar la sentencia, plasmar su nombre apoyando aquella ejecución, pues así lo estatuyen las leyes del régimen. Dije en esa oportunidad ─y lo sostengo hoy más─, que él no necesitaba haberse ensuciado sus manos con sangre, cuando su deber era hacerlo con tinta. Sostuve entonces que también Retamar había sido sacrificado por la dictadura; que aquella era una manera de obligarlo a ser parte del crimen, para que luego callara.

 

No quería compartir con asesinos

Se sabe de intelectuales que han vendido sus almas al diablo. Ese es el caso de Retamar. Y quizá lo que no supieron quienes leyeron aquel primer post, fue que expresé mis críticas con dolor, porque una vez me dijo que, desde hacía años, heredaba las amistades de sus hijas, y que me consideraba su amigo. Pero, una vez que publiqué en mi blog lo que pensaba al respecto, fui tachado de la lista de “bienvenidos” a sus fiestas familiares, algo que acepté con orgullo porque no quería compartir con asesinos.

A su vez, cuando en la UNEAC comenzaron a recoger aquellas firmas de apoyo al fusilamiento, como suele suceder ante esos llamados oficialistas, muchos, casi la mayoría, fueron a estampar su nombre en aquel cobarde documento, aunque luego, en la sala de mi casa, dijeran que no deseaban firmar, pero que el miedo a que “nos enseñen los instrumentos” (el modo en que estos “intelectuales” se refieren en silencio a la represión oficial), los inducía a traicionar sus pensamientos, sus verdaderos credos. Negarse a estampar su firma de apoyo a tan sádico crimen era, para ellos, algo similar al suicidio. Por mi parte, es obvio, cuando me hicieron la respectiva llamada desde la oficina de la Asociación de Escritores solicitando mi firma, dije que me negaba y recuerdo que la funcionaria escuchó en total silencio mi desacato a la dictadura, seguro que para informarlo después; o, al menos, para no verse involucrada en mi diatriba en caso de ser escuchada.

Todos los que conocemos a Laidi Fernández de Juan, sabemos que idolatra a su padre, como corresponde hacer a los buenos hijos, por supuesto, y en este caso, a partir de que publicara yo dicho post criticando a su padre, comenzó desde su pináculo oficialista una persecución implacable contra mi persona. Se olvidó de los cumpleaños sorpresivos que me dedicó, de sus cartas de amor por el correo Cubarte ─antes de que me lo clausuraran─, de sus dedicatorias en los libros en las cuales me exaltaba como uno “de los pocos caballeros que conoce”, entre otros lances que “no quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido”, cuando quiso que la llevara al río.

Lo cierto es que, como la dama soez que hoy encarna ─y quienes la conocen me darán la razón, pues saben que fuma, bebe y dice palabrotas como un arriero─, trepadora del oficialismo y ventajista que siempre ha sido, comenzó su labor de sátrapa en mi contra, en contubernio con la Seguridad del Estado, Abel Prieto y Retamar, quienes fueron en mi caza y esperaron el mejor momento. Querían más sangre, la mía ─en alguna parte leí que, una vez que se prueba, se sufre un síndrome de vampirismo, e imaginé a Retamar deleitándose con la mía─. Pero más allá de cualquiera de mis imaginaciones, ese absurdo proceso me hace recordar siempre las acusaciones y persecuciones contra Hannah Arendt, cuando cuestionó el papel de los “consejos judíos” en el holocausto. Y, como ha he dicho, Laidi Fernández comenzó a intrigar en mi contra. Y, junto a ella, hasta los amigos y conocidos, temerosos, pues por salvar sus traseros o hacerle la corte al régimen, son capaces de denunciar a sus propias madres.

 

Un acto cínico de aquellas “Damas de la UNEAC”

A los pocos días de que la dictadura me llevara a prisión, ya tenían previsto un “Encuentro contra la Violencia de Género”, que estaba ubicado en el mejor lugar del guión: una vez que terminó la Feria Internacional del Libro en La Habana y partieron los extranjeros, me citaron para que ingresara en prisión, y justo en ese momento, cuando comenzara la protesta internacional contra mi encarcelamiento, salían aquellas “Damas de la UNEAC”, como se les llamó, recogiendo firmas para apuntalar esta injusticia perpetrada por el régimen.

El clan de los Retamar, como he denunciado en ocasiones anteriores, fue el gran promulgador de aquella recogida de firmas en mi contra. El viejo, instigó en los predios de la Casa de las Américas, donde funge como Director vitalicio, ─algo tiene que cobrar por ensuciarse las manos, además de estar emulando con los Castro, como si fuera una apuesta de quién dura más en sus poderes. También es sabido que usó a esa institución cultural para convencer a algunos intelectuales extranjeros, que sí se dejaron engañar y los acompañaron en aquella campaña injusta, pese a que en internet estaban (colgadas en mi blog y circulando en cientos de sitios webs y medios sociales) todas las pruebas de mi inocencia.

Y hubo también, triste es decirlo, personas que firmaron sin conocer nada sobre el asunto, y siguiendo ciegamente solo el rumor de la oficialidad, que en realidad a cualquier costo político necesitaba acallar mi voz luego de las dos Cartas Abiertas que escribí al dictador Raúl Castro, y de mis acciones públicas en defensa de los derechos y libertades que deberíamos tener según se establece en la Carta Magna de Derechos Humanos de la ONU.

Esas “Damas” eran mujeres que nunca han condenado las golpizas salvajes que asestan los órganos represivos de la dictadura a las Damas de Blanco, pero el colmo es que tampoco defendieron a Ana Luisa Rubio, cuando fue golpeada salvajemente y sus fotos con el rostro desfigurado fueron exhibidas en todas la redes del mundo, incluyendo la cubana: no se conmovieron ni siquiera porque era miembro del gremio al ser una actriz popularmente conocida. Volvieron a callar, en un acto de vergonzoso cinismo, porque para ellas los abusos del gobierno no son violaciones. Ellas solo funcionan cuando la dictadura le da luz verde, como animales amaestrados para agredir al recibir la orden de atacar.

 

Las fullerías de papá Retamar

También son públicamente conocidos los miedos del viejo lobo cuando Fidel Castro lo mandaba a citar para que acudiera a Palacio. Dicen que Retamar se enfermaba del estómago. No era para menos, seguro temeroso de que el tirano hubiera decidido infringirle algún castigo. Estoy seguro de que la vida y la historia le pasará la cuenta al poeta, sobre todo por su cobardía, que es su gran enfermedad; la misma enfermedad de todos aquellos que se alían al poder para salvaguardar sus traseros.

Alguien me comentó hace pocos días que había visto en la calle a Laidi Fernández y que cierta maldad se le estaba reflejando ya en el rostro, al punto de parecer una bruja. Ese, estoy seguro es el resultado devastador del peso de conciencia, en caso de poseerla, por todos los planes sucios que se cocinan en su casa.

También puede ser consecuencia de saberse una escritora inflada, inventada, pues ha ganado los premios literarios que ostenta en su currículum únicamente por la presión de su padre a los jurados. Eso es conocido públicamente por el gremio de escritores. Y todos aquellos que han participado junto a ella en esos concursos, lo sufrieron, aunque prefieran callarlo porque sería enfrentar a todo el poder de ese apellido y la oficialidad que representan y ejercen. Además de las presiones de su padre para que su Laidi fuera aceptada en los medios culturales cubanos, a la oficialidad le convenía la cuota de cobardía que llevan en sangre, pues inferían que sería una aliada más para sus actos ruines, como efectivamente luego ha sido. Pero si ella tiene algún talento es el de conseguirse algunos beneficios extra, brincando de cama en cama de funcionarios y de cuanta persona con poder se le pare delante, si ese poder le interesa a ella para su autopromoción.

 

Retamarismos, pero esta vez no de sangre, sino de excreta

Conozco una anécdota convincente, contada en primera persona. Alguien que aún trabaja en la Casa de las Américas hizo una antología de mujeres que escribían el género de cuento. Y, cuando se supo la noticia, fue convocado a la oficina de Retamar. El crítico, sin saber de qué se trataba aquella convocatoria, acudió presuroso pues de todas maneras era su jefe y fue recibido por la secretaria. Apenas segundos después, se vio, intrigado, frente al Director.

─Me han dicho ─comenzó Retamar─ que estás preparando una antología de mujeres narradoras.

El hombre movió la cabeza, confirmando, aún extrañado, pues no tenía la más remota idea del interés de su jefe.

─También me han dicho que usted no escogió ningún cuento de Laidi ─dijo, con cierta suspicacia─. En cambio, sí seleccionó un cuento de la escritora Mylene Fernández ─y lo miró con arrogancia─; ellas son muy amigas, ¿sabe?

El antologador no entendía qué estaba sucediendo. De hecho, no sabía quién era la tal “Laidi” que a la sazón Retamar mencionaba, pues recuerden que en el inicio de su “carrera literaria” utilizaba su verdadero nombre: Adelaida.

─Pues mi hija no tendrá ningún inconveniente ─le hizo saber Retamar con la mayor autoridad─ en que usted sustituya el cuento de MYlene y ponga el suyo… Ni Mylene tampoco, se lo aseguro; son muy amigas, ya le dije.

Me contó el antologador que, de inmediato, a su cabeza llegó, silenciosa, una pregunta: en aquellas condiciones ¿continuaba su interés por seguir laborando en la Casa de las Américas?, y se respondió que sí, con lo cual sólo le quedaba un camino: remplazar los cuentos o pedir la baja de la institución.

Todo terminó con un movimiento afirmativo de cabeza y se retiró. Y así fue que apareció un cuento de Laidi Fernández en aquella antología.

Pero esto es solo una de las tantas maniobras de papá Retamar para que reconozcan a su niña. Nadie olvida tampoco lo ocurrido en el concurso David y el disgusto entre los participantes, cuando en realidad el premio, según la calidad del libro, lo merecía Michel Perdomo, que luego descubrió que su libro ni siquiera había sido leído por el jurado amigo del viejo poeta. Esa vez, por suerte, no le admitieron sus fullerías para potenciar a su Laidi.

 

El silencio de los corderos

El viejo poeta no fue capaz de protestar ante los otros miembros del Consejo de Estado, al que pertenecía, y no se negó a estampar su firma de muerte para aquellos jóvenes que merecían vivir, que eran hijos de otras madres y padres que luego sufrieron y padecen hasta lo indecible aquel horrible acto. Manchó así su imagen para la posteridad. En lo particular, no creo que unos buenos versos borren el color de la sangre.

No hay que olvidar que cuando unos vándalos agredieron a su hijo en la barriada de El Vedado, donde viven, Laidi se olvidó de los lazos de intereses que la unen a la dictadura y saltó como una loba escribiendo una declaración de ataque al sistema que hizo pública sabiendo que su sangre es intocable. Como ya es costumbre, la gente apoya al totalitarismo mientras no se siente perjudicado directamente, sin importarle que otros sí lo sean. Pero luego, a los dos días, cuando bajó el nivel de enervación y lo releyó, pues ya los funcionarios que ella bien conocía le habían conversado al respecto sobre su mala decisión de criticar al Estado, rescribió el texto para aflojarlo, y volvió a publicarlo con la nueva versión.

Esta es la calidad de mis enemigos. Estos son los sabuesos de la tiranía que me tocaron. Cubiertos de bajeza, de falta de amor propio que presionaron cuanto y a cuantos pudieron por dañarme. Solo por expresar mi pena ajena con la poesía de Retamar, al caer sobre un artista la culpa de haberse cubierto las manos, y el alma, de sangre joven e inocente.

#CUBA Admitida en la CIDH denuncia por violación de DDHH de Ángel Santiesteban

La denuncia  por la violación de los de Derechos Humanos de Ángel Santiesteban Prats ha sido admitida en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos  (CIDH),  que ha dado a la dictadura castrista un plazo de tres meses  para responder por las mismas.

La Editora

 

admitida en CIDH denuncia a favor de Santiesteban

A mayor acercamiento de Estados Unidos, mayor represión.

Lamberto Hernandez Plana  raul castro en panama  Obama con habano

La dictadura ya prepara por todo lo alto el recibimiento al Presidente Barack Obama. Algunos dicen que como él merece; otros, que como se lo ha ganado. Lo cierto es que, luego de advertirles a los disidentes que les pesará si ejercen algún acto de oposición pacífica en los tres días de estancia del mandatario estadounidense, han comenzado las represalias desde las mismas cárceles.

El 16 de este mes fueron trasladados Lamberto Hernández Planas y Mario Alberto Hernández Leyva desde la prisión de Valle Grande al edificio I del Combinado del Este, Cuarto piso. Ala norte, en la compañía 16, donde solo encierran a homosexuales y asesinos, quienes los han amenazado con pincharlos y hacerlos dormir en el piso si no hacían lo que los militares les exigen, como vestirse con la ropa de preso y desistir de cualquier negativa a tomar alimentos. Pese a esas amenazas, Lamberto y Mario Alberto, en protesta, se han declarado en huelga de hambre indefinida. La mayoría de los presos políticos se han sumado al “plantón” para denunciar las violaciones de sus derechos, que se han acrecentado con la visita del mandatario estadounidense.

Les rogamos a los organismos internacionales y a los países democráticos que se pronuncien y llamen a la cordura a quienes nos gobiernan a porrazos y violan descaradamente los derechos ciudadanos más elementales recogidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU. Sólo así la visita del presidente Obama no será un espaldarazo a la dictadura castrista y se demostraría, de una vez por todas, que no puede existir diálogo con quienes no muestran la más mínima consideración con las libertades básicas del pueblo cubano.

Pero lo que ocurre en las cárceles cubanas en estos mismos instantes es solo es un adelanto de lo que prepara el régimen contra aquellos que osen desafiarlo, porque la represión es el único trato que tienen los dictadores para quienes disienten de sus imposiciones. Tampoco cuesta imaginar cuál será la actitud y proceder de la dictadura y sus tropas represoras hacia las Damas de Blanco, el Foro por los Derechos y Libertades, y el resto de los movimientos que se agrupan en diversas tendencias políticas, pero que coinciden y aúnan sus esfuerzos por una pronta democratización del país.

Sabemos que mantendrán encarcelados a gran parte de los quieran reclamar sus derechos, a los que necesitan exponer sus puntos de vista y sus ideales, a quienes luchan por detener el daño que la dictadura pretende seguir haciendo a la institución de la sociedad civil. A todos ellos les dedicarán brutales golpizas, serán maltratados, humillados, vejados, y todo ante el silencio de muchos que no tienen la dignidad de levantar sus voces porque dicen, creen, que “no es su problema”, o de la pasividad cómplice de otros muchos que se esconden detrás del estatus de emigrantes “económicos”, como si no fuera la mala administración de los comunistas la que les ha obligado a irse de su país, donde nos hemos quedado prácticamente sin una generación de jóvenes, que han escapado a cualquier lugar donde imaginen que pueden cultivar sus sueños.

Todos los cubanos estamos comprometidos con nuestra realidad, y juntos estamos convocados a cambiar y mejorar el presente. Es responsabilidad de cada cubano hacer frente a las injusticias que la dictadura comete contra aquellos que han tenido el decoro que muchos hombres no tienen, parafraseando a José Martí. Hacer silencio, girar la mirada y fingir no ver ni sentir en carne propia el dolor de sus hermanos, lo convierte en cómplice de la dictadura, y lo descubre como un cobarde.

Cualquier abuso cometido contra otro ser indefenso es ejercido contra todos y cada uno de los que integramos esta humanidad.

Ángel Santiesteban-Prats

Habana, Marzo de 2016, “libertad” condicional.

 

 

#CUBA LA ISLA DE LAS INJUSTICIAS

 

Angel santiesteban con sus hijos

 

Hoy, 28 de febrero de 2016, se cumplen 3 años del día en que Ángel Santiesteban Prats ingresó en prisión para cumplir una injusta pena que –aunque en la actualidad se encuentra en la calle- no ha saldado y le restan 2 años por pagar. La Libertad Condicional se la concedieron el 17 de julio del 2015 por la noche, de manera sorpresiva, curiosamente cuando el Ministro de Relaciones Exteriores alemán Frank-Walter Steinmeier se encontraba en La Habana. A pesar de las reiteradas promesas que le habían hecho para el día 26 junio, y que le correspondía recibirla en el mes de abril, cuando el funcionario alemán canceló su visita a la isla, el régimen no cumplió su promesa; sí lo excarcelaron cuando este finalmente viajó y se encontraba en La Habana. Todo esto prueba que no solo castigan a la disidencia con injustas condenas; también usan a los presos políticos como moneda de canje para hacer creer a los visitantes qué humanos son y cómo respetan los Derechos Humanos.

 

Angel despidiéndose de su hijo en el patrullero que lo llevará a prisión

28 de febrero de 2013: el hijo de Ángel despedía a su papá en el patrullero, minutos antes de ser trasladado a la prisión Valle Grande.

Lo cierto es que un inocente en Libertad Condicional, sigue preso, y además preso en la gran cárcel que es Cuba. Las pruebas de la inocencia de Ángel se encuentran disponibles en este blog, donde hemos publicado el expediente completo. Pero si esas pruebas no bastaran, su hijo contó a una emisora extranjera, en junio de 2014, que de niño fue manipulado por la mamá y psicólogos para que mintiera sobre su papá, que es inocente de todo lo que lo acusaron. Organismos y organizaciones internacionales avalaron y avalan a Ángel, a quien no han dejado solo ni un momento y mantienen fluida comunicación conmigo interesándose por su suerte y por la Revisión del juicio que nunca llega, a pesar de haber sido solicitada el 4 de julio de 2013.

 

Angel Santiesteban prision militar de Jaimanitas

 

Ángel lleva 7 meses en Libertad Condicional, intentando retomar su vida normal, pero sobretodo, recuperar su salud, indiscutiblemente debilitada tras dos años y medio de encierro, oscuridad, vejaciones, mala alimentación y huelgas de hambre, que le dejaron como “regalo” una úlcera sangrante severa agravada con coágulos. Su estado físico es el resultado del sostenido maltrato que recibió en las prisiones por las que pasó, y tarde o temprano, deberá el Régimen pagar por ello, como se lo hemos advertido durante estos tres largos años, sobre su responsabilidad directa y absoluta por la vida e integridad de Ángel.

La dictadura castrista sigue reprimiendo y censurando todas las voces disidentes mientras los gobiernos del mundo se hacen los de la vista gorda con tal de aprovechar la supuesta “apertura” para hacer negocios jugosos en un país destruido, que necesita hasta lo más imprescindible, pero por sobre todo libertad y democracia. Los beneficios de esos negocios internacionales solo han servido y sirven para para fortalecer a las fuerzas represivas y engordar las arcas privadas del clan gobernante. Las imágenes que recibimos cada domingo, especialmente desde diciembre de 2015 tras la firma de los acuerdos Obama-Castro, evidencian que el espaldarazo que le dio al dictador la administración norteamericana solo sirvió para que sigan violando todos los derechos civiles y humanos con mayor impunidad todavía.

En pocos días, Barak Obama visitará la isla. El secretario Kerry prometió viajar antes para hablar de Derechos Humanos; también dijeron que el presidente lo hará y que se reunirá con los disidentes. Hemos visto esta semana, por las noticias que salen de la isla, que están “endulzando” la imagen de la dictadura haciendo pírricas ofertas a los presos políticos con licencia extrapenal y a otros que siguen encarcelados. Esto es puro teatro porque los presos son muchísimos y deberían ser excarcelados todos inmediatamente y sin condiciones. Esperemos que la administración norteamericana por esta vez no se prenda al engaño.

Ángel siempre queda fuera de todos los posibles beneficios que demagógicamente ofrecen ante estas visitas “importantes” porque forma parte de los presos políticos condenados por falsos delitos comunes. La organización de Elizardo Sánchez sigue siendo cómplice de esta situación, no incluyéndolo en sus listados, desconociendo las promesas que le hizo en su día a Ángel e ignorando que la CIDH solicitó medidas cautelares para él y su hijo, quien tuvo las agallas con 16 años de contar lo que Elizardo sabe y por complicidad con el régimen, calla.

Desde aquí, quiero advertir una vez más de la injusta situación que vive Ángel encarcelado además en esa gran cárcel que es la isla y gozando de una Libertad Condicional que le puede ser revocada en cualquier momento, como de hecho intentaron hacerlo en noviembre pasado cuando lo llevaron detenido 24 horas para someterlo a un juicio sumario en el que “le revocaron la revocación de su Condicional”.

En estas circunstancias de absoluta incertidumbre y con su salud delicada, Ángel no ha parado de escribir, con el aliciente, además, de que varias editoriales extranjeras de prestigio internacional, se han interesado en publicar su obra.

Reto al dictador Raúl Castro a demostrar al mundo que en Cuba no se violan los Derechos Humanos y que sea verdad; que lo demuestre haciendo justicia en el caso de Ángel y de toda la oposición pacífica que vive en permanente acoso y violencia, y que incluya en esa demostración de buena voluntad a todos los presos, políticos y comunes que malviven en los miserables centros de reclusión que su gobierno mantiene en toda la isla.

De sueños también se vive.

La Editora

Mejor correr riesgo que callarse

Correspondencia Toine Heijmans y Ángel Santiesteban-Prats

El reconocido escritor y periodista holandés, Toine Heijmans, columnista habitual del periódico nacional holandés “De Volkskrant” y quien apadrinó a Ángel Santiesteban durante su presidio político, publicó la correspondencia que han mantenido durante esos dos años y medio. Le ha dedicado 4 páginas en el prestigioso medio.

Reproducimos aquí las fotos de la versión impresa.

La Editora 

 

correspondencia entre Toine Heijmans y Ángel Santiesteban Prats I           correspondencia entre Toine Heijmans y Ángel Santiesteban Prats IV           correspondencia entre Toine Heijmans y Ángel Santiesteban Prats III           correspondencia entre Toine Heijmans y Ángel Santiesteban Prats II

Campaña mediática intenta desacreditar a Rodiles

brutal agresión a Antonio Rodiles

La Seguridad del Estado arremete con todas sus herramientas de poder para denigrar ante la opinión pública nacional e internacional al disidente Antonio Rodiles, quien en este momento representa la espina más incómoda en la garganta de la dictadura.

Rodiles es uno de los tres coordinadores del Foro por los Derechos y Libertades que convoca ─junto a las Damas de Blanco, entre otros movimientos pro derechos humanos─ las marchas pacíficas de los domingos, promovidas con la etiqueta #TodosMarchamos, y que tanto daño provocan al régimen. Siguiendo un procedimiento pacífico habitual, una vez terminada la misa en la iglesia de Santa Rita, se reúnen en el parque Gandhi ─valga la coincidencia─ para luego recorrer la calle 26 hasta la 3°, aún sabiendo que allí los espera, domingo tras domingo, un operativo de esos a los que nos tienen acostumbrados las fuerzas represivas del clan Castro, pero, afortunadamente, todas esas violaciones represivas quedan registradas en imágenes que no dejan lugar a equívocos.

La reacción del régimen evidencia a las claras que Rodiles los golpea en el punto más neurálgico de su columna vertebral: el extremo celo con que han manejado ─en su más de medio siglo en el poder─ la disciplina social. Y como es habitual, lo primero que intentan es despojarlo de sus atributos personales, a través de bajezas, mentiras y posturas, que resultan indignantes por la cobardía con la que son urdidas. La táctica es muy conocida, pues ha sido utilizada en muchas otras ocasiones con otros opositores: elucubran este plan macabro para empañarle su imagen y, una vez sembrada la duda sobre él en los espacios mediáticos, poder encarcelarlo, pues tener a Rodiles tras las rejas es un viejo sueño por el que la policía política luchará siempre.

Esta campaña difamadora recién ha comenzado, a partir del regreso de Antonio de los Estados Unidos, donde fue invitado a intervenir en el debate del Congreso en Washington, en relación con el tema “Cuba”, tras lo cual pudo reunirse con importantes congresistas cubanoamericanos que abogan porque el gobierno de Raúl Castro respete las libertades y los derechos humanos en la isla, como condición primera para avanzar en el restablecimiento de relaciones. Vale recordar que el año pasado fue invitado por primera vez y, a su regreso, también recibió un ataque cibernético, aunque de menores proporciones.

Quienes trabajan en estas maniobras para mancillar a los activistas de los derechos humanos, planifican desmontar el Foro por los Derechos y Libertades, y para ello necesitan quitarse del camino a Rodiles, desmembrar al movimiento de las Damas de Blanco y, de ese modo, acabar con los obstáculos que se les interponen en su ambición de permanecer en el poder que detentan desde hace casi seis décadas.

No hay dudas de que, si la dictadura de los Castro reacciona de tal manera ante la figura de Antonio Rodiles, es porque este debe estar haciendo bien las cosas. La persecución a su persona es el pago por su activismo político, por su constante enfrentamiento a las injusticias que la dictadura perpetra contra los que se oponen a sus designios.

Ni las infamias con que intentan vilipendiarlo ─para orgullo suyo, en definitiva─, ni todo el ejército de secuaces que utiliza el Estado del Terror para acosarlo, serán suficientes. Ni siquiera intrigando para alcanzar espurios beneficios políticos lograrán que cambiemos nuestros criterios e ideas; por el contrario, esa sucia estrategia nos fortalece aún más en la necesidad impostergable de alcanzar un gobierno limpio y democrático.

firma-3

Ángel Santiesteban-Prats

Habana, diciembre de 2015, “libertad” condicional.