Dios me libre de la tribuna

Ante todo quisiera agradecer el apoyo que me han brindado con sus lecturas y opiniones los amigos ya conocidos y los recientes, y hasta los detractores, ¿por qué no?, si nos esforzamos por la diversidad, brindémosle a ellos el espacio que nos niegan. Si hay alguna razón de iniciar y mantener este blog es por compartir nuestras ideas. Nada es más importante que desahogarnos sentimentalmente, intercambiar los conocimientos. De esa manera espantamos el frío que brinda el desamparo.


Por estos días recordé una anécdota de Stalin (quizá sea de otro dictador, aunque estimo que eso no es importante, les sirve a todos, y no he querido perder el tiempo en investigar, pues creo que no tergiversa ni añade nada a lo asesino que fue, y puede que muchos le hayamos agregado algunas palabras por esa manía de crear), pues en una conversación sobre la sumisión del pueblo hacia él, dicen que como ejemplo, tomó un pollo y le arrancó su plumaje, lo dejó completamente desnudo, luego lo soltó en la nieve y a todas partes que se movía el ave iba tras él desesperado y se metía entre sus piernas intentando obtener un poco de calor.
–Ya ven –dijo Stalin–. Lo único que no podemos hacer es acomodar a la sociedad porque se aburguesa y traiciona. Esa es la estrategia, si los hacemos padecer, serán dependiente de nosotros.

Acá es parecido: sólo uno vende la croqueta. No quedan más puertas para tocar. No existe otra posibilidad que correr tras la croqueta.

Estaré atento a sus comentarios, cada mensaje alienta y emociona. Ustedes son la razón y el termómetro del blog, parte del esfuerzo colectivo. Sientan que en cualquier lugar que estemos, somos un solo pueblo. Como dijera nuestro José Martí: cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro. Parafraseando, humildemente, diría: “cubano es más que ideología, más que preferencias sexuales, más que distancia geográfica”.

De alguna manera siento la honestidad de ustedes al expresarse, y eso creará un dialogo diáfano; aunque ya saben, desde Cuba es muy difícil responder en tiempo, pero haré lo posible, y hasta lo imposible (como es normal en esta isla), por corresponder a su amabilidad e intentaré que mi gestión de espacio en internet se resuelva casi, igual que un acto de magia. Tener este blog de Los hijos que nadie quiso, parecidos a otros que mantienen mis contemporáneos, es un acto de encantamiento, una luz que surge provocada por la oscuridad. No hay mayor acto de magia que ese. Entonces tenemos que creer que los sueños, aunque se hagan realidad, son actos de sortilegio.

Reciban mi abrazo fraterno,

Ángel Santiesteban Prats.

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