Historias de mis vecinos IV

familia

Él se irá a buscar la “residencia” en la República Checa para lograr los sueños de una vida mejor. Ella viajará, por “reunificación familiar”, hacia Miami. Son pareja desde hace cuatro años. Y están enamorados. Sus ojos brillan sólo de mirarse. Ellos se han visto reflejados en otros tantos que han visto partir y conocen las malas jugadas del destino. Pero ahora intentarán burlarlo. Ella necesita, le suplica, que cuando llegue al aeropuerto él ya no esté dentro de la isla: no tendría fuerzas para irse primero y dejarlo atrás. Él quiere, necesita complacerla, por eso sacó pasaje para un día antes del viaje de ella.

Cuando hayan logrado estar fuera, entonces volverán a unirse.

Ella se unirá a su madre y hermana que la esperan en la Florida. Él tiene sus dos hijos en Italia. ¡Quién niega que un hombre con dinero no puede más que el amor! Su ex mujer rompió su matrimonio y arrastró a los niños en su aventura. Ahora él mira las fotos mientras juegan en un parque infantil en Milano. Dice que no quiere continuar reuniendo fotos como si su pecho fuera un álbum. Su hermano está en Eslovenia. Su sobrina en Madrid. Amigos en todas partes.

Ya se cansó, y entre todos los que están fuera, reunieron para pagarle un matrimonio con una anciana checa que no tiene dinero para pagar la calefacción. La anciana tiene un hijo en Argentina y un nieto en Turquía. Se pregunta adónde irá a vivir su biznieto.

La anciana desconoce que su biznieto ya se forma en el vientre de una kazaja criada en Rusia, donde no quiere regresar, allí sus padres la continuarán maltratando. Tampoco tiene dinero para ir a ninguna parte. Ella no recuerda con quien se acostó la noche del embarazo, por lo que sospecha que tendrá un hijo que nunca conocerá. Un viejo islandés les ofrece a la kazaja y su hijo una vida tranquila en su isla de hielo.

Ese niño que lleva sangre kazaja y checa, conocerá en Sídney, a la nieta del hombre que residencia en la República Checa. El sueño de esos dos jóvenes será irse a vivir a una isla del Caribe llamada Cuba. Para huir con la novia, el biznieto de la anciana necesitará robarse un auto para llegar al puerto de donde zarparán en barco hasta Europa, luego en otro hasta el caribe.

Ambos jóvenes un poco drogados, detrás del volante del auto con que huyen, no verán cruzar la calle al hombre ya residente en la República Checa y que ahora vive en Sídney y regresa del mercado. Cuando el biznieto de la anciana descubra su silueta será demasiado tarde, un golpe lo hará caer contra el asfalto, su último pensamiento será para aquella muchacha que le brillaban los ojos y que perdiera su contacto al poco tiempo de llegar a Europa.

Mientras, esos jóvenes intentan alcanzar un puerto para llegar a una isla soñada.

Ángel Santiesteban-Prats

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