A inocencia probada, deslealtad manifiesta

Nota del editor

Este va a ser un post largo pero necesario. Desde la prisión La Lima, donde se encuentra actualmente cumpliendo los cinco años de cárcel que le impuso el gobierno en un juicio amañado para condenarlo por un delito común que no cometió, hemos recibido estas respuestas del escritor Ángel Santiesteban, dictadas a un amigo por teléfono.

Una primera respuesta de Ángel Santiesteban a la Carta abierta del escritor José Miguel Sánchez (Yoss), aparecida recientemente en el blog EforyAtocha.

Y una respuesta al documento de la testigo Leticia Pérez González, circulado en Cuba por los organizadores de la Campaña Tod@s contra la Violencia.

Hemos recibido también, vía del colega escritor Luis Felipe Rojas, la respuesta del poeta cubano Rafael Alcides a la manipulación que ha hecho desde Cuba la Campaña Tod@s contra la Violencia de una carta que él envío a Ángel Santiesteban.

Pedimos disculpas a los lectores de este blog, pero consideramos necesario publicar al mismo tiempo estos tres importantes materiales.

Carta abierta al escritor José Miguel Sánchez (Yoss)

Colega José Miguel Sánchez (Yoss):

En tú escrito, aparentemente afectuoso y confianzudo, se crea la impresión de que alguna vez nos tomamos juntos un helado o fuimos al cine o cualquiera de esas otras cosas de la vida cotidiana en un par de amigos. Lo siento, pero recuerdo que nuestros saludos sólo se cruzaron en algunos eventos literarios o en fortuitos encuentros en la ciudad.

Realmente tú escrito me ha parecido patético. A mi casa, si mal no recuerdo, fuiste apenas tres veces, o algo así: una para buscar un libro que te presté, y las otras para buscar a una mexicana a la que luego tuve que sacar de tú casa en puro llanto, ¿te acuerdas? Sin embargo, yo, que podría decir algo con pruebas, callo porque no es mí interés atacarte, porque quiero obligarme a pensar que tampoco lo haces conmigo. Pero me resulta sorprendente que, sin conocerme, tengas un perfil sicológico tan íntimo de mí.

Si todos lo que han escrito en mí contra presentaran aunque sea un sólo dato probable, algo palpable en mi contra, te juro que callaría por el resto de mi vida; pero como sé que no podrán hacerlo, porque eso ya lo intentaron en tres años y medio los investigadores profesionales, no solo con astucia si no con trabajo sucio, y a pesar de todo la Fiscalía no pudo presentar ante el tribunal ni una sola prueba sólida en mi contra. Solo pudieron presentar conjeturas, como mi “letra inclinada”. Eso me hace pensar que eres uno más de los que ha escuchado campanas sin saber dónde suenan, porque estoy seguro de que tus ojos nunca han visto nada que me condene en este caso, y solo te limitas a servir de eco a otros parlantes. Repites o imaginas, pero no lo dejas claro en tú ambiguo escrito.

Tal parece que somos amigos íntimos, y unas palabras como las que escribes, dichas por un amigo íntimo, tienden a confundir, a sembrar la duda. No sé por qué has querido brindar esa imagen. Pero te emplazo a que demuestres la verdad de tus palabras. Con pruebas. En cuanto a Heras y Sacha, ya que tú los mencionas, te diré que el primero no se encontraba en el país cuando mí ex asegura sucedieron los hechos, lo cual lo desautoriza como testigo. Para ese entonces ya teníamos una amistad distanciada, pues a pesar de nuestra larga amistad, él no logró entender mi derecho a escribir en un blog mis opiniones críticas a lo que sucedía en mi país. Con Sacha siempre conversé mucho, pero incluso él también se sorprendió al escuchar la versión contada por la madre de mí hijo. El sólo tiene dos versiones: la mía y la de ella. Nada más.

Colega Yoss, cada día la campaña mediática en mí contra crece, para honor mío. ¿Te has preguntado por qué tanta dedicación? Para mí queda claro: considero que se han tomado estos trabajos para atacarme porque están presionados por la injusticia que cometieron, porque cualquiera que se acerque a mirar los hechos encontrará evidencias de la burda patraña preparada en mi contra.

Solo pido una prueba que me sancione. Quiero creer que has caído en la trampa de los demás, puesto que veo en tú escrito la falta de elementos que sostengan tus palabras y suposiciones. Es una lástima que hayas actuado así, pero, por favor, cuando se habla de algo tan delicado se muestran pruebas. No sé de dónde sacas los supuestos problemas de parejas míos y de mí ex. ¿Podrías ofrecerme la fuente de donde obtuviste esa información? La persona que describes no tiene que ver con mi personalidad; de hecho, la madre de mí hijo en nuestros mejores tiempos siempre me dijo que yo “no estaba enamorado de ella porque no la celaba” y te bastará preguntarle a algunas de mis anteriores parejas para que compruebes que jamás he sido tildado de celoso. Por primera vez escucho que alguien me tilde de serlo.

Ojala puedas acceder a las pruebas que yo sí presento de mi inocencia. Están avalada por los propios peritos policiales y a pesar de no existir pruebas sólidas en mi contra he sido sancionado, porque espero que no creas lo de la culpabilidad por mi “letra inclinada” que me endilga la Teniente Coronel Grafóloga. Como mi abogado demostró en el juicio y en el Recurso de casación, avalado en la legislación nacional e internacional, esa prueba no es concluyente para condenarme ni un día.

De hecho, al respecto no acepto ni una multa, pues no se me puede privar del derecho de ser inocente hasta que se me demuestre lo contrario. Muchos escritos múltiples, firmas, pero ninguna prueba en mí contra. Eso por sí solo convierte a este proceso en un proceso injusto y amañado. Sólo crean una cortina de humo con la campaña en contra mía para ocultar el mal procedimiento y la injusticia.

Quiero creer que eres honesto e inocente y que buscas las dos versiones. No te dejes llevar por determinaciones personales confiando en tú instinto, que es a lo que quiero apelar para entender que te hayas atrevido a considerarme culpable.

Aun confío en ti y sé que buscarás esas pruebas y luego me dirás quién tiene la razón. Espero también que sólo después que hayas leído todo, dirás tú verdadera aproximación a lo que realmente sucede con mi caso. Pero no seas ingenuo, ¿cómo puedes negar que sea un juicio amañado cuando me dejaron sin los testigos, cinco testigos que se presentaron a mi favor, porque el tribunal aduce una leve contradicción entre el testimonio de mi hijo con el testimonio de ellos? Como ya se demostró, no existe tal contradicción, al contrario, se ratifica la exposición de los testigos que, sin embargo, fueron desestimados. Eso se llama tergiversar los hechos, mentir. Luego, me sancionan ilegalmente con un inciso que suma más tiempo que lo que corresponde al delito que supuestamente cometí.

No pido clemencia. Nunca lo haría. Cuando me equivoco, quienes me conocen lo saben, asumo mis errores. Pero siendo inocente, mucho menos pediré clemencia. Solo pido justicia, un juicio claro y trasparente donde puedan estar ustedes y valoren si es amañado o no.

Yoss, sin pruebas simplemente no se puede sancionar a ningún mortal. No pueden declararme culpable sin tener un elemento que lo afirme, un elemento que no sea la palabra de mí ex (que como se comprobó en el juicio cometió varias veces delito de perjurio) y su testigo de referencia o de oído.

Aquí no se trata, viéndolo objetivamente, de si soy culpable o no. Aquí se trata de pruebas que lo afirmen o nieguen. Las vías son tan claras y contundentes que no dejan dudas: dudo que hayas visto el video del supuesto testigo que mí ex sobornó. ¿Leíste los testimonios de personas que aseguran yo no estaba presente en el momento en que mí ex asegura que yo la lastimaba? Quiero confíar, Yoss, en tú total honestidad, que buscarás a los que te pueden proveer de los datos legales que se presentaron en el juicio y llegues a la verdad. No se deben condenar a nadie, como lo haces, a priori; hay que indagar, intentar primero llegar a la verdad.

Si necesitas una entrevista con mi abogado, te la consigo, pero por favor no asegures nada que no conozcas por tu propia mano. Desconfía de aquellos que manipulen y dan versiones que le convenga al Gobierno.

Como bien aceptas y te acercas un poco, aunque luego te contradices, la Seguridad del Estado, por supuesto, está detrás de todo.

Espero por tu constancia e indagación, pero necesito pruebas en mi contra, Yoss. Ya estoy asqueado de solo palabras e insinuaciones. No quiero que crean en mí, sino en las pruebas que se presentan, porque confío en que, una vez conocida todas esas pruebas, todo aquel que lo haga me absolverá.

Saludos

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Ángel

Prisión La Lima. Marzo de 2013

¿Testigo, pero de qué?

Como dijera la máxima del escritor cubano Amir Valle en su artículo: “Una puñalada por la espalda”: la verdad siempre alcanza a la mentira.

Ante todo quiero aclarar que me sumo a cualquier convocatoria contra las diversas violaciones conocidas, pero particularmente a esta no puedo sumarme, porque subyace en ella una acusación contra mi persona, totalmente injusta, que se basa en un juicio que no se sustenta, salvo las declaraciones de la madre de mi hijo y el testimonio de Leticia Pérez González, que participo en el juicio como testigo de oído o de referencia y se limitó a repetir las palabras que su amiga le contara. Ella tampoco puede corroborar si los hechos ocurrieron o no, de manera que cualquier asumir como cierta su versión de los hechos es una forma de desvirtuar y tergiversar la verdad y no puede ser concluyente.

En mi única, invariable y repetida declaración, he relatado que poco después de las 8 pm. mi hijo llama a mi celular cuando yo me encontraba en una sesión masónica. Me hace saber que unos policías habían estado en mi casa indagando por mí. Llame a una ex policía y hermana de una amiga y vecina, le pedí que averiguara si era alguna equivocación. Al rato, me llama al celular para decirme que era una acusación de la madre de mi hijo, y que alegaba que yo la había violado. De inmediato, llamé a mi editora y amiga, que vive cerca de la unidad policial, para que hablara con mi ex y le pidiera, en nombre de nuestro hijo, que cesara aquella nueva acusación. No era la primera vez que lo hacía y en el juicio anterior estimaron que mentía. Además, le pedí a mi amiga editora que le informara que yo estaba consiguiendo un apartamento para que no estuvieran alquilados, pues ella no quería vivir en la casa mansión que fue de su tía abuela y que ésta había vendido.

Luego, la editora vuelve a llamarme asegurándome que no pudo hacer nada al respecto, que mi ex se mantuvo en la idea de hacer la denuncia. Fueron cinco llamadas hechas desde mi celular, que luego la policía revisó sin encontrar ninguna palabra que me comprometiera. También fueron a la Gran Logia y revisaron el libro de asistentes donde estaba mi nombre con esa fecha.

De más está decir lo detallado que fueron con mi caso, intentando encontrar alguna hendija siquiera para implicarme. No lo lograron.

Hasta este momento habría que preguntarse por qué el médico que, según Leticia Pérez, la recibió, no recuerda el caso ni haberla atendido, aunque ella asegura que dicho médico les dijo que mi ex tenía que regresar con un policía. Todo eso consta en el expediente investigativo.

Por si fuera poco, Leticia Pérez cae en flagrantes contradicciones con su amiga y madre de mi hijo, quien dice en su declaración, meses después, que el Instructor se negó a llevarla a Medicina Legal. ¿Cuál de las dos miente?

Según atestigua Leticia Pérez, la madre de mi hijo no acepta asistir al médico porque nuestro hijo dejaría de verme por espacio de 25 años; sin embargo, desde ese momento prohibió que me viera por espacio de tres años y medio, hasta que mi hijo pudo escapar y a escondidas me buscó. En todo ese tiempo no pude ni siquiera acercarme a mi hijo porque el Mayor de la policía Pablo, había conseguido una orden de alejamiento. Al leer estos falsos testimonios recordé la historia de Salomón y volvió a conmoverme la historia de aquella madre que prefiere que la otra (la madre falsa) se quede con el niño para no lastimarlo más.

Otra gran contradicción, ¿cómo se sustentan sus palabras de que no deseaba que fuera sancionado a 25 años de cárcel, y sin embargo, se mantuvo más de un mes agregando nuevas denuncias a la denuncia inicial? Entre todas las denuncias, que fueron desechadas luego en proceso, sumaban 54 años de cárcel, que es más del doble de lo que Leticia Pérez asegura que evitaba la madre de mi hijo; y aún faltaba agregar la acusación de atentado, al ella presentarse con su testigo, Alexis Quintana, en la unidad policial, lo que sumaba 20 años más, que haría una suma de 74 años de cárcel.

Sorprendente es que se hable del testigo que presentaba la Fiscalía, Alexis Quintana, pues una vez más Leticia contradice a los peritos que revisaron el video, dándolo por espontáneo cuando revela ante la cámara que fue presionado por la policía y sobornado por la madre de mi hijo y exhibe los regalos que ésta le dio como soborno. Entonces, si Leticia Pérez cuestiona el video, ¿está asegurando que es falso el peritaje emitido por los especialistas? Me parece un desenfreno, desfachatado y malintencionado, que ahora utilicen como prueba a dicho testigo, después de que la Fiscalía se viera obligado a desecharlo y tuviera que desmantelar su petición de condena en una conjunta de 54 años, limitándose a solicitar 15 años de sanción en mi contra, debido a la falta de pruebas sobre la mayoría de las acusaciones de mi ex.

También, gracias al escrito de Leticia se me aclaran algunas dudas al respecto: nunca llegué a saber a ciencias ciertas si sólo fue un comentario o existió realmente ese oficial que llama Noriega y que el testigo falso aseguraba había ido antes a advertir que habría un incendio. Eso nunca llegaron a utilizarlo, solo lo escuché por boca del Investigador, pero ahora entiendo que era una manera de calzar al testigo, aunque no sé por qué motivo desecharon esa estrategia. Si fuera cierto, este oficial Noriega habría cometido varias indisciplinas, pues además de no tener tino y de haber escuchado al supuesto testigo, se le hubiera juzgado por no declarar y servir de testigo. ¿O es que el oficial se negó a mentir o no vieron muy juicioso venir a este oficial con el testigo Alexis Quintana, quien tiene una extensa hoja de delitos, entre ellos, robo con fuerza y estafa continuada?

La Fiscalía fue quien presentó como testigo a Alexis Quintana. En el video grabado y autentificado por los peritos, asegura que se le había advertido a la madre de mi hijo que existía un corte de circuito justo en el lugar que estaba cerca de una enredadera que servía de techo en el patio y donde había hojas secas. El video está expuesto en Youtube, y creo que es suficiente prueba de denuncia contra las terribles irregularidades del proceso en mi contra.

Recuerdo que como era un antiguo garaje en el sótano de un edificio, siempre tenía petróleo o gasolina en el lavadero, para echar en las cañerías donde además, me decía, se escuchaban sonidos de ratas. A mí en varias ocasiones me pidió combustible para verter por allí. De ser cierto el olor a gasolina, quizá esa sea la razón.

También quiero asegurar que cuando abrí el blog en el 2008 aún mantenía alguna relación como padre de nuestro hijo. Sólo después que comencé mi relación estable con una conocida actriz cubana, ella comenzó a criticarla y a hablarle mal a nuestro hijo sobre mi pareja. Digo esto para hacer notar que mi posición política comenzó mucho antes de sus denuncias, y hay una foto en su casa que ella misma realizó cuando la Seguridad me fracturó el brazo a los pocos meses de haber iniciado el blog.

Quiero aclarar también que nadie ha querido “hacerla pasar por loca”. Como muchos colegas y amigos saben, la madre de mi hijo, desde que teníamos relación, se atendía con sicólogas, y de hecho una pareja de Francisco López Sacha que también trabajaba en la UNEAC, la llevó a una sicóloga amiga suya, mucho antes de separarnos. Fue la propia madre de mi hijo quien me dijo que el 1ro de septiembre de 2009 la internarían en el Hospital de Día de Arroyo Naranjo, por dos razones: no concebía las pérdidas de su abuela y de su matrimonio. Un mes antes del ingreso comenzaron las denuncias.

También ella misma me contó que el médico le había propuesto internarla a tiempo completo, pero como ella le dijo que tenía un niño y vivía sola con él, él médico accedió a hospitalizarla sólo de día. También decidieron esperar al 1ro de septiembre porque julio era el mes de vacaciones del niño conmigo y agosto lo pasaría con ella. En varias ocasiones le insistí al Investigador que buscara ese historial clínico, pero no sé por qué razón nunca lo hizo.

Mi abogado demuestra que en la foto de la supuesta violencia solo existe una escoriación, una especie de arañazos detrás del oído. El testigo Alexis Quintana en el video se encarga de aclarar que fue una hierba que la madre de mi hijo se frotó allí pues servía para irritar el rostro. Y el documento médico, como lo demuestra la foto, sólo se refiere a esa escoriación leve, y no como asegura Leticia Pérez, que era a ambos lados del rostro. Tampoco el informe médico recoge ninguna marca en sus muñecas y los tobillos, como asegura la testigo de referencia.

Leticia Pérez intenta exagerar los hechos sin que, una vez más, se sustente con el certificado de reconocimiento, ni con la foto que consta en el expediente. Una cosa son sus palabras y otras las pruebas del expediente investigativo.

Confío en que los cubanos honestos que se han sumado a esta Campaña Tod@s contra la Violencia no imaginan la deshonestidad gubernamental que hay detrás de esta campaña para denigrar mi imagen y tapar la sanción sin pruebas con que me han condenado. Sé que muchos de los firmantes no han tenido acceso a los elementos de juicio necesarios, ni poseen la manera de ver el video que lo aclara por sí solo y que denuncia la macabra estrategia en mi contra.

También Leticia Pérez, en sus declaraciones en el expediente Investigativo se contradice: en una declaración acepta que me llamó unos días antes de que ocurriera la denuncia para pedirme ayuda para la madre de mi hijo, quien no tenía dinero para pagar el alquiler, y necesitaba 50 CUC. Luego en otra declaración, a solo unos días de diferencia, asegura que yo le sustraje a la madre de mi hijo de su vivienda una cantidad de dinero, un poco más de 100 CUC, cuando unos días antes le había comprado un televisor a nuestro hijo de 340.00 CUC y en 120.00 CUC un evaporador de humedad que había en su cuarto. ¿Qué necesidad tenía yo de sustraerle ese dinero, si cuanto me pedía lo entregaba con gusto y amor porque sabía que era para bien de mi hijo? Si la madre de mi hijo tenía dinero, ¿por qué Leticia Pérez, como acepta en su declaración, me pidió 50 CUC?

También es necesario aclarar que quien asegura que entre el Mayor Pablo y Kenia, la madre de mi hijo, existía una relación amorosa es el propio Alexis Quintana, quien asegura en el video que él se quedaba con su apartamento. Si él hubiese mantenido las acusaciones que se me hacían, hoy mi condena no fuera de 5, sino de 54 años.

Como demostró mi abogado, con mi constitución física y mi estatura, es imposible que ella tenga una escoriación leve en un solo lado, si los golpes que ella relató fueron con ambas manos y con el puño cerrado por ambos lados de su rostro.

No puedo negar la vergüenza que siento al redactar esta defensa. Son tantas miserias humanas que siento repulsión hacia todo lo que concierne a este plan en mi contra. Duele tanto ver el nombre de uno vilipendiado. Duele tanto tener que demostrar a cada paso que soy inocente. He logrado más que mis Investigadores, pues mis amigos lograron deshacer al falso testigo. Nunca será suficiente mi agradecimiento a Dios por brindarnos la luz de filmar esa persona.

Con respeto al video que describe Leticia Pérez no coincide ni se acerca a la realidad. Alexis Quintana, además de no estar amenazado, de haber hecho los videos días diferentes, tampoco se filmó leyendo un papel como ella asegura intentando desvirtuar la realidad, pues fui informado por el Investigador de que ella vio el video, ¿entonces por qué lo desacredita describiendo escenas de lectura que no vio?

Al final, Leticia Pérez se hace las mismas preguntas que yo: ¿por qué dilataron el proceso?, ¿por qué no se recolectaron más evidencias, más pruebas reales si se pasaron tres años y medio intentándolo?

Sé lo delicado del asunto. Todos los que escuchamos una injusticia sentimos el despertar de nuestro instinto solidario. Por eso, en este caso en particular, han querido hacerlo de la manera menos transparente.

Hay una única verdad: Soy inocente y sin pruebas he sido condenado. Mis testigos fueron descalificados por el tribunal en el juicio, y luego fui condenado por un artículo equivocado. Solo pido un juicio gusto; en eso me consideraré absuelto. Solo falta que la justicia en este país acceda a mi petición.

Un culpable hubiese aprovechado las oportunidades de escapar que se me brindaron. He dicho, y repito, que quise quedarme a sabiendas de lo que sucedería, pero me basta con saber que soy inocente para enfrentar las injusticias.

Me siento más libre en esta cárcel que en Miami. Desde aquí me burlo de los que piensan que se vengan conmigo. Soy más libre que ellos y esperaré a la justicia el tiempo que sea, hasta después de cumplir esta injusta condena. Un día saldrá a la luz la verdad y muchos bajarán la cabeza porque se prestaron conscientes o inconscientes para este crimen que se comete conmigo.

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Ángel Santiesteban
La Lima. Marzo de 2013

Para desfacer un entuerto

Por Luis Felipe Rojas

Hace un par de semanas mi amigo, el poeta Rafael Alcides, publicó un Acuse de recibo… a modo de ventilar el caso de Ángel Santiesteban Prats. Yo le respondí inmediatamente: “Te equivocas, Maestro…”. Alcides me envió este texto que quiero compartir con ustedes a propósito de la oportunista respuesta de las ocho escritoras cubanas, afiliadas a la UNEAC, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Aquí les dejo el texto completo:

Querido Luis Felipe: Alcides me dio este encargo, pero no hay visible una dirección de correo para hacerte llegar la carta, por eso te la dejo aquí. En mi blog, hoy publiqué sobre Angel.

Un abrazo,
Regina Coyula

La Habana, 2 de marzo del año 2013
De Rafael Alcides
A Luis Felipe Rojas:

Amigo Luis Felipe:

En cuanto al tratamiento de maestro que me das al replicar mis opiniones sobre el recién masacrado Ángel Santiesteban, te responderé como lo haría Nicolás Guillén con su acostumbra picardía de gente de pueblo: “Más maestro serás tú”. Y en cuanto a la réplica en sí, me has dejado confuso. O yo no me supe expresar o tú me leíste con premura. Veamos.

Digo al entrar en materia que no es un caso político, añado socarrón un “he oído” que no podría dejar de tenerse en cuenta, y paso a demostrar que sí es un caso político, pero a demostrarlo sin editorialismos, conforme al método de los poetas de todos los tiempos: dejarlo dicho sin decirlo de manera expresa para que dure, para que no se lo lleve el viento sin que sea leído otra vez por lo menos, eso que Hemingway definía con la seriedad de quien estuviera reclamando derechos de descubridor, “Teoría del iceberg”.

Sin faltar a la verdad, hablo de desacuerdos en la vida en pareja magnificados al extremo de sancionar a nuestro amigo y excelente escritor Ángel Santiesteban con cinco años de cárcel, en su origen situaciones propias de esa interminable lista de cosas y casos de casa que nutrió el bufo de nuestros abuelos, y luego me detengo a considerar lo que ahora el gobierno podría hacer para sacar el pie. Desfusilar al fusilado por error o por razones de estado suelen hacerlo los gobiernos posteriores, los que vienen detrás del gobierno caído, nunca los gobiernos que cometieron el fusilamiento. Consciente de esta importante lección de historia, menciono soluciones posibles para el gobierno, salidas con las que él y nosotros ganaríamos. Nosotros, recuperando a nuestro a Ángel y el gobierno, qué se le va a hacer, reservándose por ahora el romántico papel del caballero lanza en ristre que salió a defender el honor de la dama.

Tienes que jugar tus cartas con la mano que te dieron, Luis Felipe. Por desgracia, el caso de Ángel es mucho más delicado que el de los 75 a principios de siglo. Entonces todo estaba muy claro, entonces el acusador era el gobierno, esta vez, por desgracia –insisto, por desgracia–, el acusador es la ex mujer de Ángel, la madre de su hijo –un hijo que ahora tiene quince años–, y esa mujer, esa madre mintió, sí, esa mujer, manipulada desde el comienzo o no, buscó testigos falsos, simuló huellas de una golpiza cubriéndose la cara con hojas de guao quizá, habló de amenazas de muerte, incendios, en fin, amigo Luis Felipe, esa mujer tan enamorada que preferiría ver a su ex marido ardiendo en la hoguera antes que verlo con otra, les puso la mesa a estas gentes, y ellos, desde luego, ávidos, golosos, como de costumbre en estos casos caídos del cielo cuando menos se lo esperaban, raudos se sentaron a comer.

Estos son los hechos. Ni Dios podría ya cambiarlos. Mover cielo y tierra para sacar a Ángel es cuanto podemos por el momento hacer, ir a hablar con Dios si es preciso (y creo que lo es), sin dejar de insistir, desde luego, cada cual con su lenguaje, en que nuestro amigo es inocente, que se le ha fabricado un caso, pero sabiendo que mientras su ex mujer no se desdiga, ellos, los carceleros, serán los buenos y Ángel el malo. Ésa es la situación.

Por último, Luis Felipe, no suelo discutir con el lector, respeto su turno, pero tú no eres un lector, salir en defensa a Ángel con la pasión con que lo has hecho al replicarme, te convierte en parte de mí mismo puesto que yo también soy Ángel, en este momento todos los que estamos por sacar a Ángel de la cárcel somos Ángel, por eso me estoy explicando contigo sin dejar de admitir que sí, que tal vez, que acaso no me di a entender.

Por su carácter excepcional y único, este es un envío privado en primera instancia, pero sólo en primera instancia, digamos un homenaje a tu persona, por lo que quedas autorizado a publicarlo en tu blog o donde te parezca de creerlo conveniente, es decir útil para Ángel.

Soy de los que piensan que los hombres honestos no tienen un discurso para andar y otro para salir, como pasa con los zapatos. Tienen uno, en mi caso, este de ahora sigue siendo el discurso que replicabas antier cuando yo sólo dejaba ver la punta entre las crestas heladas en la inmensidad del mar.

Te abraza, y te vuelve a dar las gracias por querer a Ángel como lo quieres,

Rafael Alcides.

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