El caso Santiesteban: una burda patraña judicial

LITERATURA Y JUSTICIA

El laureado escritor Angel Santiesteban está preso injustamente por su postura de enfrentamiento al régimen castrista.

El miércoles 27 de febrero, en la sede del proyecto Estado de Sats tuvo lugar la despedida al multipremiado escritor Ángel Santiesteban Prats. A la mañana siguiente, éste se presentará a cumplir la pena de prisión a él impuesta.

Ese mismo día, al pedírseme mi opinión como jurista, comencé a conocer los detalles de su caso. Al adentrarme en la lectura de la documentación, se afianzó en mí la convicción de estar en presencia de una burda patraña judicial.

El centro de las desventuras de Santiesteban es su ex mujer Kenia Rodríguez Guzmán. Ella desea emigrar, pero como madre amante, quiere hacerlo junto a Eduardo, el hijo menor habido de su unión con Ángel. Para ello necesita la autorización de éste; pero él no apetece marcharse de Cuba ni separarse de su vástago, por lo que negó el permiso y expresó su disposición a asumir la guarda y cuidado del pequeño cuando ella partiese.

Fue entonces que la ex esposa, quien para colmo padece de trastornos psiquiátricos, ofreció hacerle acusaciones que lo envolvieran en procesos penales. En una primera ocasión, la denuncia por un delito de amenazas fracasó, pues el prominente escritor resultó absuelto.

En julio de 2009, Kenia acusó a su antiguo marido de entrar sin permiso en su domicilio y golpearla en el rostro. Con el paso de los días, la denunciante fue “enriqueciendo” su declaración: afirmó que Santiesteban le sustrajo joyas familiares y, casi un mes más tarde, que la violó e intentó asesinarla sofocándola con una almohada. Se habló también de un supuesto intento de incendiar la casa de Kenia.

En definitiva, las autoridades descartaron las denuncias adicionales de la mujer, por infundadas. Como es lógico, surge la pregunta: Si se llega a la conclusión de que ella mintió con respecto a los presuntos hurto, homicidio y violación, ¿entonces por qué no se admitió la probable falsedad de las otras imputaciones que ella hace!

Lo anterior sería procedente a partir no sólo de los contradictorios dichos de la denunciante, sino también de otros elementos del caso. Una maestra de Eduardo dio fe de una conversación sostenida con éste: De inicio, el niño acusó ante ella a su padre; después se echó a llorar, y al preguntarle la pedagoga por qué lo hacía, el muchacho le confesó que su mamá le indicaba que mintiera contra Ángel.

Mención especial merece Alexis Quintana. Este individuo, en su supuesta condición de único testigo presencial, era la estrella de los estragos que Santiesteban, según se dice, intentó ocasionar en la vivienda de Kenia. Sin embargo, en un video presentado al Tribunal, reconoció que nada había visto, y que sus declaraciones mendaces las había hecho a instancias de esa mujer, y en pago por los obsequios recibidos de ella.

Estas dos declaraciones son importantísimas; no por su relación con los hechos juzgados (con los que no tienen ningún vínculo directo), sino por lo que aportan a la falta de credibilidad de la denunciante. Si ésta no vacila en influir sobre terceros —¡incluyendo su propio hijo!— para que formulen declaraciones falsas contra el objeto de sus odios, ¿por qué no habría de mentir ella misma!

Tres testigos dieron fe de haber estado junto al acusado en otro lugar en el momento de los supuestos hechos. El Tribunal, para rechazar sus dichos coincidentes, invoca la declaración del menor Eduardo. Sin embargo, éste expresó que la tarde de autos la pasó solo en casa de su padre, de modo que sus manifestaciones en nada contradicen las de ese trío de deponentes, que fueron ignorados de manera olímpica.

Ante la orfandad de elementos incriminatorios, la sala, para respaldar la versión de la denunciante, echó mano de la pericial grafológica. Igual que los charlatanes que siguen a Lombroso, para “demostrar la responsabilidad” de un acusado, estudian la forma de sus orejas o la prominencia de su mentón, así también en este caso apareció una supuesta perito que se atrevió a afirmar ante el Tribunal la culpabilidad de Santiesteban,… ¡basándose en su escritura!

Tras obligar a Ángel a copiar de su puño y letra una página entera de los bodrios que publica el periodiquito oficialista Granma, una teniente coronel del Ministerio del Interior se prestó a asegurar ni más ni menos que… ¡el tamaño, la forma y la inclinación de su letra constituían prueba irrefutable de que había perpetrado los hechos!

En definitiva, el Tribunal, en base a lo expresado por una enemiga manifiesta del inculpado (psiquiátrica, por más señas) y por la “perito grafóloga”, declaró a Santiesteban culpable de los delitos de violación de domicilio y lesiones graves.

El artículo 287.1 del Código Penal, que establece penas de tres meses a un año, o una simple multa, fue el empleado para calificar la primera de ambas infracciones; sin embargo, la corte le fijó por ésta… ¡la ilegal sanción de dos años de prisión, el doble de la máxima admisible! Por las lesiones graves, que permiten encierros de entre dos y cinco años, se le impuso este último límite superior. ¡Sospechosa severidad suprema con un intelectual carente de antecedentes penales!

Con respecto a estos daños corporales, su gravedad está dada por la supuesta perforación de un tímpano, que produjo hipoacusia. Pero en el certificado médico inicial no se dice una sola palabra al respecto. Por ello, aun si se considera cierta la agresión de Ángel, existen dudas razonables de haya sido en otro evento que esa secuela fue sufrida por Kenia, quien incluso fue atropellada por un vehículo.

Otro dato curioso: Aunque se supone que se trata de un hecho común —no político—, el recurso fue conocido por la Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Supremo. La demora de años sufrida en la sustanciación de esta causa y todo el cúmulo de circunstancias ya mencionadas, nos permiten presumir que Ángel Santiesteban está siendo perseguido por la postura contestataria que asumió frente al régimen.

Es necesario que la opinión pública nacional e internacional se interese por su caso.

René Gómez Manzano

Abogado y Periodista Independiente

La Habana, 4 de marzo del 2o13

Publicado en Unión Agramontista

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