Diario en la cárcel XXXVII. La cobardía se disfraza de ingenuidad

La ingenuidad de los cubanos de la isla a veces se viste de gala, y preguntan a mi familia si realmente me han torturado en la cárcel.

Recordé cuando la primera golpiza, allá por el 2009, que me fracturaron el brazo, muchos pusieron en duda tal hecho porque, me dijeron algunos, la Seguridad del Estado no actuaba así, dado el escándalo que significaba golpear públicamente a un escritor. Otros colegas cuestionaron el incidente, y el entonces Ministro de Cultura, Abel Prieto, nombró una comisión que investigara los hechos.

He dicho con anterioridad que otra de las maneras de acosarme era deteniendo a los amigos que visitaban mi casa, los retenían por horas, preguntándoles si yo recibía extranjeros en mi casa, o si me encontraba con ellos en otro lugar; si recibía dinero del extranjero, etcétera.

Cuando denuncié el procedimiento, todo gracias al bendito blog, comenzaron a desplegar, con sus agentes disfrazados de artistas, que el incidente que me había ocurrido, era un hecho personal que nada tenía que ver con el Estado.

Nunca se dijo a qué definición llegó la comisión investigadora, todo quedó en el olvido y mi fractura fue “olvidada”.

Recuerdo que en aquel entonces publiqué que cómo se iban a buscar a sí mismos.

El 8 de noviembre de 2012, la Seguridad del Estado me golpeó salvajemente, al siguiente día , dentro de la celda, me golpearon más fuerte; solo que esta vez, un disidente tuvo el valor, la osadía y contención ética como divulgador de los horrores de la dictadura, de filmar el acontecimiento.

Siempre me pregunté que habrán dicho aquellos intelectuales que vieron la brutal golpiza, si entonces se convencieron de que la Seguridad del Estado sí actúa así, y cómo consideran hoy su silencio de entonces, cuando lo dudaron, y ahora que lo saben, cómo es posible que puedan continuar en silencio. ¿Sabrán que si hablan en voz alta les pegarán igual? Saben que si hablan vendrán a esta prisión donde me encuentro yo.

Aquí me han golpeado, me han obligado a ingerir alimentos en contra de mi voluntad, además, con olores fétidos, incoloros e insípidos. Me torturan psicológicamente en todo momento. ¿Qué necesitan? ¿Otro video?

Su cobardía disfrazada de ingenuidad, será el velo que los acompañará hasta la muerte. Así serán recogidos por la Historia.

No entiendo cómo pueden conciliar el sueño.

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Ángel Santiesteban-Prats

Prisión 1580.  Julio, 2013.

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