Diario en la cárcel XLIII (de un preso desaparecido). La «dignidad» según el dictador

Ángel sigue en paradero desconocido, hoy por cuarto día consecutivo. La preocupación de todos nosotros, sus familiares y amigos, es inmensa, pero no por ello silenciaremos su voz. Por fortuna, pero principalmente por el enorme empeño que Ángel puso en ello, disponemos de muchas denuncias y crónicas que nos ha ido enviando desde la prisión 1580, de la que ahora fue trasladado con paradero desconocido, violando el Régimen, una vez más, toda legalidad. Sabemos que sea cual sea la prisión donde lo hayan confinado, lo que espera fervientemente, es que el blog no silencie jamás su voz.  Y así será.

La Editora

Discurso del dictador I

Raúl Castro ha hecho un llamado, en su discurso ante la Asamblea Nacional, pidiendo a los “cubanas y cubanos dignos”,  “cumplir y hacer cumplir lo que está establecido”. Es decir, otro llamado a la denuncia, la delación, la chivatería, entre las cubanas y cubanos; en otras palabras, necesita más policías, o parafraseando al escritor cubano* , “informe contra otro”.
¿A qué el “Presidente“ le llama “dignidad”? ¿Acaso soportar, no ir contra su política, es ser digno? En todos los tiempos, eso ha sido cobardía, y lo seguirá siendo.

Indignos, entonces, serían aquellos que viven sin máscara, que han decidido sufrir y enfrentar persecuciones por decir lo que piensan del proceso político y exigen un cambio social, democracia para la nación.

Si eso es ser indigno, pues pónganme entre los primeros de la lista. Si haber preferido las golpizas, amenazas, persecuciones, que me desvinculen de la vida cultural del país, una marginalidad total, que me inventen procesos legales,  que esperen tres años y medio porque les ruegue que se detengan, y les diga que quiero comenzar a ser un “cubano digno”, pues quiero continuar siendo indigno.

Las palabras, manipuladas y tergiversadas en la boca del Presidente Raúl Castro, son una ofensa a los cubanos con dignidad.

*Se refiere al escritor Eliseo Diego que publicó un libro
llamado «Informe contra mí mismo», donde cuenta cómo la Seguridad del Estado
intentó reclutarlo para que informara las actividades de su padre y de
su familia.

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Ángel Santiesteban-Prats

Prisión 1580

3 comentarios en “Diario en la cárcel XLIII (de un preso desaparecido). La «dignidad» según el dictador

  1. sol

    Que lamentable esta situación que relatas, me lleno de tristeza cada vez que leo que hay inocentes encarcelados. Ruego porque esta experiencia siga edificándoles. Todo mi apoyo desde Venezuela. Saludos!!

    Responder
  2. Pingback: Diario en la cárcel LVI. Decencia y decoro según el dictador | Los hijos que nadie quiso

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