Diario en la cárcel LXV. Oda a Pedro Pablo Oliva

Que el indispensable pintor cubano Pedro Pablo Oliva (Premio Nacional de Artes Plásticas 2006), haya sido expulsado en mayo del 2011 de la Asamblea Popular de su provincia, Pinar del Río, es lo mejor que le ha podido suceder en su existencia. Desde entonces, la admiración ya ganada por su obra, creció al infinitum. Un gran artista no merece enlodar su nombre ni su obra con una dictadura.

Muchas biografías, por pequeñas que sean, resaltan las relaciones y defensas de muchos artistas hacia el fascismo liderado por Adolf Hitler, sus nombres han sido empañados por lo que resta de la existencia humana; de esa manera también el de los intelectuales que se apegaron a las dictaduras en Latinoamérica. Desgraciadamente, así sucederá con los comprometidos con el régimen totalitario de los hermanos Castro. Por suerte, la gran mayoría de ellos, tienden a ser mediocres que se ganan el sueldo adulando.

Recuerdo que asistí a la Casa Taller de Pedro Pablo Oliva de la mano de Dagoberto Valdés, cuando prestaba mi humilde servicio como jurado del concurso de la revista Vitral. Entonces me habló del cuadro “El gran apagón”, de extensas dimensiones. Realmente al observarlo, sentí que parte de la historia de la nación cubana cursaba frente a mí, de una manera genuina y original.

el gran apagón
Allí nos atendía con amabilidad su familia, invitándonos a recorrer los espacios. Minutos después llegó Oliva, y le extendimos un folleto que nos habían regalado con la intención de que nos lo dedicara. Lo hizo con esa humildad que lo caracteriza, y en broma, dada la cantidad de fans, comentó que eso solo le era permitido a Riky Martin. Yo, que era uno de los últimos en el grupo, le respondí: “no se engañe, si en su lugar estuviera el cantante, y sin menospreciar, al menos yo, no le pediría el autógrafo”. Él sonrió.

A partir de entonces, cada vez que acudía a la capital piñareña, buscaba tiempo para llegar a su taller y deleitar su última creación. Allí pude ver el cuadro de Fidel Castro soportando una gran piedra sobre su cabeza, y con el cual se alarmara sobremanera el entonces Ministro de Cultura Abel Prieto.

2010 Pedro Pablo OlivaPor varios años su hija visitaba mi casa porque compartía estudios con la hija de una prima mía. Con ella pude intercambiar criterios sobre su obra, que aderezaba con anécdotas familiares que lo engrandecían como ser humano.

Días después de su expulsión del parlamento provincial donde fungía como delegado, me dirigía al Colegio San Gerónimo en la Habana Vieja. Estaba lloviendo, y con prisa pasaba frente al restaurante La Mina, donde en los altos, Oliva tiene su taller de creación. Él me cruzó por delante, iba con prisa también, buscando cobijo en el portal del restaurante, y no pude resistir la emoción y le grité: “Maestro, Cuba nunca lo admiró tanto”, entonces, sorprendido, con esos ojos de niño risueño que sabe ofrecer, se detuvo a mirarme emocionado. Yo le sonreí y continué mi paso aprisa para guarecerme en el portal del Palacio de los Capitanes y a su vez, él continuara y evitara la lluvia. Supe que aquella lluvia era una forma de limpiar su historia, de alejarlo de todo evento oficial y de los artistas aupados por la dictadura, que a partir de entonces, tendría menos espacio en los medios, pero más tiempo para su obra. Lo acompañaría ese sentimiento de llanero solitario que emprende todo artista relegado por el régimen totalitario, y es enviado al ostracismo cultural en la nación, aunque como en Oliva, sus clavos de permanencia en la isla ganen en arraigo.

De todas formas, un artista crea para el resto de la humanidad y para todos los tiempos. Esa es la ventaja que siempre le llevaremos a los políticos de turno, por mucho que tarden en abandonar su prolongada estación.

Todos los cubanos, como tú Pedro Pablo, soñamos con una Cuba mejor. Y tenemos el derecho incuestionable de exigirlo.

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Ángel Santiesteban-Prats

Prisión asentamiento de Lawton. Noviembre de 2013

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Nota de la Editora: desde el día 25 de octubre Pedro Pablo Oliva expone sus obras en Miami, en la galería Latin Art Core. Para  conocer más acerca de su obra o contactar con el Maestro Oliva, pueden visitar su página web http://www.pedropablooliva.com/

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