Diario en la cárcel LXVII. Trovadores comprometidos con la libertad

Pedro Luis Ferrer y Frank Delgado: eternos exorcistas del poder

No hay duda de que la música cubana es una carta de presentación de la cultura cubana, y sus partituras han sido históricamente, el paño de lágrimas de los compositores donde han cincelado sus sentimientos más profundos, desde el amor y el desamor, hasta los problemas sociales e históricos de la nación.

Con la llegada al poder de Fidel Castro, se suprimieron las críticas sociales, sobre todo después de aquel discurso de “con la Revolución todo, contra la Revolución nada”, lo que dejaba muy claro cuál sería la actitud de los creadores y sobre qué, pero principalmente de qué no deberían versar sus obras. A partir de entonces, sesgar la cultura fue obra prioritaria de los comisarios políticos, los cuales llegaron a militar en el sector de la cultura, cinco para cada artista. Perseguir cualquier actitud que no favoreciera clara y abiertamente al proceso político impuesto y exaltara la imagen del máximo líder, significaba la marginalización del sector, y a continuación, una vida errante y sin propuestas de ninguna índole.

Gracias a eso, aparecieron los oportunistas que imponían su “realismo socialista” para satisfacer la estética aceptada, las narraciones sin conflictos, y torcieron el arte, confundieron a muchos, y otros se dejaron o prefirieron hacerlo para no sufrir.

Fueron tantos años de intenso acoso, su férreo control abarcó varias generaciones, que aún hoy el miedo, por ende la autocensura como sobrevivencia, es la manera de subsistir y permanecer en el ámbito cultural y poder ejercer su vocación y ofrecer su arte a las masas.

Después de medio siglo de ascenso al poder de los hermanos Castro, el oportunismo y la negación a la crítica, siguen siendo las únicas formas de merecer ser llamado artista. Hacer lo opuesto, solo consigue el ostracismo, la falta de promoción y en el peor de los casos, la cárcel. Dos populares músicos cubanos, Pedro Luis Ferrer y Frank Delgado, han optado por su honestidad que ondean como bandera, y por sus letras irreverentes, solo a disposición de principios nobles, en muchos casos críticas al Estado y sus funcionarios, han recibido por ello que sus canciones no sean difundidas en la televisión y la radio, ni se les inviten a festivales ni acompañamientos de otros trovadores, que por hacerlo, correrían sus mismos destinos. Guitarra a cuesta, estos dos excelsos poetas, han seguido su camino, renunciando al apoyo gubernamental y sus espacios, que sabemos que son todos; recibiendo portazos en el rostro, marginalidad de los medios de difusión, y en muchas ocasiones, persecuciones, citaciones para aclarar puntos de vistas de significados en sus molestas letras, solo por citar algunos de las tantos disgustos que por años han mantenido contra ellos.

Estos cantautores han soportado las recias tormentas que entorpecen sus vidas y se cubren, como eternos exorcistas del poder, entre las cuerdas de su fiel instrumento. Solo esperan, en alguna oportunidad mermará la borrasca, se dicen, y continúan mirando su entorno, que reflejarán en próximas canciones, y que disfrutaremos quizá, en el espacio de El Sauce, que aglutina gracias al trabajo de valentía y honestidad de su Jefe de Programación, el excelente actor y amigo Luis Alberto García. “Dios los hace, el arte libre los une”.

A Pedro Luis Ferrer y Frank Delgado, reciban el honor que en silencio les ofrece su pueblo, y el agradecimiento de los que como ustedes, queremos pensar en libertad.

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Ángel Santiesteban-Prats

Prisión asentamiento de Lawton. Noviembre de 2013

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