El silencio de los corderos

Barnet Prieto Castro

Después de leer el pasado 20 de diciembre “El intelectual “correcto” de la revolución”, del periodista independiente y activista de los Derechos Humanos, Roberto Jesús Quiñones Haces, haciendo un recorrido sobre el silencio de la UNEAC, que la hace cómplice de la dictadura, lo más doloroso es que la mayoría de sus funcionarios que la dirigen, fueron perseguidos, humillados, censurados, y hoy, aunque les resulte imposible de olvidar, fingen que sí, y apoyan públicamente las arbitrariedades e injusticias del gobierno, las mismas que ayer cometieron contra ellos, con la diferencia, piensan, que hoy no son sus pellejos los que pagan, por lo tanto no hay que alarmarse.

En el pequeño circo de injusticias que me fue realizado el 30 de octubre de 2012, en aquel amañado juicio en la Sala Primera de la Seguridad del Estado, en su sede especial de Carmen y Juan Delgado, Víbora, Miguel Barnet, actual presidente de la UNEAC, envió a la Jurídica de la institución artística y “ONG”, y al funcionario y poeta Alex Pausides, para que asistieran como testigos. No puedo ocultar que me sentí sorprendido al expresarme su presencia a nombre de Barnet. La jurídica y el poeta, luego de la vista oral, a la salida del tribunal y delante de mi familia, aseguraron que jamás podría ser condenado puesto que no existía la más mínima evidencia en mi contra, por el contrario, había presentado cinco testigos a mi favor, mientras que la “demandante”, caía en contradicciones y gazapos. Se fueron convencidos de que no sería sentenciado.

Luego vendría aquel 8 de noviembre, una semana después de la vista oral y quedara concluso para sentencia, hicimos una protesta frente a la estación policial de Acosta, exigiendo la liberación de Antonio Rodiles y varios abogados de la oposición, que habían sido apresados arbitrariamente. Fuimos reprimidos salvajemente, como lo que son, por los sicarios al servicio de la dictadura. Tal golpiza fue captada en un video que recorrió Internet. Ese día me hizo saber el enfermo mental del agente Camilo, que sería sentenciado a cinco años de cárcel, es decir, se adelantó un mes a la sentencia del tribunal. Mi sentencia ya estaba decidida por la Seguridad del Estado, y mi presencia en el acto solo fue una simulación. Era obvio que el gobierno no aceptaría mis críticas en el blog, mi presencia en manifestaciones, luego la carta abierta a Raúl Castro, y el ultimátum de que si no liberaba a Rodiles, nos iríamos nuevamente frente a la unidad policial y ocurriría otra confrontación.

Es cierto que la UNEAC intentó interceder, para eso se reunió con mi abogado y mi familia. La jurídica y el poeta estaban sorprendidos con la sentencia, nada menos que de cinco años. Pero inmediatamente la institución fue silenciada por el ex ministro y hoy asesor del Presidente, Abel Prieto, quien les hizo saber que se trataba de un connotado contrarrevolucionario y no había nada por hacerse a mi favor.

En las próximas visitas de mi familia a la sede, los funcionarios y la jurídica, poetas y artistas en general que se encuentran frente a la institución, comenzaron a ocultarse, “no estoy”, era su respuesta. Aquel instinto de solidaridad desapareció, y comenzaron a mostrar rostros hoscos y huraños, pues sin querer estaban puestos contra la espada y la pared. Prefirieron pactar con su conciencia. Gracias a esos pactos, estos días celebraron cincuenta y cinco años en el poder.

Un día saldrá a la luz, como siempre ha sucedido, cómo, cuáles y quiénes, manejaron mi encarcelamiento y el de ocuparse de maniatar a la Unión de Escritores de Cuba. Para apoyar la injusticia del gobierno, Abel Prieto, personalmente, con la cabeza de la familia Retamares, ya dijo el poeta que había que tener cuidado, preparó a las “8 damas” que se ocuparon de pedir firmas en mi contra, como una jugada política. Ellas, algunas comprometidas y otras aterradas, desde la sede de la UNEAC, se ocuparon de vaciar más lodo sobre la institución y a sus vidas, ante la mirada cobarde de la mayoría de sus miembros. Esperemos que la historia se ocupe de ponernos a cada cual en su lugar.

cropped-firma-2.png

Ángel Santiesteban-Prats

Prisión asentamiento de Lawton. Enero de 2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s