La hermosura de la vida

En mi última visita, el pasado 6 de febrero, tuve la inmensa alegría de recibir a mis hijos, amigos, la madre de mi hija que nunca me falla, y al escritor Nelton Pérez (aquel que tiene más talento que miedo). Y me visitó uno de los más inmensos poetas vivos del archipiélago cubano, Rafael Alcides, que acumula en su curriculum humano –además– ser el artista más consecuente con sus sentimientos y la manera de entender la vida.

rafael alcides angel santiestebanEl “delito” de este don Rafael (no del Junco sino Alcides), ha sido lo contrario al personaje de Félix B. Caignet, que sí habla, dice lo que le preocupa a través de su arte y su voz ciudadana, por lo que el séquito de artistas del gobierno, lo marginó de toda actividad cultural oficialista, y sus libros impresos en el extranjero se decomisan apenas hacen entrada en la aduanas de Cuba, quebranto para el poeta que, entre otros, lo hizo decidir pedir la renuncia a la UNEAC y devolverles la medalla por los 50 años de la Institución y ser él uno de sus iniciadores.

Una vez que llegué a Valle Grande, escribí una carta renunciando a mi membresía, pero no se llegó a presentar para no satisfacer el obligado dilema y se demostrara –una vez más– que la UNEAC sólo es un triste sindicato donde sus afiliados tienen que responder, o al menos fingir –se acepta igual– que son simpatizantes del poder que nos oprime y reprime si no acatamos sus designios.

La UNEAC prefirió hacer silencio ante la injusticia que cometieron con mi caso, a pesar de que el actual Presidente de la Asociación de Escritores Alex Pausides y su jurídica participaron en el acto circense que llamaron juicio, ya que fueron enviados por Miguel Barnet, según me hicieron saber, y al culminar aquel denigrante acto, salieron convencidos de que no podrían sancionarme ya que allí no se había podido presentar ninguna prueba en mi contra, y por lo contrario, con mis testigos, era evidente mi inocencia. Así estos funcionarios se lo hicieron saber a mi familia y a mi abogado, para –finalmente– esconderse y prestarse a tal injusticia.

Realmente me cuesta imaginar cómo un poeta como Pausides se preste, con su silencio, para tal villanía. Lo siento por él, me apena su situación.

Algún día tendrá que suceder mi libertad aunque la Seguridad del Estado se burle en mi rostro porque no aparecí en la lista de los 53 excarcelados. Pero lo que sí es seguro es que cuando suceda, renunciaré a la Asociación como el Maestro Rafael Alcides, que saca la cara por su generación y prefiere ser relegado, prohibido, que amanuense del totalitarismo.

Lo cierto es que mi familia, Nelton y yo, pudimos disfrutar de la sabia conversación del Poeta. Antes de marcharse, le dije a mis hijos:  “abrácenlo que nunca van a olvidar esta oportunidad”. Y vi que lo hicieron emocionados, tanto como me sentía yo.

firma 3

Ángel Santiesteban-Prats

Prisión Unidad de Guardafronteras. La Habana. Febrero de 2015.

2 años de prision injusta

 

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2 pensamientos en “La hermosura de la vida

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