Ángel Santiesteban, dos años encarcelado injustamente

p1210422-vert-vert1.jpg2 años, 730 días, o 17 520 horas, o 1 051 200 minutos, o 63 072 000 segundos es el tiempo que cumple hoy, 28 de febrero de 2015, encerrado injustamente en una prisión castrista el galardonado escritor cubano Ángel Santiesteban-Prats. A estas abrumadoras cifras, le sumamos, como bien nos recordó el maestro Raúl Rivero, 730 noches.

¿Por qué ponemos énfasis en las cifras? Porque quienes vivimos en libertad no alcanzamos a sentir en profundidad lo que significa estar dos años encarcelado, en una jaula, acosado por oficiales, amenazado, torturado psicológicamente. Si nos cuesta comprender lo que significan dos años en esas condiciones, cómo podríamos entender a esos otros que llevan entre 20 y treinta años en cárceles cubanas y que vergonzosamente han sido excluidos (también, como Ángel) de la lista de los 53 liberados tras los acuerdos Cuba-Estados Unidos del 2014. En el mundo contemporáneo, donde la inmediatez es la “esencia” de todo, es cada vez más difícil ponerse en el lugar de quienes padecen prisión injustamente, acordarse de ellos, e incluso comprender por qué son capaces de soportar lo insoportable en pos de sus ideales.

Hoy, Ángel cumple dos años encarcelado sin ninguna prueba que lo condene. Por el contrario, lo que abundan son las pruebas de su inocencia. Mientras Ángel y el más de medio centenar de presos políticos cumplen tras las rejas de la dictadura sus injustas condenas, cinco espías condenados por delitos de sangre en los Estados Unidos, se pasean por el archipiélago como héroes, recibiendo todo tipo de “reconocimientos” por parte de la dictadura y de sus brazos armados e ideológicos de la prensa y la sociedad civil.

El dictador Raúl Castro demostró con creces que nunca en sus intenciones hubo nada bueno; solo aspiraba a sacar a los asesinos convictos de Estados Unidos para lucirlos como trofeo de una victoria sobre el “imperio”, y de paso, conseguir ventajas económicas que le den el oxígeno necesario que le permita perpetuar su tiranía hasta transferir el poder a sus herederos. Los peores vaticinios de los especialistas en el tema se han ido cumpliendo uno a uno. Las cárceles siguen llenas, no solo de presos políticos, sino también de presos comunes que son tratados también de forma inhumana, a los que también les violan todas las garantías que consagra la Declaración de Derechos Humanos de la ONU. Sólo debido a la desvergüenza de las instituciones internacionales es fácil comprender por qué tampoco el régimen castrista ratificará los Pactos, pero seguirá ocupando una silla en el Consejo de Derechos Humanos de dicho organismo.

Un día como hoy debemos tomar conciencia de que no basta con recordar un aniversario o a un preso político, sino que es un día más para no dejar pasar por alto que hay más de medio centenar de presos políticos amontonados en las inmundas prisiones de la “isla de la libertad”, que cada mes esa lista crece y que todos ellos siguen excluidos de listas y acuerdos entre Obama y Raúl Castro.

Una autentica unión entre todos los cubanos que luchan contra la dictadura habría impedido la infamia que representan estas listas; si hubiera verdadera unión en la lucha contra el único enemigo común, la dictadura, la lista hubiera incluido a la totalidad de los presos políticos y hubiera dejado sentadas las bases para que jamás ningún otro cubano ingresara en prisión por pensar distinto a la dinastía Castro. Posiblemente, debido a las nuevas conversaciones entre La Habana y Washington, aparezcan nuevas listas y podremos apostar a que se cometerán las mismas injusticias.

Desde aquí, exigimos a Raúl Castro que libere de manera inmediata e incondicional a TODOS los presos políticos, que cese la represión contra la disidencia pacífica, que ratifique los Pactos de derechos civiles y políticos de la ONU y que ponga en inmediata ejecución el cumplimiento de todos ellos. Y desde aquí también, rogamos a toda la disidencia, sin distinción de colores e ideologías, que se unan en una única voz contra de la dictadura y que reclamen la libertad de todos los presos políticos. Ángel sigue contando con todo el cariño, respeto y solidaridad de miles de personas dignas en todo el mundo que se duelen en carne propia de todo su padecimiento; un padecimiento del que él se siente orgulloso y desde su celda en la Prisión de Guardafronteras donde hoy lo tienen encerrado sigue gritando al mundo que no está dispuesto a renunciar ni a sus principios, ni a su lucha por la libertad de Cuba.

La Editora

 

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