Los “perros” que amamos la justicia

Ayer, 25 de febrero, el guardia ha vuelto a traer la comida a la habitación convertida en celda donde me tienen confinado, y la oferta ha sido arroz con hueso. Siempre les doy ese alimento a los gatos.

perro noble amigo del hombre

Después de que me los botaron, comenzó a venir una gata preñada a la que llamo Mariela. Pero esta vez tuve vergüenza de que viera el hueso pelado, y no tuve otra opción que lanzarlo al área exterior que rodea la entrada.

Si intentaron enviarme un mensaje subrepticio, el cual a mi parecer me resulta explícito, no me ofendieron, pues amo a los perros, aunque a decir verdad me gustan casi todos los animales. Pero particularmente los canes son mis preferidos, y aún extraño como a familiares, desde mi primera perra Laika hasta Legna, la última, que murió poco tiempo antes de ingresar a prisión, como si se resistiera a nuestra separación.

Lo cierto es que tengo más respeto, consideración y confianza a los perros que a la jauría que representa la dictadura, quienes expresan su rabia contra las pacificas Damas de Blanco y la disidencia en general.

En resumen, no me ofendió el mensaje, al contrario les agradezco la semejanza, porque su dolor no es más que mi rechazo a sus huesos, recompensas y dádivas con que mantienen sus tropas de adulones.

firma 3

Ángel Santiesteban-Prats

Prisión Unidad de Guardafronteras. La Habana. Febrero de 2015.

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