Cambió la luz del semáforo hasta nuevo aviso

marionetasNo puedo evitar reír al ver a los funcionarios, periodistas y artistas apoyando el restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Y no es verlos ejerciendo su derecho a opinar lo que me cause gracia, sino es el ver tan evidente los hilos que mueven sus criterios. Son como títeres que se mueven al compás que decidan los gobernantes.

Antes, quien osara sugerir esa posibilidad era tildado de traidor.  Una vez que los Castro hicieron la señal, sucede lo contrario, y al que se mantenga en la anterior posición, es decir, crea que mantenerse distanciado de los norteamericanos es lo correcto, le pondrán el cartelito de renegado.

Pero habría que ver, para seguir riendo, si a los hermanos Castro, en algún momento de las negociaciones, deja de interesarles continuar para no ceder a la presión yanqui, y volverán a cambiar sus discursos como si “aquí no ha pasado nada”. Y como estamos acostumbrados por más de medio siglo a exhibir la derrota como una victoria, escucharemos todo tipo de justificaciones y veremos cómo dan la marcha atrás.

Pasar la vida exponiéndose ante la palestra pública como carneros, sin opinión propia, que solo son empujados a donde los dirijan sus captores psicológicos, será la visión que dejarán ante la historia. Como pago a sus posturas incondicionales, luego son recompensados con medallas y premios nacionales que, en sus discursos, reconocen y reafirman su entrega absoluta a la dictadura.

Ya no existe el más minimo pudor a ser netamente un artista que expresa lo que siente del arte, la política, lo social o su entorno en general. Por supuesto, sabemos que ser disidente es una manera de dejar de existir ante los designios de la oficialidad, por ende, te borran de la cultura nacional, y eso muy pocos están resueltos a pagar. Por eso sueño, como Martin Luther King,  vivir en una sociedad donde seamos libres de la única manera que existe ese ejercicio, y es el de exponer ese criterio sin temores a ser escarmentado. Estoy seguro que sentir y ejercer esa necesidad es la única forma de ser un funcionario público, un político, un ser social libre, un intelectual o un artista aliado a su verdad, a su honestidad.

firma 3

Ángel Santiesteban-Prats

Prisión Unidad de Guardafronteras. La Habana. Marzo de 2015.

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