AMIR VALLE: el escritor precoz (final)

Para leer la primera parte de la entrevista siga el link AMIR VALLE: el escritor precoz

Para leer la segunda parte de la entrevista siga el link AMIR VALLE: el escritor precoz (2° parte)

19.- ¿Qué le dirías a los que, como yo, le temen a la emigración, al desarraigo o a la perdida de pertenencia obligada que impone el destierro?

Que hay que romper ese tabú. El destierro es también enriquecimiento y, para un escritor, para un artista, para un creador, es una oportunidad única de probarse en un escenario más abierto y menos complaciente que el de su tierra natal. Además, y es importante que se diga, ese asunto del desarraigo, de la pérdida de contacto con las raíces, ha sido un mecanismo de control utilizado por los comisarios culturales para que nuestros colegas crean que salir de la isla es morirse, que si te vas de Cuba mueres como creador. Si no bastara el ejemplo de Miami y de Estados Unidos, donde cientos de escritores, artistas, intelectuales cubanos han desarrollado carreras importantes ya no sólo para Cuba, si no también en el ámbito internacional, un salto a España, a Canadá, a Italia o aquí, a Alemania, bastaría para echar por tierra esa creencia. Si vas a ser escritor, si vas a ser artista, lo serás en Cuba, aupado por las instituciones que el régimen ha creado para ello, o lo serás en medio del desierto. Y hoy eso es aún más fácil, gracias a la comunicabilidad que ofrecen las tecnologías.

20.- ¿Qué añoras de Cuba?

Edificio Arbos Centro Habana

La Cuba que viví ya no existe; cada día es un recuerdo personal más difuso que intenta sobrevivir en esa otra Cuba que existe allá, en la isla. Incluso tú, tras las rejas donde te han encerrado, encontrarás al salir una Cuba distinta que, en muchos sentidos, no será ya la tuya. Vivo enamorado de Berlín, la ciudad más cultural de Europa en estos mismos momentos; una ciudad tolerante y de una multiculturalidad asombrosa. Agradezco a Dios que me haya puesto aquí, pues he podido vivir una experiencia única, como te dije en la pregunta anterior, de enriquecimiento. He visto traducidos ocho de mis libros al alemán, sin que nadie me condicione ni una palabra por razones ideológicas o políticas. Hace unos meses supe que se había derrumbado el edificio donde viví en Centro Habana: Arbos; un año antes, la casa de mis padres fue declarada en peligro de derrumbe y ahora viven en una casa que no conozco. Para colmo, como bien sabes, de nuestra generación, ya pocos quedan en Cuba. Si además he comprobado que la cultura, otro de mis espacios vitales en la isla, es hoy un páramo enrarecido, una ciénaga llena de miedos, vacilaciones y oportunismos, se comprenderá que bien poco extraño de allá. En puridad, tengo hoy más amigos cubanos en Miami y en España que en Cuba. Así que, aunque suene pedante, de Cuba sólo extraño las conversaciones diarias con mis padres, la complicidad hermosa que siempre tuve con Nelton Pérez, Pablo Vargas, Enmanuel Castells, Rafael Vilches, Alberto Garrido, tú, y, aún cuando parezca más pedante, las aguas cálidas de nuestras playas.

21.- ¿Cuáles recuerdos, gratos o tristes, se te resisten a ser olvidados? Me consta tu éxito como escritor, y tu imposibilidad para divorciarte de la realidad cubana; sobre todo, de tus amigos colegas que sufren saña por el gobierno…, pienso en Rafael Vilches, Francis Sánchez, en mí mismo.

Mientras escribía su novela Las puertas de la noche, Centro Habana, Cuba, marzo 1998.

Mientras escribía su novela Las puertas de la noche, Centro Habana, Cuba, marzo 1998.

Es que no he olvidado nada, querido Ángel: todo permanece en mi memoria. Por eso digo que hay una Cuba que viaja conmigo a todas partes, una isla personal de recuerdos, olores, sensaciones, palabras que escuché o dije, historias vividas o entresacadas de las vidas ajenas. Quizás sea eso lo que me permita seguir viendo con los ojos del afecto incluso a antiguos colegas, a quienes una vez consideré hermanos, que por oportunismo o cobardía se han convertido en seres grises de la cultura, en fantoches que se jactan de una gloria realmente ridícula de tan provinciana, y tal vez el hecho de que sigan viviendo con su pureza original en esa ínsula que cargo en mi mente me haga resistirme a la idea de creer que son ciertas algunas historias que me llegan desde Cuba, en las que ellos son verdugos conscientes de otros colegas. Sólo así logro que el odio y la rabia no me hieran cuando escucho las cosas que algunos de esos colega-amigos (para utilizar un término acuñado por el querido amigo Waldo González López) han hecho sufrir a Vilches, Francis, a tí mismo; sólo así he logrado que no se me envenenara el alma cuando hace unos años supe lo que otros colegas (algunos nombres de los victimarios coinciden) le hicieron a Luis Felipe Rojas Rosabal y a Michael H. Miranda, por mencionar sólo a dos amigos, de la generación que sigue a la mía. Lo único de Cuba a que le hago resistencia es a caer en la contradicción existencial de estar viviendo acá, libre, y dejar que haga mella en mí el plan macabro de odios que la dictadura preparó desde el inicio para dividir y envenenar a los intelectuales.

22.- ¿Qué te impide, como emigrante, ejercer esa distancia que otros intelectuales han usado como estrategia contra el dolor de la añoranza, como Gastón Baquero, Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, entre tantos otros?

Precisamente no considerarme un emigrante. Hace muchos años, aún viviendo en Cuba, cuando empecé a viajar a Europa, descubrí que el estado natural de un artista, de un intelectual, de un creador, de un escritor en nuestro caso, es viajar, alimentarse del mundo, confrontar cara a cara todo ese mar de culturas que existe. Mis amigos escritores latinoamericanos estudiaban sus carreras en España, Francia, Italia, Alemania, y regresaban a eventos literarios a sus países de origen; publicaban en editoriales extranjeras, pero presentaban esos libros acá y allá, en sus países; limpiaban platos o hacían articulismo de urgencia para comer en Europa, pero regresaban a su país y escribían historias geniales a partir de esas experiencias, y los más afortunados tenían una casa en Europa y otra en su tierra. Conversar con ellos era ya un viaje, y eso me hizo sentir envidia: ¿por qué yo, como cubano, no podía hacer lo mismo?, ¿por qué el gobierno de mi país se arrogaba el derecho de quitarme incluso la posibilidad de fracasar y tener que dormir en una estación de Metro o en un parque? Cuando me desterraron, contrario a lo que pensaron muchos allá en Cuba, me hacían un regalo: me permitieron cumplir un viejo sueño, el de ser un ciudadano del mundo. Y, lo más curioso, es que me atrevo a decir que hoy conozco mucho mejor a mi país que cuando vivía allá y, en materia informativa y de experiencias universales de vida, andaba como un caballo con orejeras por las calles de La Habana. Descubrí además que los cubanos arrastramos a todas partes, con estridente grandilocuencia, nuestra supuesta condición de “elegidos”, cuando en realidad somos un paisito tímidamente convulso en medio de un planeta ahogado por las convulsiones horribles de otros países en verdad más importantes, con más historia, más cultura y más impacto en el desarrollo de eso que llamamos Humanidad. Poder comparar, poder intentar que mis sueños se cumplan, tener libertad y multiplicidad de información, y valorar sin nacionalismos ni ideologías impuestas lo que en verdad representa nuestro país para este mundo en que vivimos, me ha permitido justamente sentirme más cubano, sin dejar de ser ese ciudadano universal que siempre anhelé ser.

23.- Aprovechando esta supuesta apertura por las conversaciones entre los Estados Unidos, la Unión Europea y Cuba, ¿tienes pensado visitar la isla?

No me interesa. Durante tres años, entre 2006 y 2009, en la prensa internacional y en foros en todo el mundo al que fui invitado, estuve exigiendo mi derecho a entrar y salir de mi país cuando yo lo decidiera, sin pedir permisos a nadie. Jamás recibí respuesta. Mi posición en este caso, más que a la tozudez (como dicen algunos amigos) responde a la ética: Cuba no es la casa de Fidel, Raúl y los neocastristas que ya han preparado para que hereden el poder; Cuba no es el feudo personal de ninguno de ellos. Cuba pertenece a los cubanos, incluidos esos más de 2 millones desperdigados por todo el mundo. Con mi pasaporte alemán, cuando quiero viajar, sólo tengo que pagar la visa en aquellos pocos países que le piden visado a un ciudadano alemán. Diversos funcionarios de la diplomacia cubana me han dicho que estoy en una lista negra de “cubanos que han perdido su derecho a entrar a la isla”. Honor que me hacen. En dos ocasiones me han enviado a diplomáticos culturales (antiguos amigos, por cierto) para “sugerirme” que si modero mis críticas “se valorará” si puedo entrar a Cuba alguna vez. Los mandé literalmente al carajo. Viajaré a Cuba el día en que no tenga que pedir ningún bochornoso permiso ni entrar en negociaciones para hacer valer un derecho universal que me ha sido violado desde que nací y hasta hoy.

24.- ¿Temes represalias una vez dentro, por tu transparente rechazo a la dictadura?

No las temo; pero tampoco las descarto. Mi actual empeño como periodista y escritor es desnudar ante los ojos del mundo la estructura de poder que han elaborado en estos años de Raulismo para colocar en puestos de relevancia económica, financiera, política y militar a sus herederos en esa nueva era que llamo “Neocastrismo capitalista”. Para poner un ejemplo bastante personal, me asquea que mientras mis padres, dos seres que dieron su vida entera por esa Revolución, malviven en una casa en Centro Habana, el hijito lindo del sinvergüenza de Fidel ande por Turquía en un yate de lujo, alquilando habitaciones de mil dólares la noche para él y sus acompañantes con sus respectivas mujeres y amantes de turno. Espero que esta era de conexión que cada vez más llega a la isla, le permita a los cubanos descubrir que esos mismos que se pasan el día pidiendo austeridad y sacrificios tienen a todas sus parentelas vacacionando por el mundo en turismo de lujo, estudiando en las mejores universidades norteamericanas y europeas (acá mismo, en Alemania, han estudiado y estudian algunos), comprando sus ropas en esas mismas tiendas exclusivas de Nueva York o Paris que el descarado de Ricardo Alarcón de Quesada dijo a los cubanos que estaban prohibidas a los pobres en estas tierras “capitalistas”, y el colmo, cuando se enferman, atendiéndolos en clínicas privadas internacionales de países con alto desarrollo médico, a pesar de que la propaganda que hacen pone a Cuba como una potencia médica mundial. Llevo varios años cazando esas pistas junto a otros periodistas alemanes, franceses y norteamericanos y espero que alguna vez, pronto, todo ese mundo de información se concrete en un libro. Mientras tanto, seguiré alertando sobre esa estrategia. Es obvio entonces que tanto los viejos como los nuevos represores, me tengan en su mira si decidiera transar con mi sentido ético y entrar a Cuba en las condiciones actuales.


25.- Amir, aun cuando sabemos de los límites que te impones para no ser un político, y sí alguien que opina sobre política, y conociendo sobre todo tus llamados a que la oposición en Cuba aúne esfuerzos y confraternice, ¿qué opinión guardas sobre la disidencia cubana?

Lo he dicho en otros foros y entrevistas: que está muy dividida. Pero esa división parece ser una tara nacional. No puede uno olvidar que uno de los males más presentes en las Guerras de Independencia en siglos pasados fue precisamente el caudillismo. Creo, sobre todo, que los cubanos debemos librarnos de una vez de la idea de que una sociedad necesita un caudillo, un líder, una especie de Mesías que conduzca a la masa. Debemos aprender que un líder político debe ser, ante todo, un portavoz del pueblo, un ejecutor de los deseos que pluralmente y con democracia el pueblo tenga. Los cubanos debemos aprender de una vez que existen instituciones y poderes que en una democracia funcionan independientemente de lo que piense el líder de turno o el poder político de turno. La historia oficial impuesta por Fidel Castro nos contaba de una “seudorepública” de líderes corruptos que decían hablar a nombre del pueblo (hablando desde la democracia), y achacó a eso todos los males que existían en el país. La mayoría creímos y aceptamos esa versión, estuvimos de acuerdo en que la Revolución había sido necesaria para acabar con ese estado de cosas, y sin embargo luego de 54 años de vivir oyendo a un líder, de un único partido, el comunista, que dice hablar a nombre del pueblo (hablando desde el totalitarismo) la mayoría de los cubanos manifiestan una conformidad o una apatía política alucinante. Tiemblo cuando, en foros políticos o artículos o eventos universitarios sobre el tema Cuba, sigo escuchando la tesis de que Cuba necesitará siempre a un caudillo: eso habla de una indigencia política preocupante. Y por eso lo he dicho muchas veces: no necesitamos por separado a un Rodiles, ni a una Yoanis, ni a un José Daniel Ferrer, ni a un Antúnez, ni a un Oscar Elías Biscet, ni a una Berta Soler, ni a un Eliecer Ávila, ni a nadie que mañana surja en el espectro político de la isla. Y ojo: valoro profundamente sus aportes como líderes de sectores de nuestra oposición, pero mientras sigan actuando separadamente, mientras sigan desconociendo que deben unirse en las esencias de su ideario, mientras no reaccionen ante la represión como partes bien conectadas de un todo, seguirán llevando las de perder en la desigual lucha ante una dictadura que los estudia muy bien y, lo peor, seguirán desgastándose en controversias, divisiones y luchas internas que harán que el pueblo termine de perder la poca confianza que les tiene. Y lo más desalentador es que, ahora que el gobierno de Raúl ha logrado el espaldarazo cómplice incluso de sus tradicionales enemigos “capitalistas”, mientras más sigan divididos, mientras más se dediquen a viajar contándole al mundo algo que el mundo ya sabe desde hace tiempo y no se concentren en establecer plataformas de trabajo dirigidas a conseguir un apoyo popular efectivo, real, le estaremos concediendo un tiempo precioso a esos estrategas que tan inteligentemente ya han preparado el terreno, a nivel nacional e internacional, para la transición del castrismo al neocastrismo. En las últimas semanas se ha visto algo de ese espíritu de unidad entre los grupos de la oposición. Es una esperanza.

26.- ¿Crees que la estrategia del presidente Obama abrirá definitivamente el camino de libertad y democracia para los cubanos?

Hay una premisa del desarrollo de las sociedades que Fidel Castro conocía muy bien: la economía define la sociedad y establece, cambia, modifica o destruye sus estructuras. Por eso siempre se opuso a que los cubanos tuviéramos siquiera un mínimo de poder económico. El apoderamiento económico que vive hoy, lenta pero crecientemente, la sociedad cubana, ya está propiciando cambios muy fuertes en el pensamiento social de la población, eso sucederá aún más profundamente y, con el paso del tiempo, afectará la estructura ideológica y política. Raúl Castro y (para decirlo al modo de Juana Bacallao) “sus secuaces” lo saben perfectamente, así que espero que nadie se asombre de que, llegado el momento de un cambio o salto económico, veamos en puestos de poder de las grandes empresas, grupos financieros nacionales, sectores vitales de la economía, y otras áreas determinantes del desarrollo y la riqueza nacional a los herederos sanguíneos de esa nomenclatura de “líderes históricos”. Es una jugada cantada.

27.- ¿Te atreverías a emitir un pronóstico sobre lo que a tu parecer ocurrirá en los próximos años en la política cubana?

Prefiero no hacerlo. Amigos comunes dicen que cada vez que abro la boca para hacer un análisis de este tipo, lo que digo sucede, como si fuera un oráculo en vez de un analista político (suele olvidarse que soy periodista de carrera y profesión). Como recuerdas, todo esto que está sucediendo ahora mismo en Cuba, incluido estos asuntos de la disidencia, pactos internacionales nuevos, ruptura de conveniencia con los viejos amigos de la izquierda (ETA y compañía), aparece en mi novela Las palabras y los muertos, que terminé de escribir en 2005 y se publicó justo en 2006, semanas después de que Raúl asumiera el poder. Y en el 2006, a pocos días de que Fidel cediera el poder a su hermano, concedí una entrevista donde el periodista me dijo que era yo demasiado pesimista porque dije que con Raúl la política se convertiría en un hecho más pragmático y menos ideologizado que con Fidel; que poco a poco se iría cayendo en una represión más abierta, a medida que las nuevas generaciones del poder fueran asumiendo; que, al igual que ha pasado con otras dictaduras sangrientas, el mundo “civilizado” pactaría con los nuevos dictadores solapados que vendrían, y que una transición real a la democracia sólo ocurriría a partir de los 20 0 25 años luego de la toma de poder de Raúl Castro. Pronto harán ya diez años de ese “mi pronóstico pesimista”. Y hasta ahora, paso a paso, lo que dije se ha ido cumpliendo. Y créeme, quisiera equivocarme y que mañana me despierte con la noticia de un verdadero cambio democrático en nuestro país. Pero nada de lo que veo me hace pensar que eso será posible.

28.- ¿Qué deseas para la Cuba que sueñas?

Una Cuba que no se parezca a la granja de George Orwell, donde la gente no viva bajo ese inmenso ojo invisible que controla sus vidas en la novela 1984, también de Orwell, supuestamente en aras de construir una sociedad más justa. Una Cuba donde la diferencia ideológica y de pensamiento con respecto al rumbo, los métodos y quiénes deben lograr un país mejor no sean estigmas que te lancen a la cárcel, a la tumba, a la panza de los tiburones o al destierro. Con eso ya me bastaría, porque mi vida de desterrado me ha permitido comprobar que no existe ninguna sociedad perfecta, que incluso en sociedades supuestamente democráticas hay dictaduras sutiles que atan las manos y las bocas de las personas. Por eso, resumiendo, la Cuba que deseo sería una donde “dictadura”, “totalitarismo”, “caudillismo”, “fascismo” sean palabras que, si existen en el diccionario, sean sólo como un recordatorio de pasados tiempos muy oscuros que no deben repetirse.

29.- Hoy podemos decir que desde que te viste obligado a radicarte en Alemania, te has ido convirtiendo en algo parecido al paño de lágrimas de los escritores cubanos. Sé de muchos, hasta oficialistas (sea por cinismo cultural o beneficios personales, pero oficialismo al fin), que te escriben con respeto y, de alguna manera, también aprovechan para descargar sus angustias. Una vez que me condenaron, aceptaste ser mi representante literario; sé que luego otros te han pedido que le hagas la misma labor. Lo que comenzó siendo un acto solidario, de hermandad, dada las circunstancias adversas de promoción internacional para quienes permanecemos dentro de la isla, puede convertirte en un Representante Literario profesional. ¿Estás dispuesto a asumirlo?

Presentando en Berlín

Presentando en Berlín “El verano en que Dios dormía” de Ángel Santiesteban

Hasta hace poco menos de un año estuve representado por una de las tres agencias literarias más poderosas del mundo para autores de habla española. Fue una experiencia frustrante, pero enriquecedora. Aprendí una lección. Los escritores, todos, sin distinción, creemos que nuestras obras son geniales y se venderán como pan caliente; creemos que el mundo está lleno de editores que esperan desesperados por nuestras obras y, cuando nuestras obras no se publican o no se venden lo suficiente, le cargamos la culpa a los agentes o a los editores. El mercado del libro era ya complejísimo antes de que llegara esta era de las nuevas tecnologías, las autoediciones y otros adelantos técnicos en el universo editorial y comercial del libro, pero hoy es aún más enrevesado, más complejo, más escabroso para lograr ese mínimo triunfo que es vender un libro. Si le sumas la piratería, y el desastre de calidad en materia literaria y de calidad que han significado las autoediciones, el escenario es aún más caótico e indescifrable. Y si además, le agregas a eso que hoy la inmensa mayoría de las editoriales no quieren pagar anticipos, como solían hacer años atrás, todo aún empeora. Como bien sabes, yo he tenido la suerte de publicar en grandes editoriales: Planeta, Seix Barral, Ediciones B, Aguilar-Santillana, Metailié, Grijalbo, pero incluso así jamás logré entender cómo costaba que algunos de mis libros se publicaran y mucho menos entendía por qué no se vendían, a pesar de toda la promoción y de la excelente distribución que tuvieron algunos. Sin embargo, otros libros que pensé tendrían pocos lectores me dieron de comer suficiente por varios años. Y hoy ese es un fenómeno que le sucede incluso a esos escritores de mucho renombre que supuestamente deben vender centenares de miles de copias. Hace poco, uno de los más vendidos escritores latinoamericanos confesó en un evento que compartíamos, que sus dos últimas novelas apenas habían sobrepasado los cinco mil ejemplares vendidos… ¡¡¡en toda Latinoamérica, mercado hispano en Estados Unidos y España!!! Esa complejidad nunca podrá ser entendida por un escritor y a estas alturas de mi vida no estoy dispuesto a cargar con mal entendidos por el ego desorbitado de nadie. Por eso no pienso asumir esa tarea aunque me siento orgulloso de decir que he recibido tantas solicitudes que podría tener la agencia más grande de escritores cubanos, todos ellos de primer nivel. Hoy represento legalmente a algunos de mis amigos de la isla, tú entre ellos, esos con quienes me puedo sentar cara a cara y explicarles con calma y en detalles todo esto, sabiendo que comprenderán.

30.- Sé de muchos proyectos culturales que enfrentas, dada esa capacidad de trabajo en ti, que ejerces con una voluntariedad, disciplina y rigor que va más allá de lo humano, además de ocuparte de tu familia, la literatura, tu labor como periodista… Me gustaría que me comentaras al respecto, pues los buenos cubanos nos alegramos del éxito de los demás. Y perdona, hermano, este abuso de tiempo, pero es que todos necesitamos saber de ti: aunque físicamente no te encuentres dentro de la isla, sí permanece el afecto que te ganaste y ganas, y el respeto por tu obra.

Con el cubano Félix Luis Viera, Guadalajara, México, 2002.

Con el cubano Félix Luis Viera, Guadalajara, México, 2002.

En una entrevista que me hizo Félix Luis Viera para el sitio Cubaencuentro en el 2012 hice lo que ya hace muchos años me resisto a hacer ante preguntas como estas: hablar de mí. Soy cristiano y creo firmemente que todo lo que he logrado se lo debo a Dios y considero horrendo darse autobombo, como solía hacer en mis primeros años de escritor. Esa vez accedí a hablar de mí porque se trataba de Félix Luis, alguien a quien quiero como un padre y a quien admiro por su aporte a las letras cubanas, y aunque me contuve y no mencioné muchas de las cosas que he logrado desde que salí de Cuba, un par de comentaristas anónimos, que estoy seguro no me conocen, escribieron sobre mí, de modo bastante ofensivo, acusándome de ególatra. Voy a responder entonces esta pregunta a sabiendas de que seguro saldrá algún tontorrón de nuevo a soltar esa cantinela.
Llegué en marzo de 2006 a Alemania con sólo un libro traducido acá desde que vivía en Cuba: Las puertas de la noche, y desde entonces he ido publicando otras tres novelas de mi serie negra (Si Cristo te desnuda, Entre el miedo y las sombras y Santuario de sombras), una novela erótica (La piel y los desnudos, de la que se han hecho dos ediciones), una novela histórica (Las palabras y los muertos) y mi libro Habana Babilonia o Prostitutas en Cuba. La traducción de Las palabras y los muertos estuvo compitiendo por la mejor traducción a la obra de un autor extranjero el año en que se publicó; me han incluido en varias antologías del cuento escrito por autores extranjeros residentes en Alemania; escribo usualmente para las más importantes publicaciones culturales acá y me paso la vida viajando por universidades e instituciones culturales del país dando conferencias, cursos, presentando mis libros; soy colaborador habitual de la Deutsche Welle, la agencia de noticias más importante en Alemania, e imparto clases de lengua española y cultura latinoamericana en el Instituto del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania…

Amir Valle en la DW

Próximamente sale otra de mis novelas: No hay hormigas en la nieve, que cuenta cinco historias de cubanos que han estado viviendo en Berlín, empezando por el mítico violinista negro Brindis de Salas. Eso sólo en el ámbito alemán.
En Cuba, las autoridades oficiales no divulgan nunca ninguno de los muchos éxitos de los creadores cubanos que residimos fuera. Pero en mi caso, ni así han logrado aplastar la fidelidad de aquellos miles de lectores que gané con Habana Babilonia, pues hace unos meses leí un artículo de un periodista cubano residente en la isla que me ubicaba entre los tres escritores cubanos más perseguidos por los lectores en la isla, después de Leonardo Padura y de Pedro Juan Gutiérrez, quienes aún viven allá. También hace unos días me sentí muy halagado cuando Padura me menciona como uno de los tres autores cubanos que, en su opinión, devolvieron la vida a la literatura cubana, y es aún más honor para mí que me coloque a la altura de ese gran amigo y aún mejor escritor que es Abilio Estévez y junto al poeta Víctor Rodríguez Núñez. Menciono esto ahora porque sé que algunos colegas y lectores piensan que me quedé en Habana Babilonia. Repito, como le dije a Félix Luis en su entrevista, que aunque suene autosuficiente, hay hechos que el silenciamiento oficial no logrará jamás ocultar: por sólo citar un par de los premios que he recibido, menciono al Premio Internacional Rodolfo Walsh al mejor libro de no ficción publicado en lengua española en el 2007 otorgado a mi libro Jineteras (Habana Babilonia en la edición de Planeta) y el Premio Internacional de Novela Mario Vargas Llosa 2006 obtenido con mi novela Las palabras y los muertos. Para quienes no creen en los premios, ahí está lo que he hecho desde que me desterraron: he publicado once novelas, dos libros de testimonios, un libro de cuentos y una historia novelada sobre La Habana en grandes editoriales Planeta, Seix Barral, Ediciones B, Aguilar-Santillana, Grijalbo, Almuzara, Metailié en Francia, para mencionar sólo a las más conocidas; he preparado cinco antologías del cuento cubano y latinoamericano para editoriales de América Latina, España, Estados Unidos y Eslovaquia; he logrado mantener desde el 2007 una publicación: OtroLunes – Revista Hispanoamericana de Cultura, para orgullo de nuestro equipo, considerada hoy una de las tres revistas más consultadas sobre el tema en lengua española, con 37 números editados y la colaboración de los más importantes escritores españoles y latinoamericanos.

En la Biblioteca Nacional de Panamá, minutos antes de la presentación de su novela biográfica

Mis novelas y cuentos han sido traducidos desde entonces a siete idiomas; mi obra novelística es tema de diplomas y doctorados en una decena de universidades de todo el mundo, incluidas las míticas Sorbona o Princeton; un grupo de profesores universitarios europeos está preparando una especie de Valoración múltiple sobre mi obra cuentística, novelística y testimonial; se filma en estos momentos un documental sobre mi vida; ya estamos dando los toques finales para comenzar a filmar en marzo de 2016 una película basada en uno de mis libros más recientes, la biografía novelada sobre el mártir panameño Hugo Spadafora; como periodista especializado en temas latinoamericanos y del Medio Oriente escribo usualmente, ya lo dije, para la más importante agencia de prensa alemana, la Deutsche Welle, y tengo columnas y colaboraciones habituales en más de cinco periódicos en América Latina, España, Alemania, Austria y algunos otros países de Europa… Finalmente, para concretar algunos proyectos culturales que tenía en mente, fundé AV Kreativhaus UG., un sueño mayor del cual por ahora prefiero no hablar. Sería un malagradecido si me quejo. Y…, ¡¡¡horror!!!, ahora que releo todo lo anterior, sí, suena horriblemente ególatra todo lo que he escrito aquí.

31- Si ahora te brindaran la oportunidad de revertir el tiempo y volver atrás tu realidad actual, ¿qué cambiarías?

Tú y quienes me conocen, saben que he vivido intensamente; que he sido siempre una bestia de trabajo; que he logrado casi todo lo que me he propuesto; que he aceptado todos los retos que la vida (e incluso algunos cabrones o algunas cabronas situaciones) me ha puesto. Miro mi vida hasta hoy y creo que no cambiaría ni una coma de esos hechos que la conforman, pues uno de mis dones (dicen ustedes, mis amigos) es una capacidad a veces sobrehumana de aprender incluso de los errores (los míos y esos errores de quienes me rodean y aprecio). Aún así, algo sí cambiaría, si pudiera hacerlo: entraría a los caminos de Jesús, mi Señor y Salvador, en esos primeros momentos en que gané conciencia de que la vida es un suspiro que Él nos regala antes de entrar a Su Reino para compartir su eternidad.

Fin

Para leer la entrevista completa siga el link Entrevista a Amir Valle 2015

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