#Cuba Ángel Santiesteban: “La sensación que me llevé fue la del lenguaje demagogo y vacío de Elizardo.”

angel santiesteban con notificación de libertad condicional

Foto: Cortesía Ángel Santiesteban-Prats

“Creo que quise comprenderlo, y al día siguiente le entregué en su oficina todas las copias que, según él, necesitaba, porque su intención era apoyarme. Y el último día que estuve en su casa, el 27 de febrero, un día antes de mi entrada a prisión, le dijo a mi familia que lo mantuvieran al tanto, e intercambiaron teléfonos. Me dio un abrazo estrecho y me garantizó su apoyo y su reclamación por mi pronta salida. Recuerdo que antes de separarme, le comenté la llamada que me habían hecho de Amnistía Internacional, y en su rostro me pareció ver malestar, como que habían violado su persona, y ríspido me dijo que no estaba al tanto. Luego, lo que todos sabemos, ni Amnistía Internacional ni Elizardo me agregaron a sus listados.”

Conversación con Ángel Santiesteban-Prats

Elisa Tabakman, editora del blog “Los hijos que nadie quiso”.

Querido Ángel, hoy cumples una semana desde que has sido puesto sorpresivamente en libertad condicional por parte de la dictadura que gobierna tu país desde hace casi 60 años, y, aunque pienso que aún es muy pronto para someterte a tareas que no sean aquellas que te ayuden a readaptarte a la vida “normal” y en sociedad, quisiera trasladarte algunas preguntas que me hacen constantemente los lectores del blog y amigos, y he pensado que sería una buena idea hacerte una suerte de entrevista para que seas tú mismo quien las respondas, porque hoy –que ya estás “libre”– cobran más sentido aún y tus amigos y seguidores merecen conocer cómo se administra la “suerte” y el “apoyo” que reciben los presos políticos. Si no quise trasladártelas antes, fue porque no quería sumar más angustia a la que ya te provocaba estar injustamente encerrado. Pero ahora no solo me gustaría sino que además creo que es muy importante que me hables de los interrogantes que muchos nos hacemos, incluyéndome a mí, al resultarnos contradictorias e injustas muchas de las circunstancias y tratamiento que recibes de una parte de la disidencia. Creo que –además- tus respuestas llevarán toda la transparencia y claridad con la que hemos administrado el blog, asumidas como ética, el escritor Amir Valle, tu representante literario, y yo, como editora del blog y representante tuya ante los organismos internacionales, responsabilidades que nos clamaste en momentos donde tu encarcelamiento ya era inminente.

A mi modo de ver, y respeto a los que no lo ven así, no has tenido todo el apoyo que mereces por tu postura disidente, máxime cuando has sido hasta hace una semana el único intelectual cubano encarcelado por pensar diferente y enfrentar a la dictadura en Cuba. Pero antes quiero que me converses sobre esa necesidad, evidentemente difícil, de renunciar a ser un escritor laureado, de éxitos, y en ello no solo perder tu espacio en la cultura de tu país sino hasta tu libertad, y si dije “difícil”, es por el miedo de muchos intelectuales a pronunciarse porque saben que les ocurriría lo mismo que a ti.

Háblame de tu comienzo como disidente.

A mi entender, siempre lo fui, solo que no era consciente, y cuando escribí mis primeros textos literarios, sin proponérmelo por supuesto, ya me salieron críticos e incómodos para los censores culturales que decidían quién publicaba o no. Los Maestros de la escritura que por vocación atendieron a nuestra generación, se ocuparon de recalcarnos que un artista es siempre un enemigo potencial de los gobiernos, más aún en dictaduras; pero que nuestro deber era escribir, esa era la mejor manera de luchar contra los tiranos, las injusticias y a favor de las mejores causas. Recuerdo un encuentro que tuve con Amir Valle, y me comentara su necesidad de asumir una postura más enérgica y visible contra la dictadura. Yo le recordé las palabras de los Maestros, y mi compromiso de continuar mi obra artística y crítica, de hecho, muy crítica. Por supuesto, todos sabemos lo que le ocurrió a Amir Valle por su postura y donde finalmente tuvo que ir a parar con su familia en Alemania, que ni siquiera lo dejaron entrar a Cuba, luego de uno de sus viajes anuales a presentar en España una de sus novelas sobre la marginalidad social en Centro Habana. Todos los desmanes que hacen los hermanos Castro, no tienen otra intención que marcar su territorio y reafirmar que no están dispuestos a soportar esos derechos ciudadanos de expresarse libremente, para apagar cualquier ánimo de rebelarse ante sus disposiciones, que deben acatarse con el rigor militar con que han gobernado por más de medio siglo. Por eso es que aunque un gran porcentaje de la población, entre ellos los artistas, no están a favor de la continuidad de la dictadura, prefieren mantenerse en silencio para subsistir. En mi caso, hubo un segundo en que sentí asco de mí, de fingir con mi silencio que mi lucha era en específico a través del arte, y no con mi actitud ciudadana. Por eso decidí abrir mi blog, lo que dio comienzo al enfrentamiento político directo y las respuestas de la Seguridad del Estado a mi postura. Lo demás ya lo conocemos, me fabricaron muchas denuncias, ninguna avalada por pruebas que las demuestren, algunas de ellas de una gravedad tal como que violé a una mujer, aunque, por supuesto, no apareciera jamás la víctima –y tampoco dudo que la hubieran hecho aparecer si la hubieran necesitado–; que atropellé a un niño con mi auto y me diera a la fuga, aunque tampoco, gracias a Dios, apareciera el niño, y tantas otras locuras de las que me acusaron. Fueron desechando la mayoría hasta encontrar en las más “leves” de todas –en su desesperación por silenciarme ante mi crecimiento mediático y de rebeldía– la justificación para encerrarme luego de no haber podido impedir, a pesar de todos los intentos, como la advertencia de que “no me convenía hacerme el contrarrevolucionario”, la fractura del brazo que me hicieran, las detenciones constantes y amenazas contra mi vida, que desistiera de mi postura contra el régimen. Finalmente me encerraron, pero no así mis ideas y mi activismo social que manifiesto a través de mi blog.

¿Hubo algún apoyo de grupos disidentes antes de tu encarcelamiento?

Angel Santiesteban en la marcha de las Damas de Blanco 19 julio 2015

Foto: Cortesía Ángel Moya

Sí, por supuesto, yo estaba muy cercano a Estado de Sats, dirigido por Antonio Rodiles, y su directora artística Ailer González, los cuales habíamos cerrado una hermandad que se mantiene hasta hoy; de hecho, Antonio es quien desde mi entrada a prisión se ha ocupado de las reclamaciones judiciales, como la Revisión, y el contacto con mis abogados, nos hablamos por teléfono y generalmente acudió a mis visitas, salvo que no se lo permitieran, como ocurrió en la prisión 1580 o que ese día haya estado detenido. También hicieron un seguimiento de mi situación las Damas de Blanco, que lo mantuvieron hasta el último día, y como bien sabes, el primer domingo en libertad, me acerqué hasta la marcha dominical para expresarles mi gratitud y solidarizarme con todos los presos políticos que aún permanecen bajo las garras de la dictadura. Otros que siempre se han mantenido presentes  han sido la periodista independiente Lilianne Ruiz, Manuel Cuesta Morúa, y Reinaldo Escobar con los medios que tiene a su disposición. Como todo, siempre existen los extraños y misteriosos detractores, pero tampoco hay que creerse el ombligo del mundo, y ese es el derecho democrático que precisamente defendemos.

angel santiesteban en marcha Damas de Blanco 26 de julio 2015

Foto: Cortesía Ángel Moya

Ocurrió algo muy extraño, y aún hoy es una incógnita, pero dos días antes de mi entrada a prisión, exactamente el 26 de febrero de 2013, me hicieron una llamada de Amnistía Internacional a mi teléfono celular desde el número es +442078373424, donde me reconocían ya como “preso de conciencia”, y se disculpaban por tener que anunciar la lista sin mi nombre porque tenían que esperar a que yo entrara a prisión, pero me dijeron que podía considerarme incluido en la próxima lista. Sin embargo, ello no ocurrió ni ha ocurrido en estos dos años y medio.

Ángel, puedo agregar que yo misma he escrito varias veces a Amnistía Internacional ofreciendo un dossier con tu caso y he escrito también muchas veces pidiendo su intervención cuando fuiste víctima de las violaciones más graves en tu presidio, y jamás me han respondido. Por otra parte, Lamasiel Gutiérrez Romero, solidarizándose contigo, ha abierto un petitorio en Internet en la plataforma Avaaz, juntando firmas para solicitar a AI que te incluya como preso de conciencia, y aunque esta iniciativa de Lamasiel juntó casi 1200 firmas, aún así, AI tampoco se pronunció jamás. 

La pregunta constante de los que nos visitan en el blog, se refiere a la extraña postura de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, que preside Elizardo Sánchez Santa Cruz-Pacheco, que no te incluyó en su lista de presos políticos, y ahora que has sido puesto en libertad condicional, han sido de los pocos que no han manifestado alegría por esta mínima reparación ante la grave injusticia que vives desde hace dos años y medio. Son actitudes que llaman mucho la atención porque vivimos tiempos en los que la mayoría de la disidencia está tomando conciencia de la importancia de unirse y luchar juntos contra el único enemigo común que es la dictadura.

Elisa, esa pregunta no sé si pueda responderla, en el sentido que sepa la razón de su no reconocimiento. Todo ha sido muy extraño, y solo puedo narrarte los hechos y quizás tú o alguien me los haga entender. Pero antes de entrar en tema, permíteme que por este medio, exprese mi gratitud a Lamasiel por recolectar las firmas para AI a mi favor; muchas personas me han comentado su iniciativa y no tuve oportunidad de darle las gracias.

Elizardo siempre me dijo dar su apoyo, y me pidió toda la documentación legal de mi caso: “petición fiscal”, “sanción”, “casación”, y el escrito de mi defensa legal en el juicio. Siempre se mostró preocupado y solidario. Y cuando la periodista de AP hizo aquel artículo envenenado a partir de una entrevista que le concedí –aunque algunos opositores me advirtieron que no lo hiciera pero acepté por transparencia, o quizás por ingenuidad– Elizardo dijo que no estaba muy al tanto de esos hechos. Casualmente días después, hube de llevar a José Daniel Ferrer a su casa, y a la invitación de él a subir, preferí quedarme y esperarlo en el auto. Una vez que estaba arriba, en casa de Elizardo, supongo que José Daniel Ferrer le haya comentado que lo había acompañado y que no había aceptado subir por mi malestar con su declaración. Desde el auto escuché que me llamaban; cuando miré, era Elizardo que desde su ventana pedía que subiera. Así lo hice. Una vez allí, Elizardo quiso justificar su declaración, diciéndome que no le había llevado todos los papeles de mi caso, y que de hecho no tenía un expediente de mí, que era por lo que debía guiarse. Creo que quise comprenderlo, y al día siguiente le entregué en su oficina todas las copias que, según él, necesitaba, porque su intención era apoyarme. Y el último día que estuve en su casa, el 27 de febrero, un día antes de mi entrada a prisión, le dijo a mi familia que lo mantuvieran al tanto, e intercambiaron teléfonos. Me dio un abrazo estrecho y me garantizó su apoyo y su reclamación por mi pronta salida. Recuerdo que antes de separarme, le comenté la llamada que me habían hecho de Amnistía Internacional, y en su rostro me pareció ver malestar, como que habían violado su persona, y ríspido me dijo que no estaba al tanto. Luego, lo que todos sabemos, ni Amnistía Internacional ni Elizardo me agregaron a sus listados. Luego, una periodista independiente, ligada a las funciones de Elizardo y que también sigue la situación penal en Cuba, me dijo que se había interesado por mí en esa oficina, y que Juan Carlos González Leiva le había enseñado mi expediente y estaba vacío, es decir, que los papeles que le entregué a Elizardo no se encontraban allí. Alguien me comentó que luego de mi encarcelamiento, hubo un distanciamiento entre Elizardo y Estado de Sats, y que había quedado yo en medio de ese fuego cruzado, y como Elizardo me ubicaba con Rodiles, quizás me había retirado el apoyo prometido. Cuando salí de pase en 2013, cuando me encontraba en el asentamiento de Lawton, lo conversé con Rodiles y algunos otros, y tampoco entendían ni compartían la postura de Elizardo. Y decidí visitar a Elizardo; fui acompañado de Rodiles, pues necesitaba testigos de lo que ocurriría allí. Elizardo me recibió con la misma alegría de la despedida. Le hice saber que jamás mi visita tenía la intención de reclamarle mi no inclusión en su lista, que solo pretendía, era una necesidad personal, comprenderlo como ser humano. Él, con Rodiles como testigo, me dio diversas evasivas, y recuerdo que me dijera que “yo era muy importante para la lucha disidente”, y que estaba por encima de las listas, que de hecho yo no necesitaba integrar listas por mi personalidad y el reconocimiento general como opositor. También me aseguró que en su oficina no existía otra versión que no fuera mi inocencia y que la sentencia no era más que la persecución de la policía política. Recuerdo que ya antes de marcharnos, me tocó el pecho, sobre el corazón con su palma de la mano, y me dijo que yo estaba en lugares más importantes que en una lista, y luego de separar su mano de mi pecho se la llevó al suyo, exactamente sobre su corazón. Le dije, según me había dicho la periodista independiente que indagó por mí, que en su equipo pudiera haber alguien que me tuviera animadversión, y me dijo, repito, con Rodiles delante, que si en su equipo había alguien que opinara en mi contra que le dijera su nombre, y él, ipso facto, lo despedía. Recuerdo que negué con la cabeza, no me sentí con ese derecho; de todas maneras, la sensación que me llevé fue la del lenguaje demagogo y vacío de Elizardo, y que, en definitiva, al estilo del peor cantinfleo, no decía nada y que me había dejado de interesar como ser humano. Ya en la puerta, Elizardo me regaló algunos bolígrafos que dejé en el primer tanque de basura que encontré.

Ángel, lo que me cuentas es muy triste, sobre todo porque se trata de una persona que –de alguna manera– juega con los destinos de personas en desgracia, que precisamente se encuentran en ese estado por sus ideales plurales, sociales, y que en definitiva, son de todos y para todos. Debo inferir que no pudiste sacar nada en concreto de esa visita a Elizardo.

Realmente me quiso trasmitir ese mismo apoyo, seguro en apariencias, y de su lado, sentimental y solidario. En realidad, fue muy respetuoso en cuanto a posturas y consecuente en cuanto a palabras calurosas, intentando trasmitirme ánimo, pero ya me había mentido una vez, y no iba a dejar manipularme por segunda ocasión; luego, me demostró que no estaba equivocado. Y te repito, una vez que las personas me dejan de interesar como seres humanos, ya me dejan de existir. Nunca más he pensado en él. Pero sabes Elisa, lo más extraño de todo, que a partir de esa visita ya no volvieron a darme un pase, como que yo había puesto en apuros, en aprietos, a alguien importante para la Seguridad del Estado, porque, en definitiva, a ellos les convenían esas diferencias y distanciamientos como el que en ese encuentro ocurrió. Fue como un acto que no debía volver a repetirse, y ha hecho que el gobierno viole ese derecho del pase, según sus propias leyes penales, por casi dos años hasta el día que me excarcelaron, y que es normal para el resto de la población penal en toda la isla de Cuba. Si algo he podido percibir a partir de mi encarcelación, aparte del desatino y desesperación por encerrarme, al punto que no les importó sancionarme sin tener en las manos algo mejor preparado para intentar convencer a la opinión pública internacional y detener sus reclamos de justicia, ha sido que en mi caso emprendieron toda su maquinaria pública y secreta, que comenzó con aquella petición de firmas de ”mujeres de la UNEAC”, y así se ha mantenido, con sus agentes de la Seguridad del Estado, que repiten la versión oficialista, sin siquiera conocer la situación, ni darse el trabajo de leer el expediente que se muestra en Internet sobre el proceso y que con facilidad demuestra las violaciones e injusticias cometidas en mi contra. Hay que ser muy mala persona de alma para leer el expediente, la Revisión, y ver el video donde se muestra como me tenían preparado un testigo falso (por lo que tuvieron que desecharlo), y decidir luego que soy culpable. Sin embargo, esas malas personas, oportunistas en su generalidad, no les importa la justicia, solo quieren cumplir las órdenes, y a cada paso, se convierten en voceros del oficialismo. En cualquier país donde se me presenta un libro o se pide justicia para mi caso, aparecen personajes que por el desconocimiento del caso se descubren como enviados del régimen, tergiversadores, agentes utilizados por las embajadas y su policía secreta. Conmigo lo han utilizado todo, no han escatimado esfuerzos ni condiciones para intentar denigrarme.

Y en definitiva, ¿solo la visita a Elizardo explicaría esa decisión de quitarte los pases?

Solo eso, lo que me pareció muy extraño y contradictorio, pero además, creo que si nos volviésemos a encontrar, lo que no creo que vuelva a suceder, me repetiría el fingido afecto y las palabras de apoyo de siempre.

No obstante, has tenido el reconocimiento de muchos organismos internacionales, como que te nombraran entre los “100 héroes de la información” de Reporteros sin Fronteras, el reclamo de congresistas norteamericanos, del Defending Freedoms Project y el de un grupo numeroso de eurodiputadosque pidieron tu liberación, sin mencionar los intelectuales y artistas dispersos por el mundo que clamaron por tu liberación. ¿Qué piensas sobre ese apoyo internacional?

Para mí es una bendición inducida por Dios, al que no se le escapa ninguna injusticia; pero no la recibo –y es mi mayor alegría– como algo personal, sino como solidaridad a la causa de la libertad y democratización de la sociedad cubana. En lo particular, ya alcancé mi mayor ambición, que en mi biografía de vida se escriba que fui un intelectual que se enfrentó a la dictadura de su tiempo, con eso ya considero haber sido bendecido por Dios, que es lo más importante, porque haber estado preso lo considero un premio que me otorgó la dictadura y del que estaré eternamente agradecido.

Ángel, ¿cuál es tu situación legal actual?

Eso me provoca risa. Para mí todo es inestable, no hay leyes ni justicia legal. Para mí se violan todos los derechos, y no hablo de los recogidos en la Carta Magna, me refiero a los que la dictadura entiende como “derechos”, ni siquiera a esos tengo acceso. Ya sabes que han violado, desde el principio, lo más elemental para encausar a un acusado, y luego se han desconocido las reglas para enjuiciar y condenar, como se puede apreciar en el expediente y en la sentencia que ofrecemos en el blog. Si se quiere, es hasta curiosa la manera tan ajena a la justicia con la que fabricaron mi causa. Esperar un viso de decencia de su parte, seria de una ingenuidad rayando la tontería. Cuando tienes una “mínima” de un tribunal, es decir, una condena menor a los cinco años, como fue la mía, se debe permanecer en campamento o en asentamiento como hicieron a mi llegada; solo que aquel 9 de abril de 2013, cuando Cuba invitó a los periodistas a visitar algunas prisiones, movieron a varios presos, a Borges lo sacaron ese día del Combinado, en mi caso quisieron llevarme, según ellos, a un hospital para efectuarme un chequeo médico, y finalmente me trasladaron a la prisión cerrada 1580; allí me mantuvieron cuatro meses y medio. Después, ya habiendo sido trasladado a Lawton, me hicieron esperar 7 meses para darme el pase, y, como te expliqué recién, no han vuelto a otorgar ninguno. Por otra parte, en tema “legal”, mi abogada Amelia Cala presentó la solicitud de Revisión del juicio el 4 de julio de 2013, es decir acaba de cumplirse dos años, sin que resulte un acatamiento lógico de sus plazos y límites. Estuvieron un tiempo ocultándolo, luego suspendieron de sus funciones a la abogada, y a la actual abogada, Lourdes Arzúa, en una ocasión que la llamé a su oficina, se manifestó sorprendida y oportuna mi llamada, ya que se encontraba en ese momento redactando una carta a la jefa de su bufete, dado que le habían notificado del Ministerio de Justicia, donde se presentó la Revisión, que supuestamente “yo había pedido que no me representara”, lo que por supuesto negué de inmediato. A eso han llegado sus trucos, pero gracias a tus constantes denuncias en los medios y presentaciones en organismos internacionales, ellos han tenido que ir aceptando, lentamente, el curso inevitable del expediente. En septiembre pasado, el Ministerio de Justicia finalmente aceptó la Revisión, eso quiere decir que encontraron violaciones al proceso, en realidad son lo que le sobra, por lo que en honor a la verdad y a la justicia, cuando lo aceptan, se debe rebajar el tiempo de condena, porque aunque mi abogada pidió la anulación del juicio y mi libertad inmediata libre de condena, ellos no la aceptaron, no hay que exagerar conociendo quiénes son. Luego, el Ministerio de Justicia lo presenta al Tribunal con las consideraciones de violación que reconoce, y a la valoración del Tribunal, que podía aceptar o no, extrañamente lo acotó, eso quiso decir que también consideraron que existen violaciones en el proceso de enjuiciamiento y de condena. Por todo eso, llevamos varios meses esperando que se pronuncien al respecto, pero sinceramente creo que llegamos al límite de su proceso de esperas y trampas, y ahora que deben pronunciarse sí o sí, no lo harán, porque históricamente, en el proceso “revolucionario”, jamás han dado su brazo a torcer o reconocerse equivocados o injustos, menos en un caso como el mío que me encuentro en la oposición, y es la razón real de todo el andamiaje perverso y del juicio amañado. Para más demostración de quiénes son, ante la justicia, en lo que respecta en las leyes penales, también han hecho lo suyo, y me han suprimido los dos meses que cada año te agregan a la condena, con la intención de alargar mi posible salida en abril pasado, cuando cumplí los veintiséis meses, que con los cuatro que supuestamente debían rebajar, hacía el cupo para salir con Condicional, es decir la mitad de los cinco años de sanción, pero para evitarlo, dijeron que no me habían dado la última rebaja, por lo que entonces debía cumplir otros dos meses y cumplimentar los veintiocho, y ahora, en junio pasado, me mintieron al anunciarme que los primeros dos meses tampoco fueron rebajados, por lo que debería haber alcanzado los treinta meses exactos.

condicional

Foto: Cortesía Ángel Santiesteban-Prats

Y, como sabes, el 17 de julio por la noche, sorpresivamente, me pusieron en libertad condicional sin ninguna explicación pero sí con muchas advertencias. Pero quiero aclarar que si el ánimo y las intenciones del gobierno era no liberarme, el Tribunal que es el que acepta o no la Condicional, podría haberla negarlo, por lo que hubieran caido en una contradicción grave: el aceptar la Revisión y  no aceptar la Condicional. Por supuesto, el Tribunal cumple órdenes, sabemos que el Tribunal no tuvo nada que ver con mi condena, porque antes del juicio ya estaba condenado, y antes de que el Tribunal dictara sentencia, aquel oficial Camilo me hizo saber que me condenarían a cinco años, lo que hice saber de inmediato a los medios internacionales. En aquel momento pensé que me harían quedar mal y que bajarían o subirían la condena, y –descaradamente– la dejaron exactamente como me la anunciaron los miembros de la policía política. Ellos no tienen el menor cuidado en ocultar sus desmanes, los hacen evidentes e insultando las inteligencias. Ahora estoy con la Condicional, que no es más que un chantaje para volver a encerrarme cuando lo decidan.

Podrías contarme qué conocimientos o experiencias positivas te ha brindado este tiempo de encierro.

Con sinceridad te digo que ha sido, aparte de la cuota de sufrimiento personal y la angustia de la familia –los hijos que no entienden el hecho de no tenerte a su lado y a sus maneras lo echan en cara– ha sido un tiempo que agrega un conocimiento social, cultural y de desarrollo personal, como ser humano y profesional, porque aquí tenemos más tiempo para leer y escribir. Antes era de los que pensaban que la cárcel endurece, pero creo que no es tan así, pues yo que soy un sentimental y llorón de películas, he descubierto que esos sentimientos se encuentran más a flor de piel, que ahora poseo más capacidad para entender, comprender y ser solidario, poseo más fuerza y conocimiento de injusticias cometidas por el régimen, y en definitiva, estoy seguro de que mis valores humanos se han fortalecido. Creo que la dictadura lo sabe, además de saber que no han podido doblegarme, y estoy seguro de que a partir de algún momento, comenzarán a valorar la posibilidad de que desaparezca físicamente, lo que muchas personas, incluyéndote a ti, me han advertido. Sé que eso es una posibilidad, pero personalidades con capacidad de liderazgo y de conocimiento no desistieron, como Laura Pollán y Oswaldo Payá, quienes se mantuvieron en pie de lucha a pesar de los conocidos intentos de magnicidio; entonces yo, un humilde seguidor de sus ejemplos, que a su vez continuaron ese espíritu de lucha del más grande de todos los cubanos, José Martí, cómo yo entonces voy a desistir siendo un respetuoso alumno de esa larga escuela.

¿Rencores?

Ninguno, porque creo en Dios, y él debe tener su plan conmigo, igual que con todos los demás. Al menos yo le agradezco lo que hace conmigo, porque me gusta mi destino y mi realidad. ¿Cuánto Dios hizo sufrir a José, el hijo de Jacob, a Moisés o a Daniel, sin hablar del propio Jesús que tanto padeció. Creo que todos los seres humanos, de alguna manera somos usados como instrumentos, aunque no entendamos las razones en su momento, o nunca.

¿Cómo ves tu futuro?

Es difícil predecir, pero al menos lo que me gustaría ver es que finalmente podamos tener un gobierno democrático, que tengamos la posibilidad de elegir entre una gama de caminos para el mejor desarrollo social y económico, entonces me imagino en un lugar sin mucho lujo, pero muy cómodo, escribiendo algún cuento, que en definitiva es lo que siempre me ha gustado hacer y me hace sentir realizado; pero tampoco quiere decir que no tendré mi punto de vista sobre las cosas, y que alzaré mi voz para enfrentarlo. Eso será inevitable, aunque espero que para ese entonces no tenga que ir preso por pensar diferente a los intereses o deseos del presidente de turno, porque no me importaría volver a comenzar.

24 de julio de 2015.

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