#Cuba ¿Para qué sirve la iglesia si no es para acompañar en el dolor a sus ovejas?

El silencio cómplice de la Iglesia

Captura de pantalla.

Captura de pantalla.

En la visita del Papa Francisco se suscitó un hecho que conquistó el espacio mediático: cuatro activistas por los derechos humanos, pertenecientes a la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) –Zaqueo Báez Guerrero, María Josefa Acón Sardiñas, Ismael Boris Reñi y Aymara Nieto Muñoz–, fueron arrestados en la Plaza de la Revolución. El arresto se produjo después de que traspasaran la valla que contenía a los asistentes a la misa, con la intención de acercarse al Santo Padre, pedirle bendiciones y que cooperara con la libertad de los cubanos. El Mensajero de Paz ordenó detener su cortejo, permitió que Zaqueo Báez se le acercara y, luego de un intercambio de palabras, le puso la mano en la cabeza y rezó por él, por sus dos acompañantes y por la libertad del pueblo de Cuba, complaciendo así la petición verbal que, segundos antes, le hiciera el activista Zaqueo.

Luego, el Papa continuó su bregar porque los cubanos que lo recibían, feligreses o no, pensaran en Dios. Supongo que en la mente del Santo Padre quedó grabada la escena de los opositores exigiendo libertad y, de alguna manera, debe haber pasado por su cabeza alguna corta reflexión acerca de su compromiso y actuación como garante en las conversaciones entre el presidente Barak Obama y el dictador Raúl Castro, sin que antes mediaran acciones concretas del régimen hacia el respeto de los derechos humanos en la isla, ganándose con esa estrategia la desconfianza de parte de la oposición política cubana.

Mientras el Papa Francisco oficiaba su misa, Zaqueo Báez y sus tres acompañantes eran fuertemente reprimidos, luego encarcelados y enjuiciados por actos de “Atentado” contra el Mensajero de Dios; algo que –como todos sabemos– es totalmente falso, pero a esas injusticias nos tienen acostumbrados los dictadores Castro, en su más de medio siglo de totalitarismo.
Aunque la dinastía Castro es indefendible, podrían todavía encontrarse aristas defendibles en la estrategia del Papa Francisco para Cuba, si no continúa enterrándose en el lodo oportunista que ante sus santos pies tienden quienes hoy detentan el poder en nuestro país. Soy dado a pensar que el Cardenal Jaime Ortega mintió, manipuló y traicionó al Santo Padre, para cumplir con el guión que le presentó la Seguridad del Estado cubana, que es realmente a quien parece responder (así lo reafirma con cada uno de sus actos) este personaje con sotana. Mintió al Papa, y también a sus feligreses, al negar que en Cuba haya presos políticos, cuando él, en persona, ha ido a conversar con ellos a las prisiones. Eso hizo, por ejemplo, con Raúl Borges, cuando éste decidiera mantenerse en huelga de hambre, pues lleva diecisiete años en prisión por una supuesta “traición a la patria” y, pese a que las propias leyes castristas lo establecen, le violan desde hace siete años el derecho a la Libertad Condicional reglamentada para todo preso. En dicha ocasión, el cardenal le pidió que abandonara la huelga, asegurándole que él intercedería ante Raúl Castro por su liberación, algo que no cumplió y ahora intenta ignorar. Ya Dios se encargará de pedirle cuentas a este Cardenal, aunque tampoco parece temer a ese juicio final tan cacareado por la religión que dice profesar.

La traición del cardenal Jaime Ortega al Papa Francisco hizo que éste saliera muy mal parado ante la opinión pública internacional y la del archipiélago. El Santo Padre no transmitió credibilidad ni amor a la verdad y a la justicia, como se esperaba de él. Salió trasquilado por la dictadura con la complicidad de su propio Cardenal, que ha actuó más como funcionario del gobierno que de la justicia divina.

El impacto de la Iglesia Católica en la sociedad cubana se ha ido desvaneciendo, primero, por la censura que sufrió a partir de 1959, por el constante ataque ideológico del Partido Comunista y por la represión sostenida durante décadas contra aquellos que asistían a las misas, resistiéndose a abandonar su fe. Luego, por la participación –a la que se podría catalogar como estrecha complicidad– del Cardenal Ortega en los planes internos contra la disidencia, donde se vistió con la toga engañosa de mediador para robarle protagonismo a la verdadera oposición.
Fue triste saber que por los días en que Zaqueo Báez mantuvo su huelga de hambre, desde el arresto previo a la misa en La Habana, la Iglesia Católica no se pronunció al respecto. Sin embargo, es aún más lamentable que los máximos representantes del catolicismo en Cuba hayan dicho públicamente que “no conocen de ningún arresto en los días que el Santo Padre visitó la isla”. El silencio oportunista de la Iglesia Católica la convierte en cómplice cínica, y suma altas cuotas de descrédito por su inacción ante la verdad y la justicia de los hombres de bien.
Pero no solo niega estas verdades. También esconde que sus propias invitadas: Berta Soler, líder de las Damas de Blanco; Miriam Leiva, periodista independiente; y Martha Beatriz Roque, presa política de la Primavera Negra, fueron detenidas el sábado durante unas horas cuando se disponían a visitar la sede diplomática del Vaticano en La Habana, tras haber sido invitadas personalmente por la Nunciatura para que pudieran saludar al Papa Francisco tras su llegada al país. El funcionario de la Iglesia que las visitó, les aseguró que habían conversado o pactado con la Seguridad del Estado para que no impidieran su asistencia. Sin embargo, y a pesar de ese supuesto pacto, es de conocimiento público que, en los dos intentos por llegar a la Nunciatura, fueron interceptadas y detenidas.

Como si no fuera suficiente, es horrendo que la Iglesia Católica haya permanecido muda durante los veinticinco días en que Danilo Maldonado (El Sexto) –preso desde diciembre de 2014 solo por intentar exponer en una performance dos cerdos con los nombres de los dictadores pintados sobre sus lomos– se mantuviera en huelga de hambre.

¿Para qué sirve la iglesia si no es para acompañar en el dolor a sus ovejas?

Cuba merece ya un Cardenal honesto que tenga la cabeza en el cielo, pero los pies en la tierra.

Univision Noticias

Ángel Santiesteban-Prats

Habana, 15 de octubre, “libertad” condicional.

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