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Ángel Santiesteban: “Los Castro son profesionales en el arte del transformismo”

El escritor y periodista Ángel Santiesteban cumplió condena por oponerse al régimen cubano (RRSS).

«Cuando me salí del redil me ajustaron cuenta porque, además de que la naturaleza de los Castro es rencorosa, necesitaban escarmiento para que otros artistas no se escaparan del corral»

Ángel Santiesteban-Prats (La Habana, 1966) es uno de los escritores más prolíficos de su generación. Sur: latitud 13 (2005), Dichosos los que lloran (2006), Suerte que tienen algunos y otros cuentos (2012), El verano en que Dios dormía(2013) y El regreso de Mambrú (2016), son algunas de sus obras más conocidas. Ganador de varios premios dentro y fuera de la isla, es miembro del PEN Club de escritores de Suecia.

En 1995 ganó el concurso de cuento de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) con Sueño de un día de verano, una desgarradora mirada a la guerra de Angola, que no fue del agrado del oficialismo, por lo que el libro fue vetado hasta 1998. Cuando fundó su blog Los hijos que nadie quiso (título de uno de sus más elogiados libros, premio de cuento Alejo Carpentier 2001) para denunciar la realidad de su país, la respuesta de la policía política fue golpearle, amenazarle y fabricarle un caso de delito común por el que fue condenado a prisión.

Desde entonces el también periodista independiente se ha convertido en uno de los disidentes más odiados y perseguidos por la Seguridad del Estado, desarmando y denunciando abiertamente las farsas y violaciones del régimen cubano, ante las que la mayoría de los intelectuales hace silencio.

Sobre el decreto ley No. 349/2018, que implanta una larga lista de nuevos delitos políticos en el ámbito cultural e incrementa la censura y el control de la dictadura sobre los creadores en la isla, Santiesteban-Prats conversó en exclusiva, entre otros temas, con Martí Noticias.

¿Por qué estas nuevas medidas de censura, expuestas en el decreto 349, llegan precisamente en estos momentos?

Intentan sostener un régimen que se les desvanece, y lo saben, pero no quieren reconocerlo, creen que podrán continuar engañando a la comunidad internacional, porque lo que es al pueblo cubano desde hace mucho se les quitó la venda de los ojos, y lo que les queda es miedo. Los cubanos temen a las represalias al punto que puede costarle la vida, sobre todo a aquellos opositores que no tienen visibilidad en las redes y nadie grita por ellos. Esos después de padecer y soportar procesos injustos en los tribunales que responden a la Seguridad del Estado, se pudren en las cárceles. Las familias cubanas apenas pueden llevar un bocado a sus mesas. A un preso es muy difícil de mantener. Por lo general los familiares rechazan cualquier intento de rebeldía frente al régimen porque saben el alto costo que tendrán que pagar todos después, aparte de que serán marcados como reses por ser desafectos a la corona real de los Castro, y ellos y sus sicarios se aprovechan del terror que ejercen para mantenerse en el poder. Así de sencillo.

Algunos opositores se han sacrificado, y lo mejor que han logrado es demostrar al resto del pueblo que el sacrificio es válido, que sí es posible enfrentar al poder aunque luego pegue y fuerte. Gracias a esos que han soportado el castigo y en respuesta han duplicado la dosis de oposición, muchos se han decidido y sumado a la lucha. La gente cada vez se oculta menos para hablar, decir lo que piensa, lo que antes era impensable. Las cosas han ido cambiando, y quien mejor lo sabe es Alejandro Castro, el poder desde la sombra, y necesita tener las riendas controladas, y eso está intentando detrás del rostro de títere de Díaz-Canel. Lo están sacrificando como el peor de los cerdos, sin la más mínima consideración. Estará ahí mientras cumpla sus órdenes, cuando no las acate, entonces le vendrá alguna enfermedad mortal, un suicidio o simplemente le armarán un caso de corrupción o “traición”, y lo quitarán del medio.

¿Cuán importante es para el régimen controlar las expresiones culturales, que tanto tienen que ver con la libertad de expresión?

Las dictaduras le temen al periodismo y al arte en general. Por experiencia se sabe que los artistas y periodistas mueven la opinión pública, y eso ahora es lo que menos ellos necesitan cuando para cualquiera le es tan fácil dar una opinión o noticia en las redes. Por eso intentan callar las voces independientes, es un gesto de desesperación para retrasar el tsunami que infaliblemente tendrá que llegar.

Cuando me salí del redil me ajustaron cuenta porque, además de que la naturaleza de los Castro es rencorosa, necesitaban escarmiento para que otros artistas no se escaparan del corral. Desde entonces los intelectuales aprendieron la lección y después de mí, ninguno ya establecido en la cultura cubana, como lo estaba yo, se les ha opuesto con la fuerza y decisión con que lo hice.

Cada vez necesitan apretar más la abertura por donde salen las verdades. Por eso ahora ejecutan nuevas medidas y más censuras, que es la manera estalinista con que ellos cuentan y saben para hacer las cosas, quizá la única forma de mantenerse por un tiempo más en el poder, piensan. A ello han apostado. Los Castro no piensan soltar su finca familiar. Están convencidos que les pertenece y van a aferrarse hasta con las uñas.

¿Cuál es el objetivo concreto de estas normativas que inciden en la libertad a través de lo económico?

Retrasar el proceso libre que tendremos que vivir más temprano que tarde. Mientras volverán a probar que pueden continuar la obra de Fidel y Raúl Castro, que no es otra cosa que ultrajar a este pueblo, continuar haciéndolos vivir en la total miseria. No quieren que ningún cubano, entiéndase sus esclavos, se empoderen, sean independientes, puedan vivir sin la “caridad” de su dictadura. Como aquella anécdota del pollo sin plumas sobre la nieve que cada vez que lo pateaban corría a buscar calor entre las botas de Stalin.

¿Cómo crees que responderán la mayoría de los creadores ante esto?

Con silencio. La mayoría que están establecidos, se ocupan de mendigar un viaje para sobrevivir, no sacrificarán lo ganado cuando están convencidos que no solucionarán nada, y que los aplastarán como cucarachas. Y los que aún no han logrado establecerse, empujan, bajan la cabeza y fingen que nada les importa, que lo único importante es la obra, el arte, mientras esperan su pedacito de cielo. Creen que si se alejan del poder pasarán frío, como el pollo, y prefieren estar resguardados entre las botas de amo. Ellos creen que publicando sus libros, cantando sus canciones o les reciban sus obras en los teatros, ya les he suficiente. Aunque saben que podrían estar peor, y de recordarme en la cárcel ya les he suficiente para no hacer nada.

Seguiremos gritando los cuatro gatos que sabemos trabajar nuestros temores hasta que nos liquiden o se vayan del poder. Con los creadores agrupados en la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), por ahora no se podrá contar, ellos tienen otra más importante que hacer: resguardarse. No olvidar que a pesar de todo, el sector artístico es el más beneficiado, lo que los hace sentir dichosos cuando miran en derredor y ven al resto del pueblo sobreviviendo las calamidades.

¿Qué expresiones artísticas quedan más afectadas con las nuevas normas de censura?

Todas en general, pero aquellas que tengan que ver con las letras, creo que son las más temidas porque calan más en la población, al menos del sector profesional, a través de los guiones para el cine, televisivo, teatro y literatura. Sin olvidar que muchos de estos creadores están escribiendo para medios alternativos independientes que distan de la égida castrista.

¿Cómo es visto Díaz-Canel en los círculos artísticos cubanos?

Como lo que es, un hombre anodino. En el sector cultural no quedan “revolucionarios”, algunos quizá fidelistas; pero a estas alturas del campeonato se sienten engañados hasta por aquel hombre que los arrastró a la miseria para en definitiva, robarles las vidas a varias generaciones. Todos los cubanos saben que Díaz-Canel no representa nada. No ocupa ningún cargo decisivo en la cúpula. Es un muñeco de feria al que se le puede lanzar pelotas e intentar tumbarle el sombrero. Cada vez que suceda y caiga, el dueño -entiéndanse los Castro- volverán a situarlo en el mismo espacio o pondrá otro muñeco en su lugar, así sucesivamente mientras la comunidad internacional se lo permita o el pueblo desesperado se lance a las calles, y sean masacrados como en Venezuela o Nicaragua.

¿Tiene que ver Díaz-Canel con estas nuevas normas que intensifican la censura?

Él también se ocupa de inflar el globo mientras cumple las órdenes de los Castro. Asume su papel de capataz negrero en el corte para que la dotación haga su papel sin protestar. Pero en cuanto a la toma de decisiones, pues claro que no son de él. Sólo se ocupa de poner su rostro, de fingir que es el “presidente”. De lo demás se ocupa Raúl Castro y sus hijos, Alejandro y Mariela.

El régimen vendió a Raúl Castro como supuesto reformista. Luego éste designó a Díaz-Canel para sucederlo. ¿Qué significan estas sucesiones para el sistema y qué significan para el pueblo?

Puro maquillaje, despliegue de cosméticos. Engañar la opinión pública internacional, como lo tienen hecho con la Unión Europea. Fingen que tomarán decisiones que paulatinamente irán devolviendo la democracia, pero todo es un gran teatro. Los Castro son profesionales en el arte del transformismo. Mutan cada vez que sienten la presión, la posibilidad de perder el poder. Son profesionales del ilusionismo. Se pasaron décadas haciéndoles creer a gran parte del pueblo en logros que nunca pudieron palpar. Proyectos intangibles donde millones de cubanos se involucraban para que el resultado final fuera catastrófico. Pero para ese entonces ya existía otro proyecto y otro, y así por seis décadas. Esas sucesiones no significan nada para el pueblo porque nada les resolverá, mientras que para el sistema le significan otro respiro, ganar tiempo mientras llegan tiempos mejores, sorbos de oxígeno que les permitirán permanecer en ese espacio impreciso, pero definitivamente, mantenerse en el poder que es lo único que les interesa. Esa familia ya no sabe vivir sin ello y no están dispuestos a cederlo pacíficamente.

¿Qué deben hacer los creadores independientes en el nuevo contexto?

No abandonar la lucha. No cejar aunque en ello nos vaya todo lo que somos. No irse de Cuba. Permanecer dentro del archipiélago ya es un desafío al régimen. Soy de los que han ejercido la libertad de creación y, una vez que se ha probado, ya no se sabe vivir sin esa gracia divina. Mientras los creadores no prueben la libertad, no expulsen el miedo en el acto de escribir, no sabrán jamás la satisfacción de ser un artista con integridad plena. No se puede ser artista sin ser libre porque de lo contrario, la obra nace presa, es una creación con defectos porque no fue hecha con plenitud de independencia.

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    Luis Leonel León

    Periodista, escritor, director de radio, cine y televisión. Luego de residir en Venezuela y Colombia se exilió en Estados Unidos. Su columna semanal aparece en medios de América Latina (El Nacional), España (Disidentia) y Estados Unidos (El Nuevo Herald, Infobae, HispanoPost), entre otros. Antes escribió para Diario las Américas. Entre sus documentales premiados están HabaneceresLa gracia de volver y Coro de ciudad. Para televisoras de Florida ha producido programas de entretenimiento, opinión y debate. Libros y revistas han recogido sus textos. Fundó el proyecto editorial Colección Fugas dedicado a la escritura de la diáspora. Es miembro del Interamerican Institute for Democracy para el que ha realizado documentales, reportajes y entrevistas sobre libertad, democracia e institucionalidad en las Américas. Su página web es luisleonelleon.com. Síguelo en Twitter: @LLLeon_enMarti.

¡Libertad para Iliana Hernández!

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Iliana Hernández grita desde su celda de castigo. Esta hermanita hoy duerme en un calabozo sin haber cometido delito salvo, según el régimen, pensar diferente. Ella está consciente del sacrificio. De hecho regresó de tierras de libertad para enfrentar al régimen. Ella en España, de donde es ciudadana, no tendría ningún problema para sobrevivir cómodamente, sin embargo, aquí la tenemos luchando por nuestros derechos universales. Démosle nuestra gratitud con pensamiento espiritual, es la única manera de acompañarla en la oscuridad donde la dictadura la mantiene secuestrada. En la noche llamé a su casa y su madre apenas podía emitir palabras de tanto llorar. Le dije que orgullo es lo que debía sentir; pero cómo le decimos a una madre que esté orgullosa de saber a su hija encarcelada. Es pedir demasiado. ¡Libertad para Iliana Hernández!

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Por una Cuba futura, y una actual oposición transparente.

Por: Ángel Santiesteban-Prats

1

He demorado mi respuesta porque he esperado, he apurado mi regreso a Cuba, para emitir mis puntos de vista, porque hacerlo desde lugares donde no corro ningún riesgo me hace sentir cobarde, y esto es solo una impresión personal. Desde un principio es bueno aclarar que a Antonio Rodiles no le hace falta que lo defiendan. Ha demostrado tener la suficiente entereza para enfrentar sólo sus contiendas. Tampoco es de los líderes que se ocultan mientras sacrifican, como reses, a una caterva de fulleros que lanzan al ruedo público, y que asemejan a las hordas de gladiadores que se degüellan entre sí, o peor, a esa chusma que criticamos en los Encuentro de las Américas en Ciudad de Panamá y ahora en Lima, en busca de histrionismos, quince minutos de fama o alguna prebenda para su peculio personal.

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Desde que conocí a Antonio Rodiles, siempre ha sido el primero en ir delante y recibir los zarpazos de la dictadura. No se esconde para que otros hablen por él. No vive del pasado de su familia, del sacrificio que ellos hicieron y que sin arriesgar nada, pudo disfrutar de beneficios; él se los gana aun, enfrentando a esa propia familia que es parte del régimen; expone su cuerpo todos los días, no algún día de pasada y pernoctar en La Habana. Ha estado siempre al lado de los que la policía política sacrifican y encarcelan, así como de su familiares, aunque luego le muerdan la mano.

Vale recordar que cuando el expresidente Barak Obama –el hombre más poderoso del mundo en su momento– quiso dictar su política grasienta contra el régimen de los Castro, el Foro por los Derechos y Libertades, liderados por Berta Soler y Antonio Rodiles, en pleno rostro en la reunión de La Habana –que los recibió por la cocina para no marcarse con la dictadura– le dijeron que no, que era una política errónea y un espaldarazo al régimen; pero a Obama no le importaba la disidencia cubana, no le interesaba ver los brazos de Antonio inflamados y heridos por los abusos de la policía política, no le concernía que las Damas de Blanco fueran abusadas, y son aún hoy, cada domingo. Si ellos le dijeron eso a Obama, cómo no se lo van a decir a Rosa María o a quien fuere necesario, en pos de la transparencia política.

Por momentos me pregunto si Antonio es un político. Es tan honesto que a veces parece que algo falla, máxime cuando vivimos en un mundo de embustes. Coincidimos en espacios públicos donde todos tenemos la misma voz y ayudan a confundir y tergiversar. Antonio jamás habla por la espalda. Dice las cosas de frente y a eso es a lo que muchos le temen. A Rosa María Payá le ha dicho en persona que no diga que vive en Cuba, porque no es cierto. Pasar por Cuba y tener libreta de abastecimiento, no quiere decir que vive en Cuba. Le ha dicho también sus desacuerdos con su proyecto donde la dictadura es un actor importante.

Antonio Rodiles se ha ganado el derecho de exigir no ser inmiscuido en un proyecto que no comparte. Eso no es un delito, se llama honestidad.

Antonio Rodiles tiene el derecho de llamar la atención sobre el espaldarazo político y financiero a un proyecto que todos sabemos que es irrealizable dentro, y mientras exista la dictadura, eso se llama confrontación. Antonio Rodiles le asiste el derecho de pedir un debate público con Rosa María o cualquiera que lo desee, pues eso se llama democracia.

Que Antonio Rodiles pida transparencia no significa un traspié a otro proyecto o persona, se llama caminos políticos que difieren, por ende, lo aconsejable es explicar, discutir públicamente esos proyectos, y tenemos el gran ejemplo de las contiendas por la presidencia de los Estados Unidos. Es el derecho de Antonio Rodiles a pedir un debate público, como también es el derecho a los demás de negarlo. Pero como todos sabemos, quien calla otorga.

No es cierto  que Antonio Rodiles  ha ofendido a Rosa María. Sus palabras públicas o escritas salen con fuerza, no con saña, son dichas con verticalidad, no con odio. Defienden su proyecto, no coartan los demás. El día que Antonio decidió abandonar a su familia y la tierra de libertad que lo acogía, para ir a luchar por la democracia en Cuba, botó la llave del regreso. No finge que vive en Cuba, vive y sangra en Cuba. No intenta manipular que se sacrifica, sino que expone su vida y recibe el encono del régimen. No inventa que lo apoyan tantos grupos opositores ni personas si no es cierto, porque bastaría con las Damas de Blanco y otros grupos dispersos por el país para formar una plataforma política sostenible. Antonio jamás ha saltado por intereses mezquinos. Nunca acepta lo que no cree bueno para Cuba ni cambia de tren cuando lo sabe cerca de apoyos políticos y económicos si no son viables, objetivos y coherentes. Lo más injusto es que pronto Antonio Rodiles regresará a Cuba, y todos aquellos que lo critican y que emiten falsan acusaciones, quedarán resguardados en suelos de libertad y sentados cómodamente en sus poltronas, viéndolo partir, mientras lleva sobre sus espaldas los arañazos y codazos de aquellos que jamás arriesgan. Que el gran sacrificio de esos está en dejar caer sus dedos sobre unas teclas plásticas para restar credibilidad y exponerlo a los castigos del totalitarismo. Esos no recibirán siquiera una amenaza de la dictadura porque jamás se le podrán al alcance.

2

Antonio no vive de su apellido. Antonio no vive de sus muertos. Antonio no vive de Cuba, sino de los sueños por una Cuba libre.

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Ángel Santiesteban

(La Habana, 1966). Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.

Por una Cuba futura, y una actual oposición trasparente.

Por: Ángel Santiesteban-Prats

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He demorado mi respuesta porque he esperado, he apurado mi regreso a Cuba, para emitir mis puntos de vista, porque hacerlo desde lugares donde no corro ningún riesgo me hace sentir cobarde, y esto es solo una impresión personal. Desde un principio es bueno aclarar que a Antonio Rodiles no le hace falta que lo defiendan. Ha demostrado tener la suficiente entereza para enfrentar sólo sus contiendas. Tampoco es de los líderes que se ocultan mientras sacrifican, como reses, a una caterva de fulleros que lanzan al ruedo público, y que asemejan a las hordas de gladiadores que se degüellan entre sí, o peor, a esa chusma que criticamos en los Encuentro de las Américas en Ciudad de Panamá y ahora en Lima, en busca de histrionismos, quince minutos de fama o alguna prebenda para su peculio personal.

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Desde que conocí a Antonio Rodiles, siempre ha sido el primero en ir delante y recibir los zarpazos de la dictadura. No se esconde para que otros hablen por él. No vive del pasado de su familia, del sacrificio que ellos hicieron y que sin arriesgar nada, pudo disfrutar de beneficios; él se los gana aun, enfrentando a esa propia familia que es parte del régimen; expone su cuerpo todos los días, no algún día de pasada y pernoctar en La Habana. Ha estado siempre al lado de los que la policía política sacrifican y encarcelan, así como de su familiares, aunque luego le muerdan la mano.

Vale recordar que cuando el expresidente Barak Obama –el hombre más poderoso del mundo en su momento– quiso dictar su política grasienta contra el régimen de los Castro, el Foro por los Derechos y Libertades, liderados por Berta Soler y Antonio Rodiles, en pleno rostro en la reunión de La Habana –que los recibió por la cocina para no marcarse con la dictadura– le dijeron que no, que era una política errónea y un espaldarazo al régimen; pero a Obama no le importaba la disidencia cubana, no le interesaba ver los brazos de Antonio inflamados y heridos por los abusos de la policía política, no le concernía que las Damas de Blanco fueran abusadas, y son aún hoy, cada domingo. Si ellos le dijeron eso a Obama, cómo no se lo van a decir a Rosa María o a quien fuere necesario, en pos de la transparencia política.

Por momentos me pregunto si Antonio es un político. Es tan honesto que a veces parece que algo falla, máxime cuando vivimos en un mundo de embustes. Coincidimos en espacios públicos donde todos tenemos la misma voz y ayudan a confundir y tergiversar. Antonio jamás habla por la espalda. Dice las cosas de frente y a eso es a lo que muchos le temen. A Rosa María Payá le ha dicho en persona que no diga que vive en Cuba, porque no es cierto. Pasar por Cuba y tener libreta de abastecimiento, no quiere decir que vive en Cuba. Le ha dicho también sus desacuerdos con su proyecto donde la dictadura es un actor importante.

Antonio Rodiles se ha ganado el derecho de exigir no ser inmiscuido en un proyecto que no comparte. Eso no es un delito, se llama honestidad.

Antonio Rodiles tiene el derecho de llamar la atención sobre el espaldarazo político y financiero a un proyecto que todos sabemos que es irrealizable dentro, y mientras exista la dictadura, eso se llama confrontación. Antonio Rodiles le asiste el derecho de pedir un debate público con Rosa María o cualquiera que lo desee, pues eso se llama democracia.

Que Antonio Rodiles pida transparencia no significa un traspié a otro proyecto o persona, se llama caminos políticos que difieren, por ende, lo aconsejable es explicar, discutir públicamente esos proyectos, y tenemos el gran ejemplo de las contiendas por la presidencia de los Estados Unidos. Es el derecho de Antonio Rodiles a pedir un debate público, como también es el derecho a los demás de negarlo. Pero como todos sabemos, quien calla otorga.

No es cierto  que Antonio Rodiles  ha ofendido a Rosa María. Sus palabras públicas o escritas salen con fuerza, no con saña, son dichas con verticalidad, no con odio. Defienden su proyecto, no coartan los demás. El día que Antonio decidió abandonar a su familia y la tierra de libertad que lo acogía, para ir a luchar por la democracia en Cuba, botó la llave del regreso. No finge que vive en Cuba, vive y sangra en Cuba. No intenta manipular que se sacrifica, sino que expone su vida y recibe el encono del régimen. No inventa que lo apoyan tantos grupos opositores ni personas si no es cierto, porque bastaría con las Damas de Blanco y otros grupos dispersos por el país para formar una plataforma política sostenible. Antonio jamás ha saltado por intereses mezquinos. Nunca acepta lo que no cree bueno para Cuba ni cambia de tren cuando lo sabe cerca de apoyos políticos y económicos si no son viables, objetivos y coherentes. Lo más injusto es que pronto Antonio Rodiles regresará a Cuba, y todos aquellos que lo critican y que emiten falsan acusaciones, quedarán resguardados en suelos de libertad y sentados cómodamente en sus poltronas, viéndolo partir, mientras lleva sobre sus espaldas los arañazos y codazos de aquellos que jamás arriesgan. Que el gran sacrificio de esos está en dejar caer sus dedos sobre unas teclas plásticas para restar credibilidad y exponerlo a los castigos del totalitarismo. Esos no recibirán siquiera una amenaza de la dictadura porque jamás se le podrán al alcance.

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Antonio no vive de su apellido. Antonio no vive de sus muertos. Antonio no vive de Cuba, sino de los sueños por una Cuba libre.

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Ángel Santiesteban

(La Habana, 1966). Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.

http://www.americateve.com/videos/tras-lograr-salir-la-isla-el-escritor-cubano-angel-santiesteban-entrevista-juan-manuel-cao-parte-i-270659

http://www.americateve.com/videos/tras-lograr-salir-la-isla-el-escritor-cubano-angel-santiesteban-entrevista-juan-manuel-cao-parte-i-270659

DECLARACIÓN DE BOGOTÁ Los escritores cubanos reunidos en la ciudad de Bogotá.

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DECLARACIÓN DE BOGOTÁ Los escritores cubanos reunidos en la ciudad de Bogotá, participantes en el Primer Festival Vista de Colombia, Teniendo en cuenta la situación de acoso, amenazas y persecusión en que desarrollan su labor los artistas y escritores de la Isla que no comulgan con la ideología oficial o simplemente trabajan de manera alternativa, Ante las continuas violaciones a los derechos de asociación y movimiento de los creadores independientes, Ante el recrudecimiento de las actividades represivas del régimen vigente en la Isla, las cuales incluyen el secuestro de varios creadores en territorio cubano –casos de los escritores Victor Manuel Domínguez, Roberto Quiñones Haces, Henry Constantín Ferreiro, Ileana Alvarez y Francis Sánchez, del escritor y activista LGTB Pedro Manuel González Reinoso y del músico Gorki Águila, a quienes se les ha impedido viajar fuera de Cuba en los últimos 12 meses teniendo incluso sus documentos en regla y sus permisos y pasajes de avión ya pagados; y del escritor Ángel Santiesteban, que el 27 de abril pasó 24 horas en un calabozo de La Habana bajo falsas acusaciones de la policía política, que buscaba impedir su asistencia a la edición de este Festival Vista en la Universidad Sergio Arboleda, de Bogotá, Conociendo, además, que la lista de creadores cubanos secuestrados por la dictadura en los últimos meses es más amplia (los nombres relacionados en esta declaración son solo los más conocidos o aquellos que en su momento han tenido más impacto mediático), Acordamos: a) Condenar la escalada represiva contra los escritores y artistas alternativos residentes en Cuba b) Exigir al régimen cubano que respete el derecho de los escritores y artistas a crear en libertad, de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos c) Emprender una campaña internacional de denuncia que dificulte a la dictadura la implementación impune de sus violaciones d) Pedir la solidaridad, en forma de firmas, de todos aquellos escritores y artistas cubanos, y de otros países, capaces de sensibilizarse con sus colegas retenidos por la fuerza en la Isla La presente declaración continuará acumulando firmas de adhesión en las próximas semanas para luego circular en todos aquellos medios informativos que se hagan eco de ella, y será propuesta a la comisión de derechos humanos en Ginebra. Somos conscientes de que, tras 60 años en el poder, el régimen vigente en Cuba ha tejido una vasta red de compromisos y apoyos a nivel internacional, en virtud de una ideología totalitaria. Pero no podemos permanecer impasibles ante el abuso de todo un Estado contra creadores cuyo único «pecado» ha sido pensar con cabeza propia y crear en consecuencia, en un país cuyas instituciones y leyes responden prioritariamente a los intereses del Partido Comunista y sus dirigentes. Bogotá, Colombia. 30 de abril de 2018 Firmas: Ángel Santiesteban-Prats Armando de Armas Armando Añel Faisel Iglesias Luis Pérez de Castro Rafael Vilches Proenza.
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Fidel Castro tenía la capacidad diabólica para convertir la derrota en triunfo.

Fidel Castro tenía la capacidad diabólica para convertir la derrota en triunfo. Raúl, gracias a Dios, no trae esa virtud demoniaca, pero si algo tienen los Castro es lo rencoroso que son, y no se van a quedar con esa derrota en Perú. Algo están tramando para los disidentes que estuvieron allí y les hicieron morder el polvo de la derrota. Sobre todo para los que viven dentro de Cuba. Ahora con el rostro de Díaz Canel, se acercan peores tiempos porque ejercerán el poder desde la sombra. Este títere pagará ante la historia y los futuros tribunales, las atrocidades que cometerán a partir de ahora. Que a los opositores Dios los proteja y los cubanos por el mundo también.

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ACERCA DEL AUTOR

Ángel Santiesteban

Ángel Santiesteban

(La Habana, 1966). Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.

 

Conclusiones personales que comparto.

Conclusiones personales que comparto.
Apoyo a Trump por diferentes razones y aquí les va algunas consideraciones muy particulares: Está en contra de las dictaduras. Apoyo la construcción del muro que no es contra los mexicanos, como han querido tergiversar, sino en contra del tráfico de drogas, impedir que entren los terroristas y las bandas delincuentes. ¿Para qué tenemos puertas, rejas y cercas en nuestras casas? Dice y hace lo que piensa, y no se apoya en sus asesores como la mayoría de los Presidentes para que le pongan cosméticos a sus palabras. Se ocupa de presionar a los países extremistas. Combate a los extremistas. Presiona a Irán, Corea del Norte, Rusia y China, entre otros. ¿Qué me gustaría de él en sus gestiones? Que solo expulse de su país a los emigrados que son un estorbo, que no han aprovechado la oportunidad y a los delincuentes. Que logre un mejor acuerdo con China con respecto al Cambio Climático. Que logre una mejor vida de seguridad y económica a su pueblo. Que se tomen algunas previsiones con el tema de la venta de armas en los E.U. Y por supuesto, que ayude a restaurar la democracia en Venezuela y en Cuba. ¿Defectos? ¿Gustos? ¿Puntos de vista? Cientos; pero todo no se le puede pedir. Oremos porque su gestión sea fructífera para el mundo, aunque para eso, primero tiene que alejar de su camino a todos esos izquierdosos que tiene institucionalizados a lo largo y ancho del sistema.

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ACERCA DEL AUTOR

Ángel Santiesteban

Ángel Santiesteban

(La Habana, 1966). Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.

Es increíble que algunos intenten aparentar ser tan ingenuo, con respecto a que en Cuba no hay violencia como en los E.U.

Angel Santiesteban-Prats

Es increíble que algunos intenten aparentar ser tan ingenuo, con respecto a que en Cuba no hay violencia como en los E.U. Aquí no tenemos prensa amarilla, pero se asustarian si supieran en realidad el alto ínidice de violencia que existe en las discotecas y en las noches cubanas. Lo llenas que están las prisiones por asesinatos o hechos de sangre. Yo conocí a uno que se metió dentro de un nicho de armamento militar y sacó más de 30 pistolas y varias AK y se vendieron, la mayor parte en el Cerro. Pero eso solo es un detalle entre miles. Ahora mismo acaban de robarse en un museo varios revolveres de la lucha independentista, que estaban activos, pueden usarse y matar. ¡Caramba, y esos no hayan tenido detalles de lo que ocurre dentro de Cuba, me hace sospechar que tampoco saben lo que ocurre dentro de los Estados Unidos! Cuba es uno de los países con más violencia, sólo que la dictadura no los publica para no dañar su imagen. Y otros ¿tontos?, se atreven a decir que en Cuba no era así. ¿Acaso vivían dentro de un caracol en Cuba o solo cumplen la misión del Granma: desinformar?

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ACERCA DEL AUTOR

Ángel Santiesteban

Ángel Santiesteban

(La Habana, 1966). Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.

Jaime Bayly – Entrevista a Antonio Rodiles

ACERCA DEL AUTOR

Ángel Santiesteban

Ángel Santiesteban

(La Habana, 1966). Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.