Cuando el pensar diferente no duele

desuniónLa disidencia cubana suma otra razón para autodividirse. La nueva motivación es el posible restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, según han declarado sus presidentes, luego de mantener conversaciones secretas facilitadas por el Papa Francisco como garante.

Nuestra nación,  en más de cien años de supuesta democracia, no ha disfrutado de esa facultad, precisamente por los ardores de idiosincrasia que anidan en cada cubano, donde por lo general pensar diferente nos convierte en enemigos así discutamos de pelota o de amores, es como si en esos puntos de vista nos fuera la vida, cuando en realidad, la diferencia nos debe enriquecer, multiplicar. De otra manera, es ser un alumno aventajado del sistema comunista.

A un amigo extranjero le gusta decirme que los cubanos tenemos lo que nos merecemos, y cada vez que ocurren estas divergencias extremas lo recuerdo, porque los que debemos protegernos nos dedicamos a producir escollos a la otra manera de ver las circunstancias que nos rodean. Siempre pienso que es muy inculto o necio, porque por lo general quienes lo hacen, se creen el centro del mundo, o al menos, el nucleo de la oposición política.

En mi última visita a la prisión donde me encuentro, asistieron Lilian Ruiz y Cuesta Morúa; compartimos nuestros puntos de vistas, bastante distanciados por cierto, donde él apuesta porque las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos debilitarán a la dictadura al no tener “justificación” para mantener la represión sobre la disidencia y, por ende, acercarán la posibilidad de la democracia. Ojala fuera así, qué más quisiera yo que de cualquiera de las formas, arribara la libertad al archipiélago cubano.

No obstante, tengo y mantengo mi opinión. Lo que intercambiamos mis amigos visitantes y yo, es el temor a que la dictadura se fortalezca. Que recuerde, lo único que la hizo doblegar de alguna manera, fue la caída del campo socialista a finales de la década de los ochenta. Que le suprimieran el conducto de alimentación del régimen, le hizo doblar la espalda, y si no se arrodilló, fue por la capacidad para soportar de los cubanos, aunque tuvo su explosión aquel agosto de 1994, y si no se convirtió en una revolución social, fue por lo aceitada de la maquinaria represora fascista, propia de los regímenes totalitarios. Los salvó también la aparición de Hugo Chávez, quien de alguna manera sustituyó aquella tubería europea que nos mantenía.

El fortalecimiento económico de la dictadura, a mi entender, será otra vuelta de tuerca a la realidad cubana y su imposición ideológica de carácter único. Al culminar el horario de visita, Lilian, Cuesta y yo, nos dimos el abrazo fraterno y cariñoso de siempre, deseosos de que les avise la próxima visita para continuar conversando.

firma 3

Ángel Santiesteban-Prats

Prisión Unidad de Guardafronteras Jaimanitas, La Habana. Enero de 2015.

 

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