Respondiendo a un amigo

camuflajeUn amigo –que no se ha alejado de mí aunque tenga el temor de ser expulsado de su trabajo– me escribió y, entre sus comentarios, me dice “qué diferente hubiese sido esta realidad muy particular que viven hoy los cubanos, si los intelectuales fueran voces propias, referentes históricos del contexto nacional”.

Sus palabras, aun cuando no lo deseo, me hacen parte de ese sector artístico en el que –me consta– una gran mayoría piensa que la democracia es una solución impostergable a pesar de que hayan decidido fingir, intentar esconderse y esperar por tiempos mejores.

También mi amigo está seguro de que el gobierno ejerce sus abusos de poder omnímodo gracias a ese silencio, y cita mi caso como ejemplo.

Una vez más respondo que no me sentiría cómodo viendo a esos creadores penando por defender mi caso. Prefiero que lo hagan por ellos mismos, porque se los dicta su conciencia, pues considero que ahí radica su desgracia, en la contradicción entre su alma y honestidad y su vida simulada, un camaleón que se aferra de la corteza del árbol e intenta pasar desapercibido hasta que termine el temporal o el peligro.

¿Acaso quieres vida más triste que esa?

No podemos olvidar que la mayoría, de una forma u otra, estuvimos en esa disyuntiva, y sabemos lo difícil y lo que cuesta hacerlo. ¿Quiénes no donaron sangre, hicieron la guardia cederista o participaron en las constantes reuniones de los CDR? ¿Quiénes no votaron en las “elecciones” por un delegado impuesto por el Partido Comunista, o no fueron a trabajos voluntarios? Realmente la maquinaria del poder nos ponía a prueba, buscando no ya rebeldía sino apenas un viso de falta de conformidad para comenzar un guión psicológico, como primer nivel, obligando a claudicar muy temprano cualquier ínfula de insubordinación.

Los que ya hemos comenzado la insurrección ciudadana no podemos obligar a los otros a que nos imiten porque la delicadeza del asunto requiere un proceso de maduración para que lleven esa guerra interna a un puerto de rebeldía, o decidan permanecer al pairo siguiendo el vaivén del oleaje de quienes mandan. Realmente no me hace feliz imaginarlos presos, sobre todo porque sé que ese estallido rebelde que libera el espíritu solo se produce cuando nos falta el oxígeno, cuando el sueño se eclipsa, entonces, solo entonces, recomiendo el pronunciamiento público, social, aunque signifique sacrificar la libertad personal.

Gracias a mi amigo. Y que cuide su trabajo, que es la manutención de sus hijos.

firma 3

Ángel Santiesteban-Prats

Prisión Unidad de Guardafronteras. La Habana. Febrero de 2015.

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